Desde el 4 de octubre, cuando las fuerzas represivas desalojaron violentamente al Rewe, lugar ceremonial habitado por la Lof Winkul Mapu, rompiendo sus rucas (casas), y deteniendo a siete mujeres mapuche, de las cuales cuatro continúan presas con sus hijos e hijas, la exigencia de libertad a las presas mapuche atraviesa a los feminismos.

Las presas que viven en Bariloche son la Machi Betiana Colhuan Nahuel (prima de Rafael Nahuel, asesinado en otro desalojo de ese mismo territorio el 25 de noviembre de 2017), Romina Rosas, y Luciana Jaramillo. La beba de Romina, hoy de siete meses, nació en cautiverio. La cuarta presa, Celeste Huenumil, está en prisión domiciliaria junto a sus hijas en la ciudad de Carmen de Patagones, en el sur de Buenos Aires. Hay también una mujer mapuche que se encuentra en clandestinidad junto a sus cinco hijos e hijas.

La primera respuesta desde los feminismos fue en el marco del 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, No Binaries, Intersex, realizado en San Luis, una semana después de su violenta detención. En el cierre del Encuentro, se proclamó que la sede del 36 Encuentro, fuera este año Bariloche, para visibilizar la situación de las mujeres mapuche.

Si bien esta decisión fue tomada por consenso, y se corresponde con la decisión de cambiar no solo el nombre sino también el carácter del encuentro, asumiendo al mismo como Plurinacional, debido al reconocimiento de la multiplicidad de pueblos que habitan los territorios de nuestro país, y el carácter genocida con que se constituyeron los Estados Nación, el proceso está cargado de tensiones, que derivan de perspectivas nacionalistas, racistas, transfóbicas, que existen dentro de los feminismos, que entorpecieron durante varios años la posibilidad de que el mismo se declarara Plurinacional, y se nombrara la presencia de todos los pueblos y cuerpos disidentes del patriarcado y del colonialismo.

Cuando pasaron ya más de siete meses desde la prisión de las mujeres mapuche, el tema se instala como parte de los debates de la Comisión Organizadora del 36° Encuentro, de las convocatorias múltiples al 3J (Ni Una Menos), y de iniciativas como las delegaciones feministas que en mayo llegaron hasta Bariloche para acuerpar a las presas.

Foto: @MatanzaViva

La lucha continúa

Los días 20 y 21 de mayo se realizó en la ruca un trawn (asamblea) convocada por las comunidades mapuche, para establecer colectivamente los caminos a seguir. Al terminar la misma nos decía Luciana Jaramillo: “Soy prisionera política Mapuche. Estamos detenidas junto a la Machi Betiana Colhuan Nahuel, Romina Rosas y nuestros Pichikeches (niñas y niños). La lamuen (hermana) Celeste Huenumil también se encuentra en las mismas condiciones que nosotras en la ciudad de Patagones. El próximo 4 de junio vamos a cumplir 8 meses de esta injusta detención llevada adelante por el Estado argentino. Nos encontramos hoy día en carácter de rehenes, por el hecho de ser mujeres Mapuche, defensoras de un espacio como es el Rewe, que se encuentra militarizado. Como es de público conocimiento, en el mes de diciembre se inició una mesa de diálogo con el Estado, con el fin de encontrarle una solución y un gesto reparador a toda la violencia desmedida y el daño causado a nuestro pueblo por parte del estado argentino. El resultado no ha sido lo que se esperaba, se ha dilatado en el tiempo y no ha habido una solución. Nosotras nos encontramos criminalizadas, violentadas, atravesando un proceso de salud muy complejo, al igual que nuestros pichikeches, nuestros niños y niñas. Si bien aún nos queda fuerza para luchar como parte de este pueblo que nunca se ha rendido, necesitamos hacer un llamado amplio a las distintas comunidades, a las distintas expresiones de nuestro pueblo, para realizar acciones directas y contundentes, que sean una presión para que este estado nos pueda al fin devolver el Rewe. Necesitamos movilizar para que este 1° de junio el gobierno tome una decisión. Si no sucede, nosotros sabremos qué hacer como Mapuche. El Estado ha llamado a una mesa de diálogo para el primero de junio, que para nosotras es una fecha límite. Como Mapuche, entendemos que hemos esperado lo suficiente. Este Estado ha tenido su oportunidad de reparar el daño llevado adelante hacia nuestra lof, hacia nuestra autoridad tradicional, espiritual, como es la Machi, a nuestros pichikeches, y no lo ha hecho. Así que será el punto final. Esperamos que puedan tomar una buena decisión, puedan firmar el acuerdo. Estamos reclamando las siete hectáreas donde se encuentra emplazado el Rewe y nuestra libertad”.

La Delegación de Feministas Plurinacionales del Abya Yala, que estuvo presente en el trawn el 21 de mayo, realizó una Conferencia de Prensa convocando a las colectivas feministas en todo el continente a movilizarse para exigir al gobierno argentino que el 1° de junio se concrete la firma del acuerdo.

También estuvo presente días atrás en la Ruca, una delegación de organizaciones feministas, sindicales, de derechos humanos, medios de comunicación alternativos, representantes políticas. Luci Cavallero, del colectivo Ni Una Menos, que integró esa delegación, dijo a Las12: “La Machi Betiana Colhuan nos relató cómo fue el violento operativo de desalojo llevado a cabo por las fuerzas del Comando Unificado de Fuerzas Federales con colaboración de fuerzas provinciales. A las 6 de la mañana llegaron con tanquetas de guerra, helicópteros y más de 500 efectivos armados. Ella se encontraba con su bebé, escuchó fuertes golpes, luego de los cuales los efectivos entraron a su ruca, y quemaron la cuna de su bebé. Después estar dos días incomunicadas, las trasladaron al penal de Ezeiza en Buenos Aires. Sin información previa, las subieron a un avión rodeadas de policías y gendarmes, pararon en un descampado para cargar combustible, no les hablaron y las esposaron de espalda. Nos contaron todos los abusos y vejaciones que sufrieron, y que se encuentran detenidas por un delito que es excarcelable. Volvimos con el mandato de tener el reclamo por la libertad de las presas mapuche como una de las consignas prioritarias para esta marcha del 3 de junio”.

Por otra parte, en el informe presentado por las Feministas del Abya Yala, además de subrayar la grave vulneración a los derechos de las mujeres mapuche presas, se comparte la situación de otras comunidades. Se señala la continuidad de las políticas racistas del Estado Nación, que sin reconocer el genocidio histórico, desde sus instituciones viabiliza el constante despojo del territorio a las comunidades mapuche, perseguidas, criminalizadas, judicializadas y reprimidas. “Las comunidades mapuche son defensoras de los territorios, resguardando los cerros, lagos, ríos, bosques, su energía y espiritualidad. El Estado las desaloja y entrega los territorios ancestrales a grandes magnates y a empresas extranjeras, para dedicarlos a la explotación extractivista a través de la industria petrolera, minera, forestal, turística y la construcción de infraestructura para el saqueo. El aparato judicial criminaliza a las comunidades, niega el derecho indígena, y desarrolla causas fundadas en el racismo estructural y colonial. También se evidencia la presencia de grupos armados, patotas, empleados y financiados por empresarios y transnacionales, que hostigan, amedrentan y atacan a las comunidades, con prácticas patriarcales como amenazar con violar a las mujeres, jóvenes y niñas mapuches, y atacar a las niñas y niños, para generar traumas e inseguridad en ellas/os y en sus madres y abuelas”.

FInal de la asamblea del 20 y 21 de mayo. Foto: @MatanzaViva


Discursos de odio y violencias contra las infancias

En la Conferencias de Prensa se denunció que “Toda esta situación se agrava por la existencia de grupos supremacistas en la región como el Consenso Bariloche, la Legión Patriótica, constituidos por sectores del poder que alimentan y materializan un discurso de odio, alentando el despojo territorial y la persecución del pueblo mapuche, identificando sus luchas de recuperación territorial con acciones terroristas”.

Analizando las violencias vividas en comunidades como la Lof Inalef Coronado, Quemquemtrew (donde fue asesinado Elías Callicol Garay), la Lof Kurrache, la Lof Cayunao, Las Huaytekas, entre otras, se señala en el informe final: “Las comunidades vivieron ataques directos a su integridad física y mental, con situaciones extremas que pusieron en riesgo sus vidas, así como la interrupción de sus proyectos vitales, comunitarios y espirituales. Se ven alteradas sus tareas cotidianas, el cuidado de sus animales, de su campo y de sus casas. Las comunidades refieren padecer una preocupación constante, un estado de alerta permanente ante las amenazas recibidas, que se mantiene y extiende en el tiempo dadas las incertidumbres jurídicas y políticas a las que son sometidas. Todo esto lesiona gravemente su derecho a una vida libre de violencia, afectando su identidad, su autonomía. Denunciamos un especial ensañamiento con las infancias mapuche. Hemos escuchado relatos sobre cómo las y los han violentado en cada uno de los conflictos: policías que apuntaron a la cabeza de un niño de 7 años; hombres que intentaron atropellar y dispararon tiros mientras las infancias corrían a resguardarse en el bosque”.

La Delegación Feminista Plurinacional, se comprometió a generar movilizaciones en distintos territorios del Abya Yala el 1° de junio, acompañando la firma del acuerdo, y a promover una enérgica movilización hacia el 36° Encuentro Plurinacional, para “que se visibilicen las resistencias de las mujeres y comunidades mapuche, su defensa de un buen vivir, que significa habitar territorios libres de violencias, tanto las que provienen de las políticas racistas, coloniales, capitalistas, como las que se instalan desde las lógicas patriarcales y machistas”.