Marcelo Filippo dice que le gustan las mañanas porque es un momento del día que le provoca inspiración y optimismo. "Me levanto, me hago un mate y siento que está el día por venir. Está todo por hacerse", dice el músico e intenta capturar la simpleza de lo cotidiano. Por ese motivo, quizás, eligió titular así a su flamante disco solista, Las mañanas (2022), que también es el nombre de la primera canción. "Y la canción tiene algo de María Elena Walsh, algo vinculado al porvenir y a la pureza. El disco es luminoso porque de alguna manera me gusta eso, pero también está la melancolía", repara el compositor y cantante. “Hay una canción también que hice a los pocos días que había fallecido mi viejo, ‘Una ola’, y que también me sirvió como terapia. No iba a estar en el disco, pero luego la incluí. El disco lo tenía casi todo terminado en 2020, pero falleció mi viejo y lo dejé un año en stand by”, cuenta el también productor.

Compuesto y producido por él mismo durante los días de aislamiento social, el disco cuenta con una selección de invitados: Manuel Moretti (“En tonos de azul”), Kevin Johansen (“Las flores del camino”), Hernán “Cucuza” Castiello (“Felicidad”), Nicolás Pauls y Noelia Sinkunas (“Vine a dejarte esta zamba), Sebastián Schachtel (“Alone”) y Mario Siperman (“Barquillos”). “Los compositores siempre tenemos ganas de hacer música pero no siempre tenemos algo para decir. Antes de la pandemia empecé a componer y tenía muchas ideas en la cabeza. Quería cruzarme con otros músicos con los que quizá me había encontrado en camarines y había mucha onda, e invitarlos a participar”, explica. “Por eso también hay muchos invitados. Aproveché el tema del encierro para empezar a grabar, y a generar un ida y vuelta con los músicos. A su vez, me gusta trabajar de una manera artesanal, en mi casa, componiendo las letras, escuchando”.

Filippo se considera antes que nada un compositor de canciones. Es un experto, dice, en conformar dúos. Tuvo un dúo con Antonio Birabent, Flores en Versalles; y también con Cuino Scornik, Gerzenstein-Bahía. Pero ahora sentía la necesidad de enfocar sus energías en un disco solista. “Siempre jodo con que tengo un master en dúos, en trabajar con otros. No tironeo de los proyectos; si hago algo con alguien, yo quiero ir a un tercer lugar”, dice. “En el pop está muy remarcada la figura del cantante y en el rock está más el tema de la banda, de lo colectivo. Aunque seas solista, en algún momento tuviste una banda”, apunta Filippo, quien se siente parte de la tradición del rock por más que incursione en otros géneros, como el folklore.

“Yo vengo del rock, pero a su vez en algún momento sentí la necesidad de tener algo más autóctono, más de acá”, resalta. “En Manual de inventos (2007) me copé mucho con el folklore y este disco nuevo es una síntesis de todo ese camino: está el rock pero también la música autóctona. Hay algo de folklore y música latinoamericana también”, cuenta. “El disco tiene una impronta de arte pop: eso de combinar cosas que van en otro lado y a la vez tiene mucho de juego. Dentro de las cosas que no podía hacer durante el aislamiento era grabar baterías, entonces jugué con otros instrumentos, como las semillas”.

Las mañanas, en resumen, es un disco de canciones, con el acento puesto en la letra y la melodía. En este viaje, se destacan el bolero “Corazones sedientos”, el rock “Barquillos” -dedicada a su hija-, la folklórica “Vine a dejarte esta zamba”, la soulera “Cómo nace una canción”, la conmovedora “Una ola” -con aires de bossa nova- y la imbatible “En tonos de azul”, una canción que se potencia con la voz del líder de Estelares. “Siempre digo que la canción es la vedette: todos atrás de ella. Por eso algunos temas no los canto yo sino otros”, explica Filippo. “En ese sentido, no tengo problemas de ego, con tal de que una canción mejore. Me gusta mucho el formato canción porque es como el cuento en la literatura: son cuatro minutos en los que contás una historia y generás un clima”, dice. “La canción de autor está buena porque te permite envolver otros materiales y jugar con diferentes ritmos”.

-En el comunicado de prensa dice que tu canción está "lejos de la urgencia de las corrientes de consumo rápido imperantes en la industria de hoy". ¿Cómo te relacionás con las lógicas de la industria musical?

-Los artistas independientes casi que tenemos que prescindir de eso. El negocio de la música para mí va por otro camino y siento que estoy re lejos de eso. Algunas canciones mías podrían estar sonando en las radios, no digo que sea una música rara, pero sí me parece que va por otro lado la cosa. Creo que uno tiene que hacer la música más personal que pueda, porque si no contás con todo ese aparato de difusión es medio al pedo tratar de hacer trap, por ejemplo: no vas a ser fiel a vos mismo ni tampoco lo van a pasar en la radio. Yo no voy a ser bueno como el de Calle 13 haciendo esa música: voy a hacer mal eso y voy a hacer mal lo mío. Entonces, me parece que es preferible hacer lo de uno y creo que eso se puede potenciar. Los artistas independientes tenemos que tomar todos los riesgos que sintamos.