RESISTENCIAS
Rehenes de las llamas
Las cuarenta familias que acampan frente al edificio incendiado de La Boca, donde murieron cuatro personas, denuncian que son rehenes de más precariedades desde que un episodio de violencia de género al que ya estaban acostumbradas sumió sus vidas en la incertidumbre. El Gobierno de la Ciudad sólo les responde con más intemperie, condenándolas a una rutina aterradora con tufo a desalojo que habilitaría una avanzada inmobiliaria millonaria.





















