Fernando “Pino” Solanas se desempeñó en muchos espacios a lo largo de su vida, pero sus películas –ensayos, ficciones y documentales– sin dudas marcaron un antes y un después en la cinematografía argentina. Página/12 habló con algunos referentes sobre su enorme legado y el compromiso con la cultura y la política de su tiempo.

La cineasta Lita Stantic recuerda las épocas del Grupo Cine Liberación y afirma: “Yo creo que ha muerto un grande de nuestro cine. Tuve la oportunidad de conocer a Pino, lo traté bastante en la época de Cine Liberación. Para mi generación La hora de los hornos fue una película importantísima. Recuerdo que con César D'Angiolillo armábamos proyecciones clandestinas en la época de la dictadura. Después de La hora de los hornos y Los hijos de Fierro hizo otras películas que también fueron maravillosas. Siempre tuvo una firmeza brutal en su ideología; fue un tipo muy querido y creo que su obra va a perdurar en el tiempo. Ha hecho de todo: documentales, ficciones muy hermosas. Estoy un poco shockeada por esta noticia y además quiero agregar que murió un ser muy querido para mí, el fotógrafo Víctor Basterra, así que es un día especial. Víctor también fue un personaje importante en otro rubro: las fotos que sacó en la ESMA sirvieron para juzgar a los genocidas. Y el cine de Pino también ha servido para esclarecer muchas cosas. Siempre estuvo del lado correcto”.

Fernando Spiner, quien al igual que Solanas se desempeña con gran ductilidad en el terreno del documentalismo y la ficción, declara: “Obviamente no voy a descubrir yo a Pino Solanas porque todos sabemos su importancia y estatura como cineasta. Considero que figura entre los más importantes directores de la historia del cine argentino. Su aporte ha sido muy significativo por el nivel de sus producciones y por la trascendencia que tuvieron, tanto a nivel nacional como internacional. Además de hacer películas de ficción muy genuinas de nuestra cultura fue un militante que desarrolló una faceta relacionada con el documental, con películas que tuvieron una importancia muy esclarecedora sobre los temas que abordó”. El director de Aballay, el hombre sin miedo (2010) y La boya (2018) recuerda que tuvo la oportunidad de cruzarse con Solanas en el Festival de Venecia cuando estudiaba cine en Cinecittà: “Él había ganado el León de Plata por Tango - El exilio de Gardel. Recuerdo que estaba el gran director y editor César D'Angiolillo y también Miguel Ángel Solá, que era el protagonista. Durante todos esos días yo estuve con ellos; aún siendo un estudiante de cine, rápidamente me hicieron parte del contingente argentino”. Años después, en el marco del Festival de Cine de Gramado (Brasil), a Spiner le tocó ser jurado y entregarle a Solanas el tradicional Kikito de Cristal por su trayectoria. “Cuando hice mi primer corto Testigos en cadena –que de alguna manera era una denuncia contra la dictadura– él fue quien abrió los canales para que pudiera difundirse, así que estoy muy agradecido por eso. Siempre fue una persona muy amorosa y dispuesta a ayudar a los jóvenes, un gran transmisor del cine argentino y sus ideas”.

Carmen Guarini, miembro de la Comisión Directiva de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC), es una gran referente en el terreno del documentalismo pero asegura que fueron las ficciones de Solanas las que marcaron fuertemente su propio recorrido: “Tremenda pérdida. Se va un hombre necesario, una voz imprescindible que se extrañará. Quedan pocos con esa potencia y convicción conmovedoras. Con sus idas y vueltas Pino siempre estuvo ahí, del lado de las causas justas. Son inolvidables sus palabras en el Senado a favor de la legalización del aborto. Lo conocí en París, durante su exilio. Fuimos a visitarlo con José Luis Diaz: me sorprendió su vehemencia y una frase que en ese momento no supe comprender; hablaba desde su dolor de exiliado y se lamentaba que Argentina fuera ‘el culo del mundo’. Recuerdo que salí hasta un poco ofendida, pero ¡cuánta razón tenía en aquella época! Esa frase despectiva no tenía que ver con su amor por su país sino con la miseria de quienes, en ese siniestro período, habían instalado la dictadura más sangrienta que recordamos y que luego él sublimaría en la hermosa El exilio de Gardel. Reuniendo el arte y la política en un solo lugar y con un lenguaje único”. La realizadora de Ata tu arado a una estrella –homenaje a la obra de Fernando Birri– destaca también: “Recuerdo conmovida el proyecto de Pino Solanas para que el Senado destacara en 2017 a directores argentinos entre los que incluyó a Birri, y a quien ya en sus últimos días fue a visitar especialmente al hospital en Roma para llevarle el diploma, el afecto y el saludo de todos sus colegas argentinos. Un tipo de gestos”.

La actriz Rita Cortese, quien trabajó junto al cineasta en La nube (1998), destaca: “Pino Solanas es un referente cultural en el sentido más profundo del término; por lo tanto, un referente político importantísimo. Es un hombre que ha sido parte de la resistencia peronista de una manera muy activa y justamente a través del arte, con sus producciones cinematográficas. En mi opinión, ha hecho una de las películas argentinas más importantes, Los hijos de Fierro: una producción inconmensurable acerca de la cuestión identitaria del peronismo. Por lo tanto, mi palabra de agradecimiento a Pino por todo lo que ha hecho por nuestro país, por la lucha en defensa del medio ambiente y la soberanía cultural en nuestra querida Argentina, que también es soberanía política. Una profunda tristeza”.

El director y guionista Luis Puenzo, apuntó: "Contábamos con él, online, en Mar del Plata, para celebrar la Ley. Para que los más jóvenes pudieran escuchar, en sus propias palabras, cómo fue esa aventura. Cuando era diputado, como ahora embajador ante la Unesco, pero sin dejar nunca de lado a su primer amor. Cualquiera haya sido el rol que le tocó en la vida, su vida bien vivida, nunca dejó de ser un cineasta. Y aquel cine argentino movido por la audacia no hubiera sido el mismo sin Pino. Ni tampoco la Ley, si él no la hubiera peleado desde adentro. Ni muchas otras cosas que ayudó a cambiar, que transformó, o al menos intentó, hasta el fin de sus días". El cineasta comentó que este domingo 8, a las 20, en la plataforma CineAr se podrá ver el film de Solanas Viaje a los pueblos fumigados.

El cineasta Andrés Habegger, por su parte, asegura: “Con Pino Solanas se va no sólo un gran hacedor de cine, sino también un gran pensador y un gran lector de la coyuntura política. Él tenía esta enorme capacidad de reunir prepotencia de trabajo, convicción, reflexión sobre el lenguaje y pensamiento político. Su obra más destacada para mí, La hora de los hornos, puso en discusión la política, la estética y el lenguaje en su dimensión política. Es una obra inmensa. En su momento, Sur también puso en escena una forma distinta de narrar ficción. Memoria del saqueo, por ejemplo, juega con la posibilidad de las nuevas tecnologías y es una gran lectura política sobre el contexto. Lenguaje, posición política y prepotencia de trabajo: todo eso es lo que se pierde con la partida de Pino”.