La referente del lesbian reggaeton 

Chocolate Remix habla de su single "Cómo te lo explico"

La autodefensa feminista dentro y fuera de la pista, los deseos que fluyen entre mujeres, el perreo y el humor son los ingredientes del lesbian reggaeton. Ahora Chocolate Remix habla de su último single, Cómo te lo explico, y analiza la historia y los efectos del género musical que es su especialidad.

Hace siete años, Chocolate Remix llegó a la escena del reggaeton local para romper con todos los estereotipos que se han construido alrededor de los ritmos urbanos. Humor, sexo lésbico, perreo y orgullo son las sustancias poderosas que componen su música. ‘En vez de hacer caso omiso a ese imaginario donde aparece el reggaetonero y todas las chicas alrededor, me pareció mejor tomarlo y darle una vuelta de tuerca. Por un lado satirizarlo, y por el otro hacer una contrapropuesta”. Ese lugar históricamente ocupado por un hombre hetero, entre culos y botellas, pasó a habitarlo una torta que se ha convertido en referente del lesbian reggaeton, con su cuerpo pequeño, cadenas, nuca rapada y gorra enorme. “Yo quería hablar de sexo y de mi sexualidad, una sexualidad no convencional dentro de este mundo heteronormado. Y el reggaeton es un ritmo donde un gran porcentaje de sus canciones están muy vinculadas a lo sexual, a lo erótico”, cuenta Chocolate Remix, cuyo nombre es el seudónimo de Romina Bernardo, cantante y compositora tucumana.

LA MARICONERÍA

Tres años de su primer disco Sátira, Chocolate vuelve con una estética distinta: por un momento deja de lado el erotismo exuberante y el ritmo explosivo del dembow que caracteriza al reggaeton. Su último single, Cómo te lo explico, es un híbrido pop-electro-reggaeton al que ella misma se refiere como “un pastiche musical” de producción totalmente casera. Tiene bajos houseros, samples de los noventa, arreglos de cumbia, referencias a Locomía y a los referentes musicales que la han identificado a lo largo de toda su vida: “En la maricoteca aprendí a rapear bailando voguing con mostras y osos”, canta en la letra. La intimidad del confinamiento le dio la oportunidad de animarse a trabajar y producir sola, explorar otras sonoridades. Si algo tiene claro es que no quiere amoldarse a estructuras rígidas: La pregunta sobre la identidad cultural me atraviesa desde todos los lugares, y no solo la cultural, también desde la cuestión identitaria. Esas pequeñas prisiones que a veces sirven para enunciarnos y nombrarnos, pero por otro lado se vuelven una gran prisión de la cual es muy difícil salir, se vuelven moldes, estructuras.”

En el videoclip, también filmado en su casa, recorre escenarios cotidianos mientras reflexiona sobre la identidad y los límites que la conforman. Se envuelve en su bata azul, baila entre papel picado con sus lentes plateados. “Para lo que esperes de mi nena, no tengo tiempo” nos avisa Chocolate mientras recorre las calles de la Boca. “Chocolate tiene unas posibilidades mucho más amplias de las que tengo yo como Romina. Al ser un personaje puedo depositar muchas cosas en Chocolate Remix, de las permitidas y de las que no están permitidas también. Hay otros submundos posibles que por ahí en la vida real son bastante más incómodos”, reflexiona. Pero ahora parece diluirse esa línea que la separa de su alter ego, ese personaje capaz de saltar sobre cabezas de chongos y dar patadas voladoras se funde con la Romina de voz dulce. En la letra de este track también queda suspendida en el aire una nueva interrogante: "¿Será que esto no es reggaetón?”

EL MACHO HECHO LOBA

La concepción del reggaeton como un género machista estuvo presente desde sus comienzos, hace más de treinta años. Los argumentos, siempre manchados de tintes clasistas, pierden cada vez más consistencia. El género que democratizó el baile y el goce es un espacio donde empiezan a ocurrir transformaciones que no se han dado en otros ámbitos musicales como el rock. Vimos a Chocolate saltar sobre la cabeza de un chongo y pisarla en su hit Te dije que no, una oda a la autodefensa en la pista, a la posibilidad de decir que no en el ambiente de la noche y la fiesta. En otro de sus videoclips, Como me gustan a mí, la cámara recorre una cama enorme con infinitas lesbianas en distintas escenas y poses, todas con el deseo bien presente. “No te dejes llevar por los opresores, que esto es reggaeton mami, esto no es folklore”. Cuando le gritan “torta, puta, marimacha, camión”, Choco contesta “a mucha honra, bombón”.

“Todo super macho guarda adentro una loba”, sentencia Chocolate Remix en Lo que le gusta a las mujeres. Y esa frase resulta clave para comprender la capacidad de transmutación del reggaetonero, en esa figura masculina que posee una doble cara. El género se ha sabido actualizar muchísimo. Incluso en el reggaeton mas old school había luces, anteojos futuristas, un imaginario muy del futuro. Y muchos de sus referentes siempre han buscado ser transgresores. Uno de sus exponentes mainstream máximos, Daddy Yankee, desde los 90 tiene una capacidad enorme de actualización” opina Chocolate, y también piensa en artistas actuales como Bad Bunny, que aparece haciendo drag en sus videos mientras entona “yo perreo sola”. Personajes que marcan el comienzo de una era donde se abren las posibilidades de explorar nuevas formas de masculinidad. “Por supuesto, los artistas mainstream siguen siendo casi todos varones, pero el reggaeton le ha dado un lugar a la diversidad sexual y a las identidades de género, y cada vez hay más mujeres en la escena. Para adentro pasan otras cosas que hoy se empiezan a visibilizar en lo mainstream. Es un género que da mucho lugar y espacio.”

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