Desde el inicio de la pandemia, el canal de YouTube del Teatro Nacional Cervantes (TNC) fue nutriéndose con numerosos contenidos ligados a las artes escénicas: registros de obras del archivo histórico, conversaciones con algunos de los artistas más destacados de la escena, material sobre los procesos creativos o el ciclo Nuestro Teatro. Diez de esas piezas fueron adaptadas a Lengua de Señas Argentina (LSA) e interpretadas por actores y actrices señantes en el marco de TNC Accesible, un programa de vanguardia que apuesta a la inclusión de nuevos públicos no sólo desde lo formal sino también considerando aspectos estéticos y creativos propios de la disciplina.

En esa línea, el teatro impulsó Escena Visual Accesible y Escena Sonora Accesible, dos proyectos destinados a ampliar la accesibilidad de personas sordas usuarias de la LSA y personas con discapacidad visual: el primero, ya disponible en el canal, fue creado junto a la actriz Gabriela Bianco; el segundo saldrá a la luz próximamente y fue ideado junto a Gladys Benítez, locutora y audiodescriptora. “Pensamos el teatro nacional como un actor fundamental para garantizar el acceso a la cultura y la ampliación de nuevos horizontes”, destaca Rubén D’Audia –director del TNC– en diálogo con Página/12. “Me atrevería a decir que nuestro país es de vanguardia en ciertos aspectos vinculados a la exploración de nuevas formas que permitan una accesibilidad más democrática. Distribuir contenido simbólico es nuestro deber”.

Sonia Jaroslavsky, a cargo del área de Gestión de Públicos, explica: “El trabajo es registrar quiénes no llegan a la sala debido a barreras económicas o simbólicas y diseñar acciones para revertirlo; en ese grupo estaban las personas con discapacidad, entonces decidimos hacer un diagnóstico. A veces se piensa que accesibilidad es la rampa, que por supuesto lo es pero hay muchas otras cosas”. El Cervantes es un edificio muy antiguo –en septiembre cumplirá su centenario– y en términos de infraestructura aún queda mucho por hacer. Sin embargo, estaba la posibilidad de trabajar sobre los contenidos y así fue como se gestó este proyecto.

La imprenta.

En presencialidad se impulsaron funciones accesibles, visitas táctiles, aro magnético, programas de mano con código QR, audiodescripciones introductorias a las obras y cuadernos pedagógicos en braille. Pero la pandemia exigió el pasaje a la virtualidad: así llegó el Closed Caption (subtitulado) y los nuevos proyectos. “Nosotras venimos del palo del teatro y empezamos a preguntarnos por qué los intérpretes tenían que estar siempre vestidos de negro y no con algún color vinculado a la puesta. Hicimos Jamlet de Villa Elvira en La Plata y una de las actrices que sabía LSA la incorporó en su monólogo de Ofelia durante una función accesible. En Escritor fracasado, Diego Velázquez quiso decir la audiodescripción introductoria porque tenía que ver con su personaje. Ahí nos dimos cuenta de que había un campo muy interesante para explorar”, apunta Jaroslavsky.

Desde 2008, en Argentina tiene vigencia constitucional la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un documento emitido por la ONU en 2006 que en su artículo 30 establece que las personas con discapacidad deben tener participación en la vida cultural y que todos los Estados partes deben adoptar las medidas pertinentes para igualar condiciones y garantizar el acceso. Brenda Lucía Carlini, trabajadora del área, explica que la militancia por estos derechos se remonta a los ‘60 y propone sustituir la perspectiva médica por otra más amplia que contemple aspectos sociales y políticos. “Esto se asocia a la idea de ciudadanía cultural. Está bueno remarcar que existe una ley y debe ser cumplida, sobre todo tratándose del único teatro nacional del país”, subraya.

Para Escena Visual Accesible el TNC convocó a Gabriela Bianco, actriz oyente y hablante nativa de LSA que adaptó los guiones originales. Cuando se le consulta por los principales desafíos, cuenta: “Son dos lenguas con estatus diferentes: el español tiene trayectoria, literatura y un gran desarrollo, mientras que la LSA fue prohibida durante muchísimos años en ámbitos educativos por considerarla deficitaria para el desarrollo de una persona. Recién hace 25 años empezó a ser más visibilizada. Hay una historia de estigma y, por lo tanto, su desarrollo se ha visto detenido”.

Gestualidad, movimiento, ritmo y espacio son elementos compartidos por ambas lenguas. A la hora de pensar la especificidad del trabajo, Bianco recurre al concepto de “ideogramas físicos” que construyen acciones: “En la escritura japonesa, por ejemplo, se comparte mucha información en un mismo espacio y eso es lo que pasa en el cuerpo de actores y actrices señantes. Yo soy hija de padres sordos y hablo LSA desde siempre; hace 30 años estaba estudiando teatro y empecé a encontrar cierta familiaridad, la posibilidad de mutuos aportes. Ese fue el origen de todo. Pasar un texto por el cuerpo a través de la lengua de señas siempre es un orientador de la acción: se abre el campo sensorial y aparecen nuevas posibilidades”.

Puzzle.

Uno de los actores señantes es Yomike González (La ilusión del rubio y Esa iglesia llena de enemigos armados hasta los dientes): “Cuando era chico participaba en los actos escolares pero no tenía idea de que se iba a despertar mi vocación como actor. Una vez vi en la escuela una obra del grupo de teatro que dirige Gabriela, Gestual Teatro Danza (en ese momento Artes & Señas), y quedé encantado. Siempre actué solo en casa, naturalmente, recreando escenas de películas o inventándolas, como un juego. Mis amigos me alentaban a seguir y en un momento sentí que esa era mi vocación”.

El actor pasó por algunos espacios hasta llegar al taller de artistas jóvenes Akroasis, con el deseo de profesionalizarse: “Por ahora soy el único actor sordo. Ahí empecé a entender mejor la actuación, el oficio, a probar otras formas. Luego vino la convocatoria de Gabriela y fue una alegría que justo ella me llamara para poder seguir construyendo mi carrera como actor profesional sordo en un teatro nacional tan grande como el Cervantes. Y en el rol de actor señante: ni intérprete ni actor creador, sino un actor que recrea el trabajo de otro considerando su perspectiva, sin ser intérprete en el sentido convencional. Un actor señante está entre los roles de intérprete y actor, con aportes imaginarios y metafóricos propios de nuestra lengua”.

El Cervantes Online presenta algo disruptivo en términos de accesibilidad, porque se trata de creaciones artísticas: los contenidos se exhiben a pantalla partida y quienes intervienen no son intérpretes sino actores y actrices señantes con vestuario, utilería y algunos elementos escenográficos. El cambio de nomenclatura supone, entre otras cosas, cobrar por la Asociación Argentina de Actores, algo tan novedoso como alentador porque amplía horizontes en el campo profesional. Carlini explica que en un primer momento la idea de inclusión reemplazó a la de integración, y ahora aparece la de irrupción porque “se trata de una construcción creada desde cero que origina nuevas estéticas”. Y Jaroslavsky agrega: “Lo importante es que esto se desarrolle y sea integrado como parte de los teatros. Es un proyecto querido y humanamente nos hace muy bien a todos los trabajadores”.

La ilusión del rubio en LSA