No es una comedia romántica, pero el amor está en el aire. Un extraño juego es la excusa para que Peter y Simone se conozcan. Sería un lugar común si no fuera porque el actor detrás de Peter es el hoy galán hollywoodense Jason Segel y Simone es un personaje trans interpretado por una actriz trans. Eve Lindley. Apenas se ven en el primer episodio de Dispatches from Elsewhere, serie creada por Segel y distribuida por Amazon, ocurre un chispazo. Ellxs lo saben, nosotrxs también. Pero en el fondo una duda si esa atracción instantánea podrá llegar a buen beso. Simone trabaja en un museo de arte y tiene un entusiasmo desbordante. El pelo oscuro suelto, dispuesto a flamear como bandera si un viento lo sorprende. Es alta, etérea. Parece flotar al caminar, estando más cerca del cielo que de la tierra. Peter exhibe un tímido jopo castaño y tiene poca expresión en el rostro. Como si fuera una fotografía, no cambia de gesto. Hasta que la ve a Simone. El destino (Un desafío misterioso repleto de símbolos que los guían a una realidad alternativa) los reúne en un espacio repleto de objetos extraños, pero en un futuro cercano no habrá lugar para las casualidades. Estar juntxs es una decisión. Ahora todo es desconcierto: ni Peter ni Simone saben en qué consiste este juego al que fueron invitadxs por medio de un video. Podría ser algo para cambiar el mundo, o apenas una tontería. Sea una cosa o la otra poco importa. La vida de ambxs cambiará al conocerse.

Simone le propone hacer la siguiente parte del juego juntxs. "¿Estás segura de que está permitido. No se si hay reglas o...?", le responde él. Ella lanza una risa incómoda y le dice: "Eres un adulto. Puedes pensar por ti mismo, ¿no?". Hay en ese diálogo una doble lectura: la superficial es la del juego, pero tras el velo se esconde una idea más filosa. ¿Le está permitido a un galán de Hollywood besar a una chica trans? Simone conecta con él a través de la música. Saca de un sobre de papel madera auriculares inalámbricos para compartir. "Por favor, no me arruines esto", susurra ella. Escuchan Song For Zula, de Phosphorescent. Pasean, caminan, descubren. Se descubren en las pupilas del otrx. Peter es un personaje cobarde, aferrado a los mandatos que prometen la felicidad. "Desearía ser más como ella", piensa. El quiebre ocurre cuando Peter es desafiado a bailar bajo la lluvia con un hombre lobo. Tira unos pasos, girando sobre el suelo empapado, al ritmo de Play the Beat. Es un festejo. ¿Qué celebramos? Que el mainstream ya no es lo que era.

MUCHO MÁS QUE UN BESO

No es el primer papel que interpreta la actriz Eve Lindley. Con 27 años, trabajó anteriormente en la película dirigida por Katie Holmes, All We Had, en la serie Mr. Robot, y apareció en un episodio del reciente regreso de Historias de San Francisco. Pero su presentación a lo grande es en Dispatches from Elsewhere. Donde no es un personaje de fondo, ni una historia fugaz que adorna el relato. Cuando Lindley realizó el casting para intentar ser elegida jamás imaginó que tendría un papel central. Al terminar de leer el guion descubrió que era la chica linda del show, el interés amoroso del protagonista. Quedó en shock. Se sentía muy nerviosa por tener que besar por primera vez en la ficción, jamás lo había hecho. Le preguntó a Jason Segel cómo se hacía. "¿Simplemente lo hacemos? '', le consultó con esa frescura que la caracteriza. Es que ese beso trasciende las bocas de los actores y personajes. Significa mucho más que un intercambio de saliva. El cine y la televisión mainstream nacieron con la transfobia incluida.

Nick Adams, el director de GLAAD, lo explicó mejor que nadie: "Durante décadas Hollywood nos ha enseñado cómo reaccionar ante las personas trans. Y nos ha enseñado que debemos reaccionar con miedo. Que somos un peligro, que somos gente psicópata, homicida, anormal o pervertida". Por un lado, la clase de personajes que los caricaturizan en la historia del cine y la tv, y por el otro la invisibilización a las actrices y actores trans. Hombres cis género que interpretan a mujeres trans y son nominados a los Oscar. Desde Chris Sarandon (Tarde de perros, 1975), hasta Eddie Redmayne (La chica danesa, 2015), pasando por Cillian Murphy (Desayuno en Plutón, 2005) y Jared Leto (Dallas Buyers Club, 2013). El reciente documental producido por Netflix Disclosure: ser trans más allá de la pantalla (dirigido por Sam Feder) hace un relevamiento de la representación trans en cine y tv. Qué lugar ocupan las personas trans en la ficción. En el drama médico (unx paciente que tiene problemas con las hormonas o está muriendo de cáncer asociado a su sexo asignado al nacer) y la serie policial (asesinadas por ser trans). Uno de los ejemplos más nocivos para el colectivo es cómo se replicó una escena de El juego de las lágrimas (1992), de forma cada vez más transfóbica. Fergus (Stephen Rea) vomita cuando ve desnuda a Dil (Jaye Davidson). "¡Perdón! ¡Creí que lo sabías", le grita Dil asombrada por la reacción de su amante. No sabemos con qué intención fue hecha aquella secuencia donde Fergus descubre que su interés romántico es trans, pero lo que sí está claro es cómo esta escena fue citada una y otra vez en películas y series como un chiste transodiante. La pistola desnuda 33 1/3, Family Guy, y sobre todo Ace Ventura (1994). El personaje de Jim Carrey le arranca la pollera a la chica trans con quien estuvo para mostrarle a la gente, indignado, que tiene pene. El desenlace es un montón de personas vomitando.

"Hollywood enseña que debes vomitar cuando ves a una persona trans desnuda", dice Nick Adams. Jen Richards reflexiona en Disclosure cómo se sentiría hoy como persona trans si nunca hubiera visto una representación suya en los medios. "Podría salir con un hombre sin pensar en la imagen del tipo vomitando. Por otro lado, ¿sabría que soy trans si no hubiera visto otras identidades de género en los medios?". Simone se besa con Peter, y Peter no vomita al saber que Simone es una chica trans. El 80% de lxs estadounidenses solo conocen a personas trans a través del cine y la TV. En historias donde esos personajes son villanos, asesinos o personas que nunca serían amadas por nadie. No esta vez. En Dispatches from Elsewhere Simone es amada sin culpa ni reproches. Un beso que es mucho más que un beso. Es el comienzo de una reparación que lleva un retraso de más de 100 años.