Cosas maravillosas
Ruedan las canciones
El nuevo disco de Anda Calabaza, Sin fin, es una apuesta a la diversidad musical y una oda a la poesía escrita para chicxs.

Un disco que invita a ir a todos lados (la vereda, lo de la abuela, el jardín y la playa), lugares favoritos para lxs niñxs y entrañables para lxs grandes, que arenga a combinar los colores hasta lo imposible y que crea un monstruo que no se separa del que escucha sino que funciona como espejo: el monstruo sos vos, el monstruo soy yo. Un manojo de canciones que son un sube y baja de emociones, que experimentan y arriesgan con bajar y subir la energía de quien escucha sin temor a perderlo porque a la vuelta de la esquina de cada canción está el batacazo genial: lo alto de una jirafa, el olor de la propia caca, el nene con dos mamás y la ensalada de nombres que riman con frutas. Anda calabaza se jugó y le salió un trabajo hermoso, en un proceso creativo que, dicen sus integrantes, fue bastante rápido y expeditivo: “Pensamos el disco conceptualmente desde cero y nos tomamos un año para componer las canciones” dice Trinidad Padilla, una de sus integrantes junto a Tomás Rodríguez, María Estanciero y Matías Pozo. Tanto éste, como su primer disco, con el nombre de la banda, coinciden en lo ecléctico, en el juego y variedad musical, de temáticas y géneros, pero quizás la principal diferencia radica en que los temas del álbum “Sin Fin” son todos de autoría propia y que “como artistas nos encuentra con una identidad y un recorrido más explorado”. Ritmos latinoamericanos, con mucho de rock, ska, dub, cumbia y reggae se pueden escuchar en estas canciones nuevas. “Jugamos con los géneros musicales en una misma canción, eligiendo el ritmo que potencie el relato musical, así como también mezclamos en el género canción, lo electrónico con lo acústico”. 
¿Cómo pensaron en las letras? ¿Son creaciones colectivas o individuales? 
–En “Sin Fin”, la variedad en las letras y temáticas, es fiel reflejo de que todos los integrantes de Anda Calabaza somos compositores y eso ya aporta tanto variedad en la mirada, como en el gusto musical, pero todo finalmente desemboca en una estética grupal, donde profundizamos en los arreglos. Hay tanto creaciones colectivas como individuales. Algunas canciones surgen de la improvisación en nuestros talleres y animaciones, otras son ideas que se van gestando y tomando forma y maduran con el tiempo y también en algunas canciones la letra de uno se encontró y potenció con una idea melódica de otro o viceversa. Las letras son bastante existencialistas, ya que parten desde una experiencia personal, ligada a lo cotidiano y mezclado con lo fantástico y el juego que ofrece el mundo de la niñez.
¿Qué les devuelve el público y quienes sienten que están más atraídos por la propuesta de Anda Calabaza hoy?
–Cuando una finalmente comparte y suelta la creación sucede la magia también de la transformación, porque cada quien recibe desde su sensibilidad, historia y subjetividad, entonces a veces llegan devoluciones e interpretaciones que una jamás hubiera pensado. El público es muy generoso y amoroso en eso. Hace poco abrimos una nueva sección en las redes que se llama “Calabaza por los chicos”. Surgió porque espontáneamente los papás y mamás empezaron a mandarnos videos de los chicos disfrutando de un momento calabaza, cantando, bailando, haciendo un origami mientras escucha la canción, niños que quizás aún no hablan pero ya cantan... Creemos que quienes se sienten atraídos por la propuesta de Anda Calabaza, principalmente son niños y adultos que disfrutan y le dan valor a la experiencia musical, y que están conectados o atravesados de una manera sensible con la infancia. Personas sensibles pero con un alto grado de disfrute y ganas de pasarla bien.

El disco se puede escuchar en Spotify y para saber dónde conseguirlo se puede entrar a andacalabaza.com.ar