Con el lanzamiento de la nueva edición del concurso “Potenciar” para jóvenxs emprendedores, se abrió un mundo de posibilidades de conocerlos. Esta vez la edición está únicamente orientada a chicxs de entre 18 y 29 años, y el objetivo principal del Ministerio de Desarrollo Social es premiar con maquinaria y herramientas a 370 proyectos entre los rubros de carpintería, gastronomía, gomería, jardinería, peluquería, textil y diseño en comunicación audiovisual para favorecer el desarrollo de los pequeños emprendimientos y apoyar la generación de ingresos.

UNA FAMILIA DE EMPRENDEDORAS

Paula Silberstein es una chica de 19 años que dirige una peluquería en su casa desde el año pasado. La joven peluquera, que proviene de una familia de mujeres emprendedoras e independientes, cuenta: “Mi abuela siempre hizo muchas cosas, lo que más le gusta es la cocina y hasta principios de este año estuvo vendiendo comida hecha como empanadas, milanesas de soja y unos alfajorcitos de maicena, que son su especialidad”.

Por otro lado, la madre de Pauli es tejedora, hace más de dos años con dedicación exclusiva. En su casa tiene un taller donde guarda sus hilos y lanas. Paula explica sobre la relación cariñosa entre su madre y las prendas que confecciona: “Ella suele decir que cada pieza la teje pensando en lx compradorx, escuchando un concierto de algún artista que le guste, algún programa de radio o algún disco y que por eso cada pieza tiene una intención o una historia”.

Pauli cuenta a Las12 que siempre le gustaron mucho los cambios de look y que a los 14 años empezó a experimentar, con su pelo y unas tijeras del colegio, nuevos estilos de peinado. Al tiempo, como notó que los cortes le quedaban prolijos, comenzó a cortarle el pelo a algunes amigues y luego a otrxs no tan cercanxs: “capaz estaba en una joda y le terminaba cortando el pelo a alguien y quedaba bien, la gente terminaba y contenta y lograba un corte de pelo lindo sin técnica ni nada”.

Con el paso del tiempo, Pauli comenzó a también teñir los cabellos de amigues y a hacer trenzas cosidas a la gorra. Luego se decidió a hacer un curso intensivo de peluquería y mientras lo cursaba abrió en su casa su propio espacio de trabajo para atender clientes de manera independiente.

La peluquería de Pauli —@lapaulikeria en Instagram— nació hace un poco más de un año. Uno de los aspectos que más disfruta de tener un negocio en su hogar es la comunicación uno a uno con sus clientes, le gusta que haya un entendimiento mutuo para llegar al mejor estilo de corte y color. Cuenta que disfruta mucho conocer clientes nuevxs y conversar con elles. En su cuenta de Instagram, Pauli sube fotos de sus trabajos de colores estridentes como turquesas brillantes y verdes encandilantes, cortes de pelo y trenzas.

PILCHA VINTAGE

En estos últimos años, las ferias americanas fueron un boom de los negocios en Instagram. Revender prendas vintage únicas y recicladas, sentir y compartir ese gustito a nostalgia que emanan las ropas antiguas es la tarea que encarna Cándida De Biaggi, una joven amante de la moda, que maneja la feria online “Varietté Vintage”.

Cándida es una chica de Almagro y cuenta que desde siempre amó el Parque Centenario y los puestos de ropa de la feria. Explica: “Vendían cosas increíblemente lindas a precios bajísimos y a partir de ese momento dejé de comprar cosas en shoppings y en tiendas, empecé a ir al parque con bolsas gigantes y llenarlas de ropa súper barata”.

A partir de esa curiosidad por indagar en las ferias, Cándida descubrió que había muchas prendas que le parecían hermosas pero que tal vez no eran su talle o su estilo. Así fue que creó una cuenta en Instagram para compartir las joyas textiles que encontraba.

Relata que la feria nació cuando ella estaba en cuarto año de secundaria. Se juntaba con sus amigas y ellas modelaban las prendas para subir a Instagram. Cuenta también que su clientela en ese entonces era la gente de su colegio y que la parte más divertida de revender la ropa era llegar al colegio con bolsas desbordando de prendas y ver como todxs se probaban remeras y polleras cuadrillé en los baños.

La cuarentena fue una traba importante en la manera de trabajar de Cándida, ya que al cerrar las plazas y las ferias, su principal fuente de abastecimiento ya no estaba. Desde que la cuarentena se flexibilizó y algunos puestos de ropa volvieron a la actividad, la joven amante de la moda está realizando largas expediciones en busca de diamantes en bruto para seguir compartiendo en redes.

Para acompañar la ropa fresca y delicada de Varietté, llegó Chiru Aros —@chiru.aros en Instagram—, el emprendimiento de Violeta Díaz, una chica de 19 años que se encarga de hacer aritos con porcelana fría.

El año pasado, Violeta participó del viaje de egresados a Bariloche de su colegio y como en las fiestas suelen haber noches temáticas donde les estudiantes deben disfrazarse, ella compró ganchos de aritos para diseñar su propia bijouterie y encargarse de su personificación de Cruella De Vil hasta el más mínimo detalle. A mediados de mayo, cuando encontró en su escritorio los ganchos para aretes que le habían sobrado del año pasado, entre el aburrimiento de la cuarentena y su talento para el trabajo manual decidió empezar a crear aritos con diseños inusuales (por ejemplo, cactus y pequeños duraznos).

¿CÓMO AYUDAR A UN EMPRENDIMIENTO EN REDES?

Hace un mes, el usuario de Instagram @mujeresqueemprenden lanzó una campaña llamada #YoAyudoAUnaEmprendedora que busca incentivar la compra con sentido y visibilizar negocios feministas.

La campaña empezó con un post que explicaba como vencer al algoritmo de Instagram para que los emprendimientos sean mostrados en los feeds y en el sector exploración. Los pasos a seguir que proponen son; dar like a las publicaciones en pos de reconocer el trabajo, comentar para dar feedback a las emprendedoras, compartir los posteos para que la gente las conozca y guardar la publicación para que el algoritmo la impulse.