Para algunos músicos, escuchar a Ástor Piazzolla fue una experiencia transformadora. Una revelación. Para otros artistas, es fuente constante de inspiración, con un legado que es tanto musical como de actitud. La búsqueda de la libertad, la resistencia contra un mundo que intenta poner en caja la creatividad artística, la fidelidad hacia uno mismo. Ninguno imagina un universo musical sin el bandoneonista marplatense. Muchos de esos artistas participarán desde hoy en Experiencia Piazzolla en el Konex: Edición Centenario, una serie de recitales que desde este viernes y hasta el domingo se transmitirán por el canal de Youtube de Ciudad Cultural Konex y a través de la web experienciapiazzolla.com. Del evento, exclusivamente online y con acceso gratuito, participarán Escalandrum, el Sexteto Mayor junto a Guillermo Fernández, Juan Pablo Navarro Septeto, Julieta Laso, Lula Bertldi y la Bruja Salguero, el Quinteto Grande y Ramiro Flores +1444.

La curaduría de los artistas fue realizada por Daniel “Pipi” Piazzolla, baterista y nieto de Ástor, y en rigor, forma un díptico con la edición de 2020. La dirección musical, en tanto, corrió por cuenta de Nicolás Guerschberg, quien hace años dedica gran parte de su tiempo a explorar la obra del bandoneonista, y habrá una conducción en vivo a cargo del locutor Lalo Mir.

“La idea siempre de la convocatoria es la diversidad estilística”, explica Pipi. Experiencia Piazzolla se realiza cada dos años desde 2016 y la pandemia obligó en 2020 a desdoblar las presentaciones. “Este año hay gente que viene del jazz, del rock, del folklore, del tango, la idea siempre es que haya cosas diversas y que también haya muchos artistas que no hayan tocado Piazzolla previamente en otro proyecto”, señala.

Guerschberg define como “impensable” la idea de un mundo sin la música de Piazzolla. “No me imagino mi derrotero musical sin él, fue decisivo para mí su trabajo, su figura”, reconoce. “Me parece que actualmente su música ocupa un lugar muy, muy destacado en el panorama internacional, ya no sólo de la música argentina, sino de la música universal. Uno tiene la suerte de viajar mucho con la profesión y es impresionante como en casi todas parts la principal referencia de nuestra música es él. Está considerado un clásico de nuestra época, representando a la Argentina y al tango moderno”.

“Yo puedo decir que estoy tocando tango porque existió Piazzolla”, admite Juan Pablo Navarro. El contrabajista recuerda descubrir su música a los 12 y entender esa primera escucha como “transformadora”. “Pude captar la energía del rock a través de un tipo que tocaba bandoneón, y después ya desde la composición descubrí que llevó todas las músicas posibles al tango sin perder la identidad”, comenta.

No es el único que descubrió a Piazzolla a tan corta edad. El cantante Guillermo Fernández, por ejemplo, confiesa que a los 10 años le robó plata a su padre para poder ir a ver el estreno de la ópera María de Buenos Aires. “Piazzolla es el culpable de mi primera experiencia musical alucinante y de una paliza a mi regreso”, cuenta. “Mi viejo amaba a D’Arienzo y odiaba a Piazzolla, jamás me hubiera llevado a escucharlo”, rememora, dando cuenta de la ruptura que significó el bandoneonista para muchos tangueros y la resistencia que generó.

Lula Bertoldi. Foto: Gentileza Agustina Sánchez.

Desde el rock, Lula Bertoldi también alude a esa resistencia, pero para hacerla a un lado. “El tipo estaba creando un lenguaje nuevo, moderno, que tiene que ver con la libertad”, plantea. Esa síntesis ella la encuentra en una grabación del marplatense junto a su Octeto electrónico, tocando “Libertango” en la televisión francesa. “Es el resumen perfecto del tipo de libertad artística que manejaba Piazzolla, con una cintura para atravesar los géneros y trascenderlos, más allá del rótulo, en la expresividad, en lo que buscaba decir,¡estaba rompiendo todo!”, relata con la voz de quien, efectivamente, aún hoy se sorprende. “Veo ese video y me vuelvo loca, tiene una honestidad musical muy grande, que tiene que ver con no respetar nada, excepto a la música”.

La Bruja Salguero viene del folklore, pero también reconoce la influencia del bandoneonista. “Mas allá de lo musical que permite la posibilidad de jugar, de volar en sonidos y ritmos que parecieran tan indóciles, es ahí justamente, en esa naturaleza rebelde, entre lo sutil, elaborado, académico y lo pusional, visceral, popular, donde puedo exprésar a través de su música a la vida misma con todos sus matices”, afirma. “Piazzolla es sinónimo de libertad”, dice.

“La idea que desde hace rato camina es hablar de música argentina. Para ello es imprescindible conocer la verdadera raíz de nuestra música, sea de naturaleza tanguera, folklórica o rockera. Desde ahí y con la necesidad constante de seguir indagando, Piazolla nos dejó la idea encendida de concebir propuestas que reflejen lo que hoy pueda representar aquello que tomamos cuando niños”, reflexiona la cantante. “Así como él solía decir que el tango de los otros no lo representaba, porque el farolito ya no estaba, el compadrito tampoco, así también quizá la esencia dónde fue concebida nuestra música folklórica, hoy ya no está. La idea de lo folk hoy se movió a ideas de otros colectivos. Y es ahí en donde habría que seguir pintando nuevos caminos”, profundiza.

“Para mí Ástor es un artista absolutamente inspirador”, interviene Julieta Laso. La cantante lo define como “un empecinado en su propia búsqueda”, como “un valiente y un rebelde”. “La verdad que no me imagino un universo musical sin Ástor”, asegura su nieto Pipi. “Su influencia es muy fuerte. Yo la conozco desde que nací, pero muchos músicos desde 1950 para acá han sentido ese poder”, explica. El baterista destaca que su abuelo “escribió más de 2500 obras”, de las cuales apenas se conocen “el 10 por ciento”. Por eso considera que su obra seguirá viva por mucho tiempo “influyendo a músicos jóvenes que encuentran en Ástor una identidad muy fuerte”.

Juan Pablo Navarro Septeto.

Debido al centenario, muchas agrupaciones lanzaron discos que revisan la obra del bandoneonista. Pipi con su Escalandrum lanzó 100. “Todavía no pudimos presentarlo y esta es una muy buena chance para darle un poco de recorrido, ya que lo hicimos con mucho amor”, cuenta. El baterista también anticipa el trabajo de sus colegas y destaca, por ejemplo, la intervención del septeto de Navarro.

El propio contrabajista explica que abordará tres obras, cada una con un tratamiento musical distinto: “Soledad”, “Retrato de Alfredo Gobbi” y una fantasía que recorrerá varias composicions del música. “Elegimos un repertorio pensando en qué produjo en mí su obra y cómo podemos interpelarla”, observa el contrabajista. “A Piazzolla lo concibo de la manera que tiene que operar un artista en una sociedad: desde la búsqueda, desde el estudio, la profunda convicción y la sabiduría, que adquirió a través de formarse y no conformarse, que le permitió no ser uno más y trascender. Lo mejor que nos deja es ese espíritu de lucha, de sacrificio y de no conformismo”.

Con su estilo tan particular, Laso retomará “Jacinto Chiclana” y “Balada para mi muerte”. “Tienen el desafío técnico y el desafío de ser clásicos”, reconoce la cantante. “Intentaré buscar mi propia interpretación, que quisiera sea cercana, como si la cantara en la calle, sin solemnidades”.

“Fue una experiencia muy interesante ya que el Sexteto Mayor es un grupo de tango clásico, con un desarrollo armónico y melódico muy moderno, pero clásico al fin". Su colega Fernández está acostumbrado a transitar la obra de Piazzolla. Pudo recrear la ópera que vio en su infancia y su último disco también revisita las composiciones del bandoneonista, donde tocan varios músicos del actual Sexteto Mayor, con el que actuará en la Experiencia Piazzolla: Edición Centenario.

 

Para el nieto del homenajeado, aún a 100 años del nacimiento de su abuelo, sus composiciones son “el sonido de una ciudad y un sonido universal”. Y lo explicita: “es imposible imaginar al mundo sin Piazzolla”.