Desde Santa Fe

El titular de la Inspección General de Justicia de la Nación (IGJ), Ricardo Nissen dijo estar al tanto de la investigación del fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez, quien descubrió una trama de sociedades fantasmas que en dos años, entre marzo de 2018 y abril de 2020, fabricó miles de facturas truchas por más de más de 730 millones de pesos. La red operaba con la chapa de las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) que el gobierno de Mauricio Macri promovió en reemplazo de las offshore en 2017, un invento que Nissen califica como “el corazón de la corrupción macrista” y subraya la marca: “macrista”. Rodríguez investiga una “asociación ilícita tributaria” con epicentro en Rosario y Santa Fe que operó en el último tramo del gobierno anterior en la ciudad de Buenos Aires y 19 provincias. Ya hay una docena de imputados y presos, los últimos dos cayeron esta semana en Rosario. Nissen dijo que el fiscal Rodríguez “sostiene lo mismo que yo”, que las SAS son el “instrumento apto para concretar cualquier tipo de delitos, como la evasión impositiva, fuga de capitales, peculado y hasta el tráfico de estupefacientes”.

Precisamente, la causa que investiga Rodríguez se inició por una avioneta narco que quedó varada en cercanías de San Justo, el 22 de febrero. El ministro de Seguridad Marcelo Sain estimó la carga en “casi 200 kilos de cocaína para el consumo en el mercado de clase media y alta en la ciudad de Santa Fe”, valuados entre cuatro y cinco millones de dólares. Al cambio de hoy, rondaría los 700 millones de pesos. Por el hecho están detenidos el piloto de la máquina y un policía, pero siguen prófugos los operadores del tráfico, Lorena Melgarejo y Claudio Casco (“Pulga”). El fiscal descubrió que la pareja tenía una SAS, Melgarejo otras dos y sus socios “formaban un conglomerado empresario del mismo tipo”, con “características similares y entrelazadas”. Así, Rodríguez destapó una trama de “por lo menos 40 SAS, utilizadas como usinas de facturación apócrifa”.

Rosario/12 le preguntó a Nissen si las SAS eran sociedades a medida para lavar dinero del narcotráfico. “Sirven para todo”, contestó. “Para cualquier operación, para fugar divisas, evadir impuestos, para todo”.

--Y ahora, el fiscal descubrió una red de estas sociedades que operan como “usinas de facturas apócrifas”.

--Se las llama sociedades listas para usar. Se hacen en 24 horas. En la ciudad de Buenos Aires no tienen ningún control porque la Inspección de Justicia de la Nación no puede entrar al sistema informático que maneja el gobierno (de Horacio Rodríguez Larreta) desde el Ministerio de Modernización. Y así, se crean sociedades para cualquier cosa, sin ningún tipo de control. Ya sabemos lo que pasa cuando no se controlan las sociedades, se constituyen para cualquier tipo de fraude: conyugal, societario, laboral, concursal, fiscal. De todo.

--¿Tiene conocimiento de la investigación del fiscal de Santa Fe?

--El fiscal Rodríguez siempre sostuvo lo mismo que yo, que solamente se puedan hacer sociedades en 24 horas en Buenos Aires recurriendo al molde de las SAS. Es el modelo ideal para aquellas personas que quieren hacer alguna actividad como la inscripción de facturas truchas, por ejemplo, sin tener ninguna responsabilidad y tapando o borrando las pistas para que los organismo competente, como la Afip, pueda desentrañar quiénes son los verdaderos responsables de la maniobra. Para eso están hechas estas sociedades a medida.

--Y esa “usina de facturas apócrifas” fabricó en dos años facturas truchas por más de 700 millones de pesos para defraudar al fisco.

--Sí, lo sé. Ahí está la libertad. La libertad que predican aquellas personas que también se mostraron totalmente reacias a criticar a las offshore ¿Se acuerda? Cuando salieron las offshore, había algunos que estaban a favor. Incluso, profesores de Derecho Societario en la facultad porque era lo mejor para recomendar al cliente, para que el marido defraude a la mujer en un divorcio fraudulento o desheredar a un hijo, etc. Entonces, la gente que apoya a las SAS es la misma que nunca criticó a las sociedades offshore porque decían que eran un instrumento más de negocios. Y se sabe lo que pasó con las offshore: produjo la mayor fuga de capitales de la historia argentina.

El fiscal Rodríguez remitió a Nissen una copia de su denuncia con las que inició la investigación el 8 de setiembre para “lo que resulte de utilidad en el ámbito” de la Inspección General de Justicia de la Nación. “Le llamaba mucho la atención al fiscal Rodríguez la mala utilización de las SAS que no tiene control de la IGJ. “Lo que sí averiguamos nosotros es que se constituían por cinco o seis personas, se turnaban porque había también unipersonales, que se constituían con una sede ficticia en la ciudad de Buenos Aires y los socios se domiciliaban en Rosario o en cualquier lugar del país, que debían ser domicilios falsos. Y allí, es donde el fiscal investigó y llegó a la conclusión de que eran sociedades absolutamente falsas”, reveló Nissen.