El ex espía Horacio Antonio “Jaime” Stiuso concluyó ayer su declaración en el juicio oral por las pistas falsas sembradas en la causa AMIA. Quien fuera uno de los principales jefes de la SIDE ratificó las sábanas de llamadas que –según él– involucran a Alberto Kanoore Edul en el atentado, ratificó que esa pista fue frenada por el gobierno de Carlos Menem y que sembraron una pista falsa que fue la de los policías bonaerenses. “La pista Siria no existe, es la pista islámica. Y en esa estuvieron juntos el entorno de Kanoore Edul y el entorno del agregado cultural iraní, Mohsen Rabbani”, fue una de las frases polémicas del ex espía. Entre otras cosas, Stiuso sostuvo que los allanamientos a Kanoore fueron una especie de farsa y que tampoco se investigó a fondo al dueño de un emporio de venta de autos usados, Alejandro Monjo. Un dato llamativo es que Stiuso desvinculó a Carlos Telleldín del atentado: “fue el último que tuvo la Trafic. Eso no significa que supiera que se iba a usar para un atentado”.

Stiuso ya había declarado la semana pasada, pero faltaban las preguntas de algunos de los defensores. El punto central de su acusación a Kanoore tiene que ver con las llamadas telefónicas. “Kanoore llamó a Carlos Telleldín, que tenía la Trafic, pero después negó el llamado. Y su chofer, en cambio, ratificó esa comunicación. Eso demuestra que mintió. El FBI, por ejemplo, sostuvo que es inentendible que Kanoore Edul estuviera en libertad”, dijo Stiuso, palabras más, palabras menos.

El testimonio de Stiuso complica a todos los acusados –el ex presidente Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, los ex fiscales, la cúpula de la SIDE, el ex titular de la Unidad Antiterrorista, Jorge Palacios, el ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja– porque el juicio trata justamente del desvío de pistas y Stiuso puso el acento en que se descartó un camino de la investigación por razones políticas y se emprendió otro camino, falso, involucrando a los policías bonaerenses. Un punto clave en ese sembrado es el pago a Telleldín de 400.000 pesos-dólares para que testimoniara contra los uniformados. “Todos sabían del pago. Era público y notorio”, dijo Stiuso. 

El ex jefe de Contrainteligencia fue en su momento marginado de la investigación AMIA y el protagonismo lo tuvo un grupo llamado Sala Patria. Eso hace que su testimonio no sea imparcial: Stiuso estuvo relegado y recién volvió a tener poder durante el gobierno de Eduardo Duhalde cuando, de la mano de los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes, el jefe de la SIDE, Miguel Angel Toma, entregó un llamado Informe Final sobre el atentado. Esta guerra entre la administración Menem, echándole la culpa a los policías de Duhalde, y la administración Duhalde, echándole la culpa a Kanoore –hijo de un amigo de Menem– es lo que criticó el Tribunal Oral que concretó el juicio por el atentado. La frase final de su fallo fue que la investigación del ataque contra la AMIA fue “un armado al servicio de políticos inescrupulosos”.