Flashback
Tras años de espera, la noche porteña se reencontrará hoy con La Prohibida, una de sus emperatrices ibéricas más festejadas dentro y fuera de la pista de baile. Conductora, cantautora, popstar, analiza con SOY la historia de la noche y las trasnoches también.

De la escena indie porteña, no muchas veces se ha reconocido como merecería a una fiesta que fue pionera en su estilo, no únicamente en lo musical sino en el público que terminó por agrupar fecha a fecha y que se volvería, a su vez, una escena propia, un nicho escandaloso de iberopop y desparpajo. Con dj Fabián Jara a la cabeza, la Divas & Divos comandó a partir de 2004 un espacio que fue creciendo en plan de estricto pop en español, y más específicamente, del pop hecho en España. Aunque también sonaban exponentes y hits locales y regionales, la comitiva ibérica ganaba por peso específico trash y el hada madrina de cada velada, musa y guía, era la gran Alaska en todas sus manifestaciones.

Simultáneamente, como aparición novedosa, La Prohibida se manifestaba en un relámpago que llegaría al país años más tarde, con sus proporciones y sus tonos como los de la enigmática emperatriz Sindel del videojuego Mortal Kombat III. Vuelta de neón, tan electroclash como la época no debería haber permitido, pasada más de una década, se revela para algunxs la naturaleza notable de “Flash”, esa canción debut por completo icónica. Después vino el álbum homónimo que la estableció como figura del techno pop maricón hecho a medida. Hoy es tan popstar como lo es gestora de fiestas en Madrid: supo ser cabeza al mando de la legendaria fecha En plan travesti -nombrada en homenaje a una canción del dúo Fangoria, del que Alaska es integrante-, y se dispone a reavivar esta misma noche, en una pista de baile y como se debe, la veneraciónón cruzada que mantiene con estas tierras.

¿Cómo fue aquel primer romance con nuestro país y cómo lo vivís hoy, tan cerca de volver?

-Mi primer contacto fue en un mes de enero. Yo tenía muchas ganas de conocer Argentina, y me programé para poder estar un mes, y así fue. Fue un mes de enero de 2007, estuve todo el mes callejeando, yo me considero una persona viajera y me gusta integrarme, conocer, respirar… y no soy tanto de visitar monumentos sino de conocer la cultura desde dentro. Así que me gusta mucho conocer gente, conocer barrios, estar en la calle sobre todo y respirar el ritmo de la ciudad, hacer la mía. Ése fue mi primer contacto. Tengo muchas ganas de volver, después de nueve años, en los que he mantenido la relación y el contacto a través de la televisión, de amigos que siguen siendo los mismos desde aquel primer viaje, de relaciones que he mantenido en el tiempo y la distancia.

No quisiera caer en el lugar común de preguntarte por el show que vamos a ver, pero bueno… ¿Cómo es el show con el que estás soñando hacer?

-Mira, el show que sueño es precisamente el show que tengo. Soy una artista a la que le gustan los sitios medianos o pequeños, porque me gusta estar con la gente y respirar, crear un vínculo y una circunstancia y un momento únicos en cada show. No soy de subirme a grandes escenarios y cuando lo hago lo noto todo como muy frío, así que los shows que ofrezco son siempre así. Me gusta tomarme mi tiempo, me gusta mirar a la gente, me gusta abrazarles, besarles y comentarles. Soy una persona muy directa y muy disfrutona. No soy de llegar y cantar; soy de llegar y envolverme y mezclarme. Y más que la gente venga a verme, a mí me gusta que todos nos veamos entre todos para crear un momento de comunión, bastante único, porque al fin si estamos todas juntas pues somos personas que tenemos algo en común, así que el show lo veo de esta forma. Por suerte tengo lo que quiero y lo hago como a mí me gusta.

¿Cómo te resulta presentar en vivo tu último disco, que ya cumple dos años de editado? ¿Qué ha ido ocurriendo con esas canciones a medida que ha pasado el tiempo?

-Tengo muchísimas ganas de presentarlo en los sitios en donde no he estado nunca, porque en esos sitios se crea una especie de afición; hay gente que te espera, que te desea y que desea escuchar en vivo esos temas que ya les pertenecen. A dos años de haber sacado 100K años de luz te puedo decir que lo saqué sin crearme ninguna expectativa, porque no me gusta creármelas ni en la música ni en la vida en general, porque así no te defraudas; pero la verdad es que salió muy bien, la gente lo ha apreciado, lo ha entendido y lo ha disfrutado, y con las canciones ha pasado lo mismo, porque tú nunca sabes qué es lo que le va a gustar a la gente y qué es lo que te va a acabar gustando a tí. Hay canciones que me gustan más que otras para cantarlas, pero luego pasa el tiempo y de repente te apetece retomarlas, y esos son cambios de todos los días. Se convierte en una especie de rutina que sólo el público consigue romper, y entonces es como si las cantaras por primera vez.

Si te pido que definas tu identidad musical...

-Yo siempre he tenido una afinidad por el eurodance y el techno pop electrónico, siempre me ha gustado mucho el techo pop francés y el belga, y la electrónica en general. Mi último disco es un disco de estilo, es un disco de italo disco. Como también me gustan mucho las melodías, creo que el ítalo es un género que las potencia muchísimo, y creo que me encuentro muy a gusto en este estilo, me gustan los ritmos, ese sonido que a pesar de que hace mucho tiempo que salió sigue vigente, y sigue teniendo muchos fans en todo el mundo. La prueba está en que ha sido mi mayor éxito hasta el momento, y pienso seguir así.

Quiénes te inquietan, qué escuchás y  también quiénes te aburren del mundo electropop en español. 

Me gustan muchísimos grupos españoles, soy de escuchar mucho indie en español y me gustan los grupos que tengo cerca, como Mostaza Galvez, La Casa Azul, Fangoria, Algora… en casa lo que siempre escucho es indie pop español. Y los grupos que me aburren no te los voy a decir, cariño, porque luego quedo mal con la gente.

Sos una organizadora de fiestas esencial para la escena queer madrileña... ¿Disfrutás hoy la noche? ¿qué tanto han cambiado las cosas desde tus inicios?

-No disfruto ninguna escena de ningún tipo porque no tengo tiempo. Digamos que por un momento yo estaba muy centrada en la noche, me iba bastante bien, pero luego cuando saqué el último disco tuve dos carreras contemporáneamente y casi no me quedaba tiempo. Creo que las aplicaciones que sirven para que la gente se conozca han hecho que la escena cambie radicalmente. Ahora para que la gente salga no tienes que ofrecerle solamente un lugar de encuentro, sino que también debes ofrecerle un contenido y una música, sobre todo, porque lo que crea la verdadera afinidad es eso: la música, más que cualquier otra cosa. Y sabes, por eso es que la gente se mueve y paga una entrada y la gente quiere estar en un lugar. Hay que cuidar cada vez más lo que pinchas, los djs que seleccionas, y yo cada vez soy más meticulosa con ese tema porque es lo que hace que la gente vaya a un lugar, y no que seas más o menos popular. Lo que realmente convoca ahora mismo es una combinación de personajes con djs, y ya no vale tanto aquello del dj ocasional o del dj personaje. Ahora lo que cuenta es la selección, y más que nunca.