Las bibliotecas populares (BP) despiertan la pasión por la lectura y son una de las puertas de entrada al universo de los libros. La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), institución creada por Domingo Faustino Sarmiento en septiembre de 1870, celebrará 150 años de vida el próximo miércoles 23 a las 19, con la presencia estelar de León Gieco, Claudia Piñeiro y Eduardo Sacheri --los tres recibieron el Premio Amigo de las Bibliotecas Populares--, la cantante Teresa Parodi, el periodista Alejandro Apo y el actor Leonardo Sbaraglia, además de trabajadoras y trabajadores de las BP de distintas provincias del país. El corazón de la comunidad lectora late en cada una de las 1903 bibliotecas populares registradas, ubicadas en 1189 ciudades, pequeñas localidades y parajes rurales de toda la Argentina, gestionadas por 20.000 trabajadores y voluntarios, con casi 60 millones de libros disponibles para más de 11 millones de usuarios.

“La Conabip es uno de los organismos más antiguos del Estado Nacional y tiene la particularidad de haber atravesado los avatares históricos del país y sostenido un modelo de gestión de la cultura único en el mundo, donde se articulan las asociaciones de la sociedad civil y el Estado, y que alcanza a todas las provincias y regiones del país”, plantea María del Carmen Bianchi, presidenta de la Conabip. Para celebrar este aniversario, la Conabip lanzará la plataforma aniversario150.gob.ar, en la que se podrá visitar distintas galerías con contenidos audiovisuales y de lectura que recopilan los principales momentos de esta red de bibliotecas populares argentinas. Se destaca la Galería de Historias Colectivas, en la que participan más de 300 bibliotecas que han compartido sus propias historias a través de relatos e imágenes. Entre otros contenidos de la plataforma se destaca una zona especial dedicada a los niños y jóvenes ¡Pedí un deseo para tu biblioteca!, un espacio en el que se desplegarán mensajes, dibujos y videos enviados por niñas y jóvenes de todos el país, en los cuentan qué desean para sus bibliotecas, hacen sugerencias para mejorar sus servicios y recomiendan lecturas.

Biblioteca Popular Sarmiento, Río Colorado

A la manera de una cápsula del tiempo, la plataforma recibirá mensajes online que la Conabip conservará para ser abiertos dentro de diez años, en su aniversario 160. Los festejos incluyen un ciclo de charlas virtuales, Recorridos lectores: géneros y temas literarios para mediadores de lecturas, que se viene realizando todos los miércoles mediante el Facebook Live de la Conabip. De este ciclo participaron María Teresa Andruetto y Leo Oyola y en las próximas semanas estarán Claudia Piñeiro y Luciano Saracino. Piñeiro (Burzaco, 1960) le debe una parte de su formación como lectora a la biblioteca popular Mariano Moreno de Burzaco. La película El exorcista se estrenó en Argentina el 15 de agosto de 1974. La autora de Las viudas de los jueves, Betibú y Catedrales, entre otros libros, tenía 14 años cuando se estrenó la versión cinematográfica de la novela de William Peter Blatty (1928-2017). “Mis padres no me dejaron ir al cine porque decían que no podía ver la película por las escenas que tenía. ¿Entonces qué hice? Me fui a la biblioteca popular de Burzaco y saqué el libro El exorcista y lo leí. Fue tan impresionante leer esa escena en la que Linda Blair se clava el crucifijo en la película que yo pensaba: mis padres no tienen idea de lo que hicieron… Si hubiera ido a ver la película, no hubiera sido tan tremendo en comparación con lo que me generó haber leído la novela”, recuerda la escritora.

Dolores Reyes, escritora, docente y militante feminista, se encontró con los primeros libros en la biblioteca popular Alberdi de Caseros. “Fui tantas veces, siendo tan chica, que no me puedo acordar la primera vez que entré. Pero me acuerdo del ruido que hacía el suelo cuando caminábamos, porque era un parqué que se iba como hundiendo a medida que pisabas. Me acuerdo el olor tan particular de todos esos libros ahí acumulados; la sala en la que no se podía hablar y las bibliotecarias que hablaban super despacito cuando te atendían. Todas las bibliotecarias eran mujeres; un refugio y un lugar en el que circulan los libros de manos de mujeres hacia otras mujeres. Eso me parece muy hermoso. Las bibliotecas populares son importantísimas; muchas veces democratizan el acceso al libro”, subraya la autora de la novela Cometierra. “Recuerdo aesa biblioteca como un lugar al que iba muy asiduamente cuando era estudiante de los últimos grados de primaria y de toda la secundaria. Las bibliotecas y los libros me cambiaron la vida –confiesa Reyes-. Hasta el día de hoy los libros siguen siendo mi compañía más estable y un refugio para encontrarme conmigo misma”.