Micromachismos

En el Lengüitas, como se conoce popularmente a la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía Esther Broquen de Spangenberg, ubicada en el Parque Las Heras, tampoco se dicta educación sexual integral, a pesar de que la ley está vigente hace 11 años, denuncia Macarena Boruchowitcz, alumna de 5° año. “Excepto que algún profesor de buena onda priorice esos contenidos antes que otros. Pero cuando pasa, lo encara del lado biológico”, cuestiona Macarena. A partir de ese vacío, desde el Centro de Estudiantes crearon la Comisión ESI, para impulsar la implementación de la ley a largo y corto plazo. “Juntamos firmas de todo el estudiantado donde exigimos a la escuela que nos den el espacio para jornadas institucionales una vez por mes para tratar contenidos de ESI, que haya un tutor de ESI, que nos acompañe en todas nuestras dudas e inquietudes, y por último,  un aula ESI, donde los alumnos podamos planear esas jornadas y encontrar información sobre distintas problemáticas hasta preservativos”, enumera Macarena.

–¿Qué dicen las autoridades de la escuela? –le preguntó este diario.

–Desde principio de año que venimos hablando con las autoridades del colegio de la no implementación de esta ley. Nos dicen que no tienen herramientas ni ayuda de parte del Ministerio de Educación. Y fundamentalmente que no depende de ellos. Por ejemplo, este año había pactadas jornadas institucionales sobre la ESI, pero por los paros fue lo primero que desde el Gobierno recortaron para recuperar clases. Tampoco es que las autoridades prioricen que se discutan estos temas, sabemos que no; pero no son a ellos a quienes tenemos que dirigir la mayor parte de nuestros reclamos porque hay gran parte que verdaderamente no depende de ellos.

El año pasado en el Lengüitas llevaron adelante en redes sociales una campaña que tuvo gran repercusión en medios de comunicación tradicionales: “Los profesores andan diciendo”, fue el lema, para denunciar las frases machistas de algunos de los docentes que escuchan cotidianamente en las aulas.

El Centro de Estudiantes tienen Comisión de Géneros desde 2014: ese ámbito se creó en el marco de la lucha que dieron para cambiar el código de vestimenta –y que lograron modificar–, que les impedía usar remeras de partidos políticos o de grupos de música y shorts.

Este año desarrollaron campañas con carteles y otro tipo de intervenciones durante los recreos para despertar conciencia sobre la discriminación hacia las mujeres y las violencias machistas, además de pasar por las aulas para dar charlas con ese objetivo. El día anterior de la marcha de Ni Una Menos hicieron una performance para mostrar cómo los medios culpabilizan a las víctimas de femicidios  y se vistieron de violeta, el color de las luchas feministas. Como novedad, tienen un taller de autodefensa, que lo dicta una profesora de artes marciales, en el que participa una veintena de chicas.

–¿Cuándo te diste cuenta de que eras feminista? 

–Por suerte en mi casa siempre tuve la base de igualdad en cuanto al varón y la mujer solo que no le ponía nombre y capaz algunos contenidos no los tenía bien en claro. Crecí jugando a los autitos y vestida de azul sin ningún problema, y sigo siendo mujer –dice Macarena, y se ríe, a carcajadas. Y sigue: Al haber nacido en una sociedad patriarcal inconscientemente se crece con ciertas características machistas que hay que ir erradicando de a poco, cosa que sigo haciendo por supuesto. Pero creo que me asumí feminista alrededor del 2014, cuando en el colegio más que nada de parte del Centro de Estudiantes se empezó a tocar el tema de la desigualdad misma que vivíamos en el colegio. Después vino la primera marcha NI Una Menos y me di cuenta de que si yo misma no lucho por lo que me pertenece nadie lo va a hacer. Creo que también hay un sentimiento de luchar por las que ya no están y por las que vienen.

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