Festival Medeas

Ciclo de obras escritas por mujeres, travestis y trans

Desde este sábado hasta el 29 de noviembre, el encuentro ofrecerá espectáculos, cursos y talleres. Las organizadoras tratan de revertir la desigualdad de género que advierten en las artes escénicas.
Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, una de las obras locales. Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, una de las obras locales. Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, una de las obras locales. Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, una de las obras locales. Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, una de las obras locales. 
Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, una de las obras locales.  

Con el objetivo de visibilizar el trabajo de dramaturgas y directoras, llega la tercera edición del Festival Medeas, ciclo feminista de obras cortas escritas por mujeres, travestis y trans, que podrá verse de forma virtual desde este sábado y hasta el 29 de noviembre. La agenda incluye una serie de obras con dirección y dramaturgia femenina y talleres gratuitos.

Marilyn en blanco y negro, de Dana Botti; Como placas tectónicas íntimas, de Milena Gradin y Laila Desmery; Espera, de Anabel Ares; Embarcadas, de Florencia Schiappapietra y Cuchara de madera, de Florencia Aroldi, son los títulos que integran la selección de obras locales, y a ellas se suma como producción invitada desde México: Cinco voces en una, de Violeta Leal y Faviola Llamas. Las entradas para cada función podrán adquirirse desde este sábado a las 21, en Alternativa Teatral: http://panel.alternativateatral.com/evento2289-festival-medeas-iii

Además, a través de Zoom, se podrá acceder a tres cursos, con inscripción previa en: [email protected]. Este sábado, de 15 a 17, será el turno de La creación en lo inmediato. Crear aquí y ahora, coordinado por Mariela Asensio. Y siempre en el mismo horario, el domingo 22 se podrá participar de Herramientas para abordar y pensar a las mujeres que hicieron historia, taller teórico-práctico a cargo de Adriana Tursi, y el sábado 28 de El personaje como disparador de la escritura dramática, dictado por Maruja Bustamante.

“El festival surgió a partir de una necesidad”, cuenta Zaida Mazzitelli, quien en 2017 tuvo la idea de armar la Agrupación Medeas, como una forma de revertir la desigualdad de género que advertía en las artes escénicas, y específicamente en el circuito independiente. “Como directora y actriz buscaba material escrito por mujeres para poder hacer, y lo que llegaba a mis manos siempre giraba en torno a los mismos nombres. Yo quería ampliar y encontrar cosas nuevas, pero me di cuenta de que no había manera de poder comunicarme con dramaturgas contemporáneas argentinas. Entonces se me ocurrió crear un grupo de Facebook que se llama Actrices, directoras y dramaturgas feministas argentinas, con la intención de que ahí se unieran mujeres de todas las disciplinas del teatro y de todas partes del país para poder intercambiar textos, y como el grupo creció mucho, pero el proyecto de juntarnos quedó trunco, pensé en armar este festival”, agrega la actriz, autora y gestora cultural.

La primera edición se realizó en 2018, y a ese trabajo se sumó Gimena Racconto Giunta que integra el equipo de dirección del festival junto con Mazzitelli y Jimena Martín. “Me pareció que este proyecto era una manera de achicar brechas”, sostiene Racconto Giunta, quien integra la Colectiva de Autoras y dirige la escuela de teatro inclusivo [email protected] en Yunta, que fundó su madre Ana María Giunta. “Observamos un cierto fastidio con este tipo de causas y resistencias que son parte del proceso”, advierte la actriz. “Nos dicen que las mujeres tenemos que ganarnos un lugar por nuestro talento, y no por nuestro género. Y ese es un discurso muy lindo, pero que olvida el contexto de una sociedad donde la mujer se tiene que hacer cargo de la casa y de los hijos, donde le es más difícil acceder a ciertas carreras y donde, en algunos casos, gana menos que el hombre ocupando el mismo puesto”.

Dar un lugar de centralidad al trabajo de la mujer es, precisamente, uno de los ejes del festival y el que además le dio su nombre. “Medea fue el primer papel en el que se puso a la mujer como protagonista, y no sólo como acompañante, y además para interpretar un rol humano, donde ella es capaz de hacer tanto el bien como el mal”, explica Mazzitelli sobre el personaje de la tragedia de Eurípides.

Y ese concepto fue el que guió el espíritu de la convocatoria de las obras participantes. “Una dramaturgia feminista no necesariamente tiene que hablar sobre violencia de género. Creemos que las mujeres podemos cumplir roles de todo tipo, y por eso decidimos que las temáticas sean libres. Si no, estamos siempre encasilladas en los mismos papeles. Y está muy bien que haya teatro de denuncia, pero también podemos ser y hacer otras cosas”, añade acerca de la variedad de estéticas y argumentos que presentan las piezas seleccionadas que en todos los casos fueron realizadas durante el aislamiento.

La brecha laboral entre hombres y mujeres se extiende a todos los ámbitos, y el teatro off no es la excepción. “Cuando armé la agrupación, hice las estadísticas de la participación de las mujeres en dramaturgia y dirección, a través de Alternativa Teatral, y era abismal la diferencia. Había un 70% de varones y un 30% de mujeres. Y había muy pocas salas independientes que pudieran igualar la cantidad de textos. Entonces dije: `Si no tenemos los espacios, vamos a buscarlos nosotras´”, dice Mazzitelli, quien creó en 2019 el Concurso Dramaturgas Argentinas, como un camino más para difundir, promocionar y fomentar la escritura realizada por mujeres.

Estamos históricamente acostumbrados a leer un tipo de literatura escrita por hombres. Y modificar eso implica un cambio cultural enorme”, opina al respecto Racconto Giunta. “Ahora hay mucha movida feminista y estamos animándonos más a escribir y a presentarnos a convocatorias, pero durante muchos años decíamos: ` ¿Para qué voy a presentarme si no voy a ganar?´. Entonces por eso es importante generar espacios donde la mujer empiece a tener confianza para escribir y montar una obra. Se trata de generar puentes, hasta que en un futuro ya no necesitemos este tipo de festivales. Hoy existe una apertura y un cambio social y cultural, pero falta muchísimo”.  

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