La elección de mayor peso en el establishment

Cara a cara por la silla de UIA

Rodríguez, de Sinteplast; y Funes de Rioja, el abogado de los productores de alimentos, definen el reemplazo de Acevedo.

La elección más caliente del establishment entró en zona de definiciones en una carrera con muchos condimentos políticos. Ya hay dos candidatos que se disputan el sillón que hoy ocupa Miguel Acevedo en la Unión Industrial Argentina (UIA). En mayo, el titular de Aceitera General Deheza (AGD), termina su segundo mandato y el estatuto de la entidad no le permite renovación.

Así, la batalla queda en un cara a cara entre el dueño de Sinteplast, Miguel Ángel Rodríguez; y el abogado de la Coordinadora de Productores de Alimentos (Copal) y vice primero de la entidad, Daniel Funes de Rioja. Dos perfiles bien diferenciados que cuentan con distintos avales políticos hacia adentro y hacia afuera de la casa fabril.

A grandes rasgos, Rodríguez es un industrial con raíz pyme que tiene apoyo de esos sectores y las regionales, mientras que Funes cuenta con el aval de las grandes alimenticias como Arcor y Ledesma. “Funes tiene una contra, no tiene empresa”, citaron ante este diario algunos de los que están al tanto de la evolución de las negociaciones. Es que la elección en la entidad se definirá sin votos y por consenso, un esquema que rige desde que Acevedo fue elegido por segunda vez. Antes de eso, se seleccionaba al candidato dentro de un esquema de alternancia entre las dos listas o bandos reinantes, la Lista de Industriales y la Lista Celeste y Blanca.

El carácter de abogado laboralista de Funes es, para algunos, una traba que no permitiría la llegada de consensos con sectores sindicales, en el marco de lo que creen son cuestiones pendientes como la situación laboral y de los contratos. También su posicionamiento se vuelve complejo para algunos, justo cuando el Gobierno Nacional está pulseando con los formadores de precios por las altas subas en alimentos. Y en ese contexto, Funes representa los pedidos de mayor liberalización de valores y el descongelamiento total de precios. El titular de la Copal también sonó como posible presidente de UIA antes de la reelección de Acevedo, durante el gobierno de Mauricio Macri, pero el consenso se inclinó por renovar al aceitero.

Como en toda elección empresaria, el Gobierno tiene algún tipo de preferencia. Si fuera por el Ejecutivo, la idea sería la continuidad de Acevedo, pero es imposible legalmente. Del mismo modo que Macri quiso a Funes, al Ejecutivo no le disgusta la chance de que un industrial siga la línea de Acevedo. El dueño de Sinteplast saltó a la luz pública cuando puso su fábrica para la celebración del Día de la Industria, en la que participó el presidente Alberto Fernández y todo su gabinete. Y luego siguió en relaciones cercanas, incluso asistiendo a actos oficiales en el interior, como la última excursión del presidente a Tucumán. 

“Rodríguez es una especie de Acevedo antes de ser elegido, un hombre con industria y con terreno para aprender, dentro de un perfil negociador”. Para sus detractores, “le falta roce político”. Es, según los que lo tratan, un personaje de más bajo perfil que tiene a casi todo el sector pyme, el 80 por ciento de la UIA, a su favor. Pero en la casa fabril definen los grandes. A esta hora, es un enigma la posición que tendrá Techint: el holding de Paolo Rocca es, en general, el que ordena el alineamiento de los grandes. También juegan fuerte allí algunas seccionales del interior, como la de Santa Fe. Lo que lo grandes le cuestiona al perfil de Rodríguez es lo mismo que le cuestionaban a Acevedo: una apertura a las bases, a la realidad de las regionales y los pymes. Una especie de equiparación de poder real en la interna de la entidad.

El viernes, en la presentación del Consejo Económico y Social, hubo lobby fuerte para la candidatura de Funes, el más nombrado en las últimas horas.  Pero hay contra ataque para posicionar a Rodríguez desde los que creen que la UIA debe estar, sí o sí, presidida por un hombre de la industria. 

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