Producción: Natalí Risso

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Un medio para un fin

Por Ignacio E. Carballo (*) y Lucía Groos (**)

El primer estudio nacional sobre Inclusión Financiera, Pagos Digitales y Vivienda en Barrios Populares de Argentina esgrime datos alarmantes y un diagnóstico inédito sobre el acceso y uso de servicios financieros de las personas que viven en barrios populares de nuestro país con foco en la vivienda y su mejoramiento. El relevamiento se realizó a 750 personas de 20 barrios populares de 10 provincias del país.

Una de las principales alarmas que enciende el informe es que el enunciado de que la “Inclusión Financiera Digital” es uno de los grandes logros de Argentina en los últimos años (y de los pocos aspectos positivos de la Covid-19, más recientemente), no se corresponden con la realidad de los barrios.

De las personas entrevistadas, sólo la mitad (55,8 por ciento) reporta tener una cuenta bancaria y hay casi un 20 por ciento extra que aunque tiene, no lo sabe. Aunque 8 de 10 tienen un smartphone, todavía falta trabajar en el acceso a datos (+50 por ciento va cargando al paso y no llega a todo el mes y solo 23 por ciento tiene plan mensual). Además, sólo 1 de 3 tiene internet en vivienda o comercio.

El acceso a infraestructura adecuada es una de las principales barreras a la hora de pensar en las finanzas digitales. La presencia de fintech es ínfima, sólo 5,7 por ciento (menos de 1 de cada 10) dice tener únicamente billetera y un 17 por ciento (menos de 2 de cada 10) si unificamos cuentas fintech con bancarias. Consecuentemente, tarjetas prepagas y crédito son ínfimas, sólo débito (cuenta bancaria) tiene alguna penetración. El principal proveedor de cuentas en barrios populares es el Estado (un 60 por ciento recibe una transferencia del Estado, la mitad en una institución financiera, y para más de la mitad fue la primera cuenta que abrió en su vida).

Esto es un llamado a la acción inmediata al nuevo sector fintech y de banca digital. Pues la inclusión financiera digital tiene 2 caras: consumidor y comercio. La estrategia para cada uno es diferente, pero en estos datos (muy preliminares) encontramos unos patrones comunes: falta de conocimiento, información e infraestructura.

Las finanzas dejan de tener sentido si son pensadas en sí mismas y no como medios para un fin. La vivienda, su construcción y mejora progresiva tiene un lugar central en la vida de las personas que viven en barrios populares. Así, se presenta la oportunidad de acercar nuevos productos y servicios financieros a las personas, con foco en la vivienda, a la vez de generar más y mejor inclusión financiera. Se trata de uno de los pilares para combatir el déficit habitacional, sin perder de vista la generación de suelo urbano y accesible.

Encontramos que más de la mitad de las personas realizaron al menos una mejora en su vivienda durante el último año. Este número asciende a más del 80 por ciento si se consideran aquellas personas que quisieron realizar alguna mejora, pero no lo hicieron por falta de dinero o financiamiento. El ahorro, como principal medio de financiamiento, fue a través de dinero en efectivo y la compra de materiales para la construcción dejando entrever la falta de acceso y uso de productos que resguarden y potencien su valor para un fin bien concreto. Por otra parte, el crédito carece de protagonismo, siendo un 16,6 por ciento las personas que mejoraron su vivienda a partir de este medio, siendo la principal fuente la de familiares o amistades.

Las instituciones financieras apalancadas por el fenómeno de la digitalización hoy tienen el gran desafío de dar respuestas concretas en materia de inclusión de las personas. Esto implica que no sólo cuentan con una gran oportunidad, sino también con la responsabilidad sobre su bienestar.

(*) CENES-FCE/UBA y Director Ecosistema de Programas Fintech UCA.

(**) Directora Centro de Investigación e Innovación Social TECHO Argentina.

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Las garantías son clave

Por Verónica Wejchenberg (*)

La evolución en el acceso al sistema financiero de los sectores productivos da cuenta no solo de las decisiones políticas que permiten trabajar en la materia, sino también, de la importancia de los instrumentos de garantías, centrales en cualquier proyecto de desarrollo.

Las acciones y compromisos que se construyen alrededor de las MiPyMEs tienen su origen en proyectos productivos que buscan expandir la oferta de crédito para consolidar el progreso. El efecto positivo de estos créditos impactó en el sostenimiento de las empresas durante la crisis provocada por la pandemia y, un dato aún más alentador, como son los créditos con destino de inversión en permanente crecimiento en los últimos meses.

Y es allí donde radica la trascendencia de las decisiones en materia de fomento e inclusión financiera de las micro, pequeñas y medianas empresas. Basta con recorrerlas y escuchar sus necesidades, para reafirmar la importancia de los créditos productivos para el crecimiento, y especialmente de la herramienta que constituye FOGABA, el Fondo de Garantías Argentino y los distintos fondos provinciales, para el desarrollo de las PyMEs.

La enorme expansión en la oferta del crédito se refleja en los números del Fondo de Garantías Buenos Aires que incrementó un 58 por ciento el monto garantizado, un 61 por ciento el financiamiento avalado y un 10 por ciento la cantidad de PyMEs asistidas, respecto de 2020, año de enorme crisis por la pandemia, pero que también arrojó indicadores relevantes de apoyo.

El respaldo en la capitalización de las empresas con tasas razonables y en la mayoría de los casos negativas, con importantes subsidios de tasas del Ministerio de Producción bonaerense, ha permitido generar un verdadero frente a la crisis mundial y local, y posiciona al sector en mejores condiciones de cara al crecimiento y el camino de la pospandemia.

Se han abierto grandes desafíos para el sistema de garantías que ha logrado incorporar más MiPyMEs. Desde el inicio de la gestión en marzo de 2020 hasta el día de hoy se asistieron a más de 6500 empresas, de las cuales el 45 por ciento operó por primera vez en FOGABA.

La pandemia también aceleró procesos de digitalización necesarios para dar respuestas a las urgencias de las empresas, y fue así que consolidamos un sistema diseñado en tecnología web para la administración de solicitudes de garantías automáticas y semi automáticas, que abarca desde el inicio de la tramitación hasta su instrumentación.

Facilitar los procesos de acceso al financiamiento es determinante e impacta directamente en la expansión de la producción, demostrando que la transformación digital es central en la democratización del acceso al sistema financiero. Y el programa de transformación digital bonaerense es ejemplo en la materia y mejoró exponencialmente el desarrollo de los distintos sectores.

Lo mismo ocurre con los proyectos de inversión en materia de tecnología en los distintos sectores productivos de la provincia, que conocen el impacto y la expansión que generan los avances en materia de industria 4.0.

Estar a la altura de los desafíos que el nuevo contexto impone es una decisión política del gobierno nacional y provincial, que genera herramientas para los sectores productivos que están en pleno proceso de reactivación y que requieren del respaldo de FOGABA para consolidar su desarrollo.

(*) Presidenta del Fondo de Garantías de Buenos Aires.