La Agencia de Criminalidad Organizada del Ministerio Público de la Acusación realizó inspecciones en el penal de Piñero, de donde el domingo se fugaron ocho internos, de los cuales cuatro siguen siendo buscados. Fue para tomar conocimiento de las condiciones de seguridad de la unidad penitenciaria. Por otro lado, el gobernador Omar Perotti dijo que "no es un momento grato ni alentador". "La dimensión del crimen organizado nos obliga a mejorar en todos los sentidos, en el Servicio Penitenciario, en su formación y en la incorporación de tecnología", dijo para agregar que en la provincia hubo "29 fugas en siete años". 

Desde que tomó intervención por la evasión, que contó con colaboración de un grupo armado de personas desde el exterior, la Fiscalía investiga tanto la fuga, por la que anteayer el fiscal Franco Carbone imputó a tres recapturados y dos cómplices; como la situación por la que resultó fallecido uno de los hombres que llegó al lugar con una amoladora para cortar el cerco perimetral, a cargo del fiscal Gastón Ávila; y también responsabilidades --como indicó que se investigaría la fiscal regional María Eugenia Iribarren, el día después del hecho-- y si hubo irregularidades en cuanto a las condiciones de seguridad del penal que aloja a unos 2100 internos. 

En ese marco, ayer y anteayer hubo inspecciones que fueron realizadas por la Agencia de Control Policial. "Son relevamientos que se le solicitaron desde la Agencia de Criminalidad Organizada, en cuanto a las medidas de seguridad en Piñero", expresó una fuente del MPA sobre la investigación que tienen a cargo los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra. Es decir, cómo se lleva adelante el control de internos, ya sea mediante sistemas de seguridad, las cámaras de videovigilancia --el fiscal Carbone dijo días atrás que solo funcionaba una de las cuatro que relevaron--, inhibidores de señal y demás. 

En tanto, ayer al mediodía, el gobernador aseguró que "no es un elemento grato, ni bueno, ni alentador". Y agregó: "En los últimos siete años tuvimos 29 fugas en la provincia y aquí se da de una manera fuerte, que marca claramente la magnitud de lo que tenemos que enfrentar, de lo que se ha desarrollado en estos años en Santa Fe; y la infraestructura, si está preparada para eso, una cárcel de muchos años a la que se le fueron incorporando módulos y módulos, quizás con la mentalidad de creer que quienes iban allí tenían las condiciones de presos comunes, con normalidad en el cuidado, y creo que las exigencias fueron creciendo, y también las exigencias para incorporarle a ese Servicio Penitenciario mayor nivel de tecnología e inversión, que no siempre fue acompañado", aseguró, luego de que el lunes pasado funcionarios provinciales adelantaran que se construirá un muro perimetral y que se sumará tecnología al penal.

En el marco de un acto en el Bosque de los Constituyentes por la presentación de un Centro de Representación Ambiental, el mandatario provincial sumó que "lo que queda expuesto es lo que hablamos permanentemente: la dimensión, el grado de organización del crimen organizado que hay que enfrentar; y eso nos obliga a mejorar en todos los niveles, en la formación, incorporación de tecnología y recaudos adicionales”.

Además, en relación a los 600 presos con causas federales que están en cárceles santafesinas, adelantó que "va a estar acompañándonos en los próximos días el ministro de Justicia de la Nación, para recorrer la cárcel que se está haciendo cerca de Coronda, que necesitamos que tenga un avance para el alojamiento de presos federales; y sino, la intervención del Servicio Penitenciario nacional en la ayuda y el cuidado" de los que están detenidos por temas federales.

La defensora Pública provincial, Jaquelina Balangione, expresó sobre el tema que “hay que dar un giro en la política criminal, porque esto no tiene fin y es cada vez peor". “Si vos no le das una posibilidad a los que están acá adentro, salen peor de lo que entraron”, dijo en Radio2 sobre el contexto del lugar, "casi sin talleres educativos, ni cupo laboral". También recordó la situación de sobrepoblación de Piñero, donde el espacio es para 1400 y hay 2100 internos.