Toalla al hombro, el sociólogo argentino investigó desde las apps de citas hasta las políticas de pinkwashing del Gobierno de la Ciudad
Ernesto Meccia: “Yo era un sociólogo desnudo, en más de un sentido...”
“Es indescriptible la diferencia entre darte cita con un sociólogo en un bar aséptico y hacer la entrevista en un lugar donde la gente se mueve como pez en el agua, incluido el propio entrevistador”, recuerda Meccia sobre sus sumergidas en saunas porteños con libreta o grabador en mano. El investigador y profesor argentino se refiere a un modo de trabajo de campo que dio como resultado Los últimos homosexuales (Ediciones UNL - EUDEBA). Ahora, diez años después, presenta una versión ampliada de aquel libro en el que indagó en el sobre el impacto de las transformaciones culturales de los últimos 30 en quienes se describen como “nativos de la vieja homosexualidad y asistentes al espectáculo del surgimiento de la civilización gay”.























