Con el tercer volumen, “Brisa de Mar”, culmina la serie Los escorpiones del desierto, de Hugo Pratt. La historieta bélica –una de las especialidades de Pratt- fue rescatada por Fondo de Cultura Económica en una edición a buen tamaño que, además de la historia, permite apreciar las ideas gráficas que el historietista italiano –argentino por adopción- deslizaba en sus viñetas.

Desde lo gráfico, resulta evidente que el frente norafricano de la Segunda Guerra Mundial era un escenario que se adaptaba perfectamente al estilo de dibujo de Pratt, que a esta altura de Los escorpiones del desierto estaba plenamente desarrollado: la línea suelta, la síntesis para representar con los mínimos trazos indispensables todo un escenario (el desierto, la costa de un río o del Meditarráneo, un puesto de avanzada o un bastión perdido en el medio de África). Aún más, el relato central de este volumen es uno de sus últimos trabajos y data de 1992, cuando ya había hecho todo su recorrido de síntesis estilística.

Lo curioso en lo gráfico, para una historieta de la Segunda Guerra, es que puede que no entusiasme tanto a los diletantes de los conflictos bélicos, que suelen amar el detalle de las armas y los uniformes bien documentados. La síntesis de Pratt a veces hace difícil distinguir entre los uniformes (que por otro lado están baqueteados por el trajín de los caminos polvorientos y las escaramuzas). En cambio, deja en el diálogo el adivinar las afiliaciones de cada quien, más allá de algunas marcas que pone, como el color del “camisa negra”. En todo caso, el hincapié de Pratt está en los rostros y en las fisonomías para distinguir entre etnías y nacionalidades. Probablemente fruto de su época, aquí se cuelan otras temáticas inusuales, como la multilación ritual genital femenina, por ejemplo.

En lo narrativo, este volumen ratifica a Kainsky, el oficial polaco judío como el “protagonista” de la serie. Las comillas en “protagonista” van porque, como bien había aprendido hacía ya varios años de su colega Héctor Germán Oesterheld (la primera historia de Los escorpiones data de 1969, doce años después de la publicación de El Eternauta), en toda la serie el énfasis está puesto en las relaciones entre los personajes (soldados, milicianos, civiles y partes interesadas), más que en la epopeya individual. En este sentido, en este volumen Pratt profundiza más en las contradicciones de sus personajes: un italiano judío alistado entre fascistas, soldados alemanes que no ven la hora de desertar, y una madama oficiando de espía de la resistencia francesa son algunos de los variopintos especímenes que propone el autor.

Además, con el frente africano aquí a punto de resolverse aparece un interesante juego de lealtades cruzadas que cambian y se desarman. Hay un trabajo muy interesante a lo largo de toda la saga por parte de Pratt de hacer foco en los pequeños fuertes que capaz defienden unos poquitos hombres. Soldados a los cuales, en realidad, al norte de África no les importa nada, y que están ahí tratando de ver cómo zafan y cómo escapan a las consecuencias de una guerra que, como esta historieta, también está por terminar.

Lanzamientos

Waterson (Luciano Saracino y Ernesto Guerrero / Pequeño Editor)

Si a Saracino es fácil identificarlo por la pluma dulzona de sus relatos, en Waterson saca a relucir una faceta un pelín más ácida, pero que calza perfectamente con este relato para las infancias. Aquí, una niña y su unicornio ¿imaginario? le ponen los puntos a un amigo que está cerca de convertirse en bully. El tono lo acerca notablemente a los consumos culturales de las nuevas generaciones y se complementa muy bien con el aporte gráfico de Guerrero, de colores vibrantes.

Metamorfosis (Paula Andrade / Gutter Glitter)

En Metamorfosis Andrade vuelve al formato de antología de historietas cortas que tan bien conoce, pero con su estilo gráfico mangoso y sus intereses narrativos consolidados. Aquí vuelve a abrevar en el terror sobrenatural de inspiración oriental –con algún toque de erotismo aquí y allá-, y explora las distintas posibilidades del “cambio” ontológico de sus personajes. Además de varios unitarios, incluye una serie de tres episodios de La Zarigüeya, y sus andanzas con un ángel de venganza.

¡Corré, Wachín! Salchiaventuras (Nahuel Sagarnaga / LocoRabia/Historieteca)

Si el anterior libro de Sagarnaga dedicado a su perro salchicha se acercaba más a la tira cómic de toques autobiográficos, aquí la propuesta toma otro cariz. Así, los humanos pasan a un segundo plano y Wachín deviene en personaje casi fantástico, que socializa y vive aventuras con otros canes de la plaza. Si antes el universo de la tira se centraba en los humanos que interactuaban con Wachín, ahora el foco está puesto en los cuatropatas y sus extensos diálogos.

Los asesinatos de la mansión decagonal vol.1 (Yukito Ayatsuji y Hiro Kiyohara (Penguin House Mondadori)

¿Cómo homenajear a un género literario? Para Ayatsuji y Kiyohara, revisitándolo. Los asesinatos lleva a un grupo de universitarios, amantes de las novelas policiales, que usan como apodos los nombres de grandes luminarias del género, a una isla semi-desierta en la que ocurrió un terrible crimen. Así, la dupla autoral construye un misterio que funge tanto de historia policial como de homenaje a las páginas rojas de la literatura de masas. Un gran primer volumen para una serie.

Viñetas

Nominados a los Eisner

Anunciados los nominados a los premios Eisner, aparecen sorpresas y se ratifican algunas tendencias de los últimos años. Por un lado, continúa el retroceso de las grandes editoriales del sector (las “big two”, o dos grandes, Marvel Comics y DC Comics). Aunque el sello que incluye a Superman, Batman y la Mujer Maravilla se las arregla para alcanzar el segundo puesto en nominaciones, queda lejos de las 20 que recibe Image Comics, la firma más candidateada del año. DC sólo se agencia 11, y araña las 16 si se cuentan algunas coediciones o autores nominados que comparten con otras editoriales. A Marvel ni siquiera le alcanza con las nominaciones compartidas para alcanzar el tercer puesto, que quedó para Fantagraphics, en una notable performance del sello independiente. Además, en la categoría “Mejor serie regular” sólo la mitad son de superhéroes o siqueira de las editoriales tradicionales. Y en la categoría “Mejor serie nueva”, ninguna pertenece a las Big Two, un fenómeno que hace años ya se repite entre las historietas dedicadas a las infancias y los lectores juveniles. En esa zona aparece el único crédito argentino: Liniers está nominado nuevamente por su última antología de Macanudo en Estados Unidos, aunque tiene una parada difícil. Entre otros clásicos recopilados del mercado estadounidense, comparte categoría con The George Herriman Library: Krazy & Ignatz 1922-1924, un título central a la historia del humor gráfico. Entre los autores, la sorpresa la da la británica Zoe Thorogood (Rain, Poppy’s inferno y con una autobiografía en camino), que se lleva cinco nominaciones individuales, seguida por el ilustrador Thomas Woodruff y el guionista Tom King con cuatro cada una. Los premios Eisners se entregarán el 21 de julio durante una ceremonia en la San Diego ComicCon. En otras nominaciones de interés figuran el primer volumen de Blacksad (vía Dark Horse), de los españoles Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, como “Mejor edición norteamericana de historieta internacional”. En la categoría Webcomic, para quienes disfrutan googlear y leer en inglés aparecen Deeply Dave; Delilah Dirk: Practical Defence Against Piracy; Lore Olympus; The Mannamong; y Spores.