Drama social mexicano con toques de thriller para el mercado gringo

"Huachicolero": el crimen no paga

La ópera prima del realizador Edgar Nito es un relato de iniciación, protagonizado por un muchacho que, para salir de la miseria, se involucra en el negocio del robo de nafta. 

Huachicolero                                                           4 Puntos

México, 2019

Dirección: Edgar Nito

Guion: Alfredo Mendoza y Edgar Nito, con asesoría de Bernardo Esquinca

Duración: 93 minutos

Intérpretes: Eduardo Banda, Leonardo Alonso, Fernando Becerril, Myriam Bravo, Regina Reynoso

Estreno en Amazon Prime Video.

El robo de nafta, que creció exponencialmente en México en la última década, tiene al día de hoy tal magnitud que hace perder a la empresa estatal Pemex miles de millones de dólares al año. Manejado como es de suponer por los cárteles del narcotráfico, de él participan --como en todos los otros negocios-- policías, funcionarios oficiales y empresarios. En la base de esa pirámide trajinan los llamados “huachicoleros”, jóvenes de escasos recursos que encuentran en la extracción a mano la única posibilidad de pasar al frente. En el estado de Guanajuato, uno de los focos de la actividad, se asienta Huachicolero, ópera prima del realizador Edgar Nito, nominada a cuatro premios Ariel (equivalentes mexicanos del Oscar) y ganadora del premio a Mejor Película en el festival catalán de Sitges.

El de Nito es básicamente un relato de iniciación, protagonizado por uno de esos chicos que parecen vivir en una pobreza eterna. La madre de Lalo (Eduardo Banda) se gana la vida como de doméstica, él va al colegio (algo no tan común en muchos chicos en su misma situación) y hace algunos pesos vendiendo bidones de nafta que compra a un distribuidor paupérrimo. Por un motivo puntual (comprar un celular para regalárselo a la chica que le gusta) se vincula con uno de esos trabajadores por izquierda, poco mayor que él. Los primeros pesos le permiten comprarse ropa nueva y quedar bien con la chica. Pero ya se sabe cómo es esto: el crimen no paga. Por una bestialidad del guion, el precio final será totalmente desproporcionado, en relación con la escala en la que los personajes se mueven.

Huachicolero estructura ese relato en dos líneas narrativas que, no es difícil adivinar, convergirán con la precisión de la fatalidad. Por un lado la apretada vida cotidiana de Lalo, que tiene lugar bajo la luz quemante del desierto. Por otro la actividad nocturna de los huachicoleros, que succionan el combustible con mangueras, directamente de los oleoductos al pie de los pozos petrolíferos. Hay dos bandas en disputa, se supone que al servicio de sendos cárteles, y un muerto temprano. Aunque la plata les alcance para una noche de cervezas y puticlub, estos muchachos circulan definitivamente en el escalón más bajo del negocio. Huachicolero es drama social con romance adolescente de día, thriller con muertos de noche.

El juego de yuxtaposiciones no parece casual. Aunque en las bases de datos figure como producción mexicana, la ópera prima de Nito cuenta con un asesor de guion y participación de productores extranjeros y hasta agentes de ventas de películas. Un thriller con intensidad y algunos crímenes, que a la vez “retrate” la pobreza latinoamericana, es lo los compradores internacionales esperan. Con el título The Gasoline Thieves, Huachicolero tuvo distribución internacional y participó en el Festival de Tribeca. Que la fotografía nocturna se luzca con siluetas recortadas contra las lenguas de fuego de las torres de petróleo, sirve de broche “bonito” a la operación.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ