El anuncio por parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería con respecto a que el cupo de 38,5 millones de toneladas exportables de maíz de la cosecha 2020/21 ya se había completado, generó una serie de intencionadas especulaciones que provocó malestar y quejas infundadas de parte de ciertos operadores y dirigentes del sector. "No existe limitación ni cepo a la exportación" debió aclarar la cartera a cargo de Julián Domínguez, precisamente en la campaña en la que se alcanzó un nuevo récord en la producción. 

Se trata de una cosecha récord para el maíz, de 60,5 millones de toneladas, que lo ubica como principal cultivo en la producción agrícola nacional, superando a la soja. Reservando 22 millones para el mercado interno, se dejó liberado para la exportación un volumen igualmente elevado en términos históricos de 38,5 millones de toneladas. A cinco meses del inicio de la nueva campaña, el Ministerio de Agricultura informó la semana pasada que ya había quedado "íntegramente declarada la exportación" del saldo disponible para ese destino.

"Las exportaciones tán abiertas". informó el Ministerio de Agricultura. Se sigue operando en el embarque de este producto bajo la condición, habitual, de que loa exportación haya sido previamente declarada. Pero ante el aluvión de inscripciones de la semana pasada luego del anuncio oficial, que fue maliciosamente interpretado como "un cierre de las exportaciones", las autoridades del sector anunciaron que se dará prioridad a exportar a "las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) fechcientemente respaldadas por compras físicas y con barcos nominados con fecha cierta". 

La cartera agropecuaria aclaró que "esta decisión no tiene ninguna implicancia en los mercados de futuros, ya que sólo rige para la presente campaña comercial (maíz de la campaña 2020/21". Con respecto a las registraciones de la campaña 2021/22, se informó que "continúan de manera convencional y ya se han registrado DJVE por 6,12 millones de toneladas. 

Las repercusiones en la dirigencia rural tuvo expresiones de distinto tono. Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), recordó que "hace aproximadamente diez días se corrió la versión de que se suspenderían las exportaciones de maíz, a partir de ahí se generó una avalancha de vendedores que se han registrado para exportar". E inmediatamente agregó: "No sabemos si esto es una maniobra de algún sector de la cadena para que los precios bajen, o si es un error. Creemos que este tipo de acciones o rumores no hacen bien, porque sobre la desconfianza que ya vive el productor por las decisiones de este gobierno, se genera un clima enrarecido", aprovechando para pasar la queja. 

En este último sentido, también sumó su apunte Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria, quien consideró que estas versiones "generan menos expectativas de producción, con la incertidumbre que hay. Todas las medidas que toman perjudican al sector primario".

El Ministro de Agricultura y Ganadería recordó que "el ciclo de maíz comprende de marzo de un año -cuando se inicia la cosecha- a febrero del siguiente. En esta oportunidad, a falta de cinco meses para el inicio de la próxima cosecha, la exportación declaró íntegramente el saldo exportable de 38,5 millones de toneladas". 

Julián Domínguez puntualizó además que, "en total, nueve empresas exportan el 96% de este registro, con volúmenes individuales que van de 1,5 millones a 5,9 millones de toneladas". Finalmente, destacó que "para esta campaña 2021/2022 que se inicia, las estimaciones de siembra del Ministerio prevén una intención que superará los 10 millones de hectáreas".