Una historia de nuestra economía combinada con ficciones morales

"Parece cuento que la Argentina aun exista" de Mario Rapoport

Historiador especializado en economía y relaciones internacionales, Mario Rapoport aborda en Parece cuento que la Argentina aun exista, una historia de los efectos del liberalismo y el neoliberalismo sobre los sectores dominantes, aquellos que en casi todos los tramos de nuestra historia, resistieron la industrialización del país. Y lo hace combinando datos estadísticos con relatos que bordean el suspenso, el humor y la novela negra.
Imagen: Leandro Teysseire

En Mario Rapoport reconocemos un vasto conocimiento de la economía y de la historia, su rol de investigador en ambas disciplinas, su elocuencia llena de imágenes y figuras que hacen sus libros comprensibles para todos. Con el don natural del docente por excelencia que trasciende en sus escritos, en este libro juega con la narración para ir al fondo de la trama y va de los ensayos económicos a jugosos, irónicos o sombríos relatos de ficción que denomina “cuentos morales” e ilustran la realidad de una manera distinta.

Como historiador corrobora permanentemente la frustración de que la Argentina no es un país industrializado y eso empuja a la pobreza y a la desesperación a gran parte de sus habitantes. Para él la raíz del problema está en la concepción de sus sectores dominantes de subordinarse en su momento a Inglaterra, después a los EEUU y ahora al capital financiero internacional. Como economista, critica la influencia de la economía clásica inglesa que con su aparente simpleza genera la división internacional del trabajo, condenando a nuestra región a ser un mero productor de alimentos y materias primas. Por allí asoman los sectores más concentrados de la actividad agropecuaria, los grandes terratenientes, que se opusieron siempre a proyectos industrialistas porque amenazan su monopolio de la renta de la tierra, principal fuente de sus riquezas.

El libro se inicia con un prólogo en el cual basa su crítica al macrismo, usando muchas veces la ironía a lo largo del texto. Pone como referente histórico el debate proteccionismo-libre cambio que ilumina el presente. Luego lo amplía cuando distingue claramente la historia y los fundamentos del proteccionismo norteamericano, del liberalismo económico británico y de las frustraciones que padeció y padece la vinculación de Argentina con el mundo.

La. primera y extensa parte del libro esta dedicada a un análisis del sistema económico y político internacioinal y su infuencia en América Latina. Tres temas se cruzan allí:1) la supremacía de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial y en especial el rol del dólar como moneda internacional; 2) la historia del FMI, cuyos objetivos iniciales eran los de ayudar a los países que sufrieron la guerra o con problemas en su balanza de pagos a fin de evitar otras crisis como las de 1930, 3) el proceso de globalización que llevaría a los países perifiericos las ventajas tecnológicas de los más desarrollados.

Los tres resultaron rotundos fracasos. El dólar tuvo que desprenderse en los años 70 de su respaldo aurífero y su valor comenzó a navegar de acuerdo a la propia fortaleza de una economía en declive. Pronto aparecieron otras monedas que quisieron disputarle su primacía o existir junta a ella como el euro o el reinbimbi chino. La historia del FMI es presentada por el autor como una novela negra al mejor estilo de las de Chandler y Hammett, empezando por el hecho que su fundador fue acusado de espía comunista cuando comenzó la guerra fría. Interpretando luego porque no fue el principal instrumento de ayuda a Europa en la posguerra, dedicándonse en cambio desde los años 50 a impulsar el endeudamiento de los países perífericos a traves de la puesta en marcha de planes de ajuste que provocaron severas crisis locales, regionales e internacionales coronadas con la del 2008. De presuntos héroes, el dólar y el FMI terminaron siendo villanos. A su vez, el neoliberalismo no se compatibiiza con la teoría de la oferta y la demanda ni con el libre comercio; favorece el predominio de las corporaciones y las finanzas especulativas sobre los aparatos productivos, produce mayores desigualdades económicas y sociales y daña los ingresos y el consumo de las poblaciones del mundo. El libro también explica el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y la aparición de China como potencia internacional. Derriba varios mitos sobre la base de documentación inédita y a través de puntillosas cuadros estadísticos muestra los alcances de la actual guerra comercial entre esos países y su posible desemboque. La metáfora que utiliza Mao Tse-Tung: “Nosotros somos una hoja de papel en blanco, buena para escribir en ella. Debemos seguir aprendiendo 10 mil años más. Qué hay de malo en ello”, explica la evolución posterior de su país.

En una segunda parte, igualmente lúcida, el autor pone bajo las cuerdas al neoliberalismo criollo. En forma crítica desnuda la tergiversación de la realidad y las falsos datos estadísticos del economista de la OCDE, Angus Maddison y de aquellos historiadores convencidos que la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX estaba entre los primeros países del mundo. El sueño de Pellegrini de ser los Estados Unidos del Sur, se esfumó rapidamente y sólo quedó la nostalgia de intelectuales ingleses que mencionan a la Argentina como “la tierra que Inglaterra perdió”.

Rapoport le dedica un apartado al “carrusel de la política y de la economía” argentinas con políticos que salen por una puerta y entran por otra, y con una fuga permanente de capitales. La llamada restricción externa se produjo en gran medida por esa fuga que contribuyó al crecimiento del PBI mundial, no del nuestro. En cambio, a partir de la útima dictadura miitar se importaron capitales especulativos para la ruleta financiera, vaciando al país de sus riquezas y destruyendo el proceso de industrialización. La Argentina no puede tener un destino puramente agropecuario limitado a la cuarta parte de sus habitantes, que sirva para alimentar a algunos cientos de millones de ciudadanos del mundo. El empleo y la mejora en las condiciones de vida de la mayoría de la población vendrán de su desarrollo industrial y de una diferente estructura y composición del agro, revalorizando la importancia del mercado interno y ayudándonos a competir en el exterior con productos de mayor valor agregado. Para estos fines es necesaria la participación y regulación del Estado y el liderazgo de empresas nacionales. Además, se necesita potenciar la educaciòn, la ciencia y la tecnología, las universidades nacionales y el conjunto de la enseñanza desde el nivel primario. 

En cada capítulo del libro hay uno o dos cuentos o relatos de ficción que facilitan al lector la comprensión de muchos hechos de la economía nacional y mundial, como una imperdible historia del dólar contada por él mismo. En síntesis, este libro, generado por uno de nuestros mayores estudiosos de la economía y las relaciones internacionales muestra por primera vez en la Argentina que la literatura no está enfrentada con los fenómenos económicos y sociales. Por el contrario, ayuda al lector a entenderlos mejor.


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