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Antes de venir a Comicópolis, el mangaka Yoichi Takahashi, creador de Super Campeones, devela que estuvo en Argentina para el Mundial 1978, anticipa una historieta de fútbol no vidente, derriba creepypastas, arriesga campeón para Rusia 2018 y dice que “Messi es un héroe de estos tiempos”.

Nada en la vida iguala tanto a los humanos como el fútbol. Excede al mapa y a las religiones. “Llegaron ya/ para triunfar/ Muchos goles /van a anotar.” Al oír esa suerte de falsete de hair metal es posible recibir un inconfundible estímulo pavloviano: los pelos se erizan, los recuerdos vuelan. Los Super Campeones significan para varias generaciones la irrupción del anime definitivo. Y la posibilidad de ver fútbol en un dibujo animado. De hecho, hasta hoy, no hubo otra serie ni película ni videojuego, ni ningún producto eyectado de la cultura pop, que logre sintetizar la emoción, la pasión, la amistad y la adrenalina del deporte más lindo del mundo. Entonces, no es de extrañar que esta visita cause furor: Yoichi Takahashi, el mangaka detrás de Captain Tsubasa, llegará al país en el marco de Comicópolis.

Concebida originalmente en las páginas del semanario Shonen Jump en 1981, Super Campeones saltó de la tinta a la animación apenas dos años después, en 1983. Y aunque en 1979 se llevó a cabo en Japón la Copa Mundial de Fútbol Juvenil, por entonces, en tierras niponas, el fútbol no era el deporte más popular. En consecuencia, la pregunta que flota es por qué el autor decidió hacer una serie de un deporte que no era tan popular en su país. “Porque fui a presenciar la Copa del Mundo en Argentina, en 1978, antes de empezar”, le responde al NO Takahashi desde Japón. “Después de ver semejante acontecimiento, sentí que tenía que transmitir a los niños japoneses todo lo interesante que era el fútbol”, asegura. Al punto: Argentina tuvo que ver en la concepción de Super Campeones. El big bang de esta historia pone a un autor japonés en una Argentina en plena dictadura y, además, en las postrimerías de un Mundial complejo que tendría igual dosis de fervor popular y tensión social.

Es curioso que ningún otro anime futbolero haya podido conmover al público masivo tanto como Captain Tsubasa. “Es muy difícil saber por qué, pero una de las razones puede ser porque intenté mostrar nuevas posibilidades del fútbol”, reflexiona Takahashi. La fábula narra las intrépidas aventuras de Oliver Atom (Ozora Tsubasa, en su idioma original) y de sus amigos, desde su infancia hasta su llegada al fútbol profesional. Luego vendrá su paso por las selecciones juveniles hasta desembocar en el Mundial de Corea-Japón de 2002. Y, amén de tener al fútbol como ombligo, cada episodio encuentra resquicios para reflexionar sobre la paternidad, las mudanzas, el alcoholismo, las separaciones, las enfermedades, el amor, las ausencias, la rivalidad y hasta sobre la condición humana. El fútbol es su patria, y mucho más.

 

“Por supuesto que conozco a Maradona, Kempes y Messi”, dice sin titubear Takahashi sobre los tres ídolos futbolísticos más grandes de Argentina. “Maradona tiene la misma edad que yo, es un verdadero superhéroe. Kempes es un héroe de la Copa del Mundo de Argentina ‘78. Y Messi es un héroe de los tiempos actuales”, detalla este japonés de 57 años. De hecho, algunas teorías que laten en internet apuntan a Lionel Messi como el Oliver Atom de la vida real: un joven que, a pesar de las adversidades, siendo más bueno que el pan, es capaz de ganar un partido él solito a costa de sus irrefrenables deseos de triunfar.

Y es en los caireles de internet donde vive justamente uno de los cuentos más oscuros vinculados a este anime. Un relato que dice que todo lo que vimos no es cierto, que todo lo que ocurre en Super Campeones es en realidad el sueño húmedo de un niño lisiado. Que es la fantasía onírica de un pibito sin piernas. Que no hubo Niupi ni Selección ni Mundial. Que el talento de Oliver sólo fue la manija de un nene en cama. Que la serie animada no se correspondía con el manga y que ahí estaba la verdad. El mito se sostiene en que el primer episodio se llama Un gran sueño y es donde vemos a un infante Oliver salvarse de ser atropellado por un camión, debido a estar sosteniendo una pelota que le sirve como amortiguación. “No conocía ese rumor de internet”, enfría Takahashi uno de los creepypastas –historias virales de horror fundadas en la intención de asustar– que más hondo calaron en la web. Y en verdad, aunque hayan leves sesgos en las adaptaciones, todo lo que vimos finalmente sucedió.

Detrás de aquellas canchas infinitas (la investigación de un estudiante de física marcó que se trataba de 18 kilómetros de longitud) y de esas velocidades que harían ver a Usain Bolt como una tortuga coja (el mismo estudio indicó que Oliver volaba a 150 kilómetros por hora), la emoción generada por un grupo de pibes que eran un desastre y luego fueron elite. Tal vez aquel gesto realista (al comienzo, Niupi era una madeja de pataduras) significó la inspiración para que la dolarizada Argentina de los ‘90 viviera un boom del baby fútbol y los clubes de barrio.

No obstante, no hubo un Oliver de la vida real que dé matriz a tanto cebamiento. “No está inspirado en nadie, pero uno de mis modelos, si puedo decirlo así, fue un jugador japonés llamado Musashi Mizushima, que jugó en el São Paulo FC entre 1984 y 1986.” De hecho, en la primera parte de la serie Captain Tsubasa Road to 2002, Oliver forma parte del São Paulo, del fútbol brasilero, entronizando a la otredad: más raro que un japonés futbolista (y habilidoso) en tierras paulistas.

Por estos días, antes de su visita al país, Yoichi Takahashi sigue fanatizado con el balón. En más de una oportunidad se ha mostrado como un simpatizante de la efectividad del Barcelona (Atom viste la azulgrana en Captain Tsubasa Kaigai gekito-hen En la Liga) y de la elegancia de Andrés Iniesta: “Oliver nació antes que él, pero aún así son parecidos en varios aspectos”, le dijo al diario español Marca.

Asimismo, en 2002, creó la serie Hugry Heart: Wild Striker, que muestra cómo un futbolista quinceañero vive en las sombras de su talentoso hermano, y que fue emitido acá por Animax, sin llegar a buenos números de audiencia. Sin embargo, aunque sabe que Super Campeones es la gran obra de su vida, Takahashi planea volver a trabajar con su juego favorito. “Tengo varios proyectos en curso”, comenta. “Por ejemplo, quiero escribir una nueva historieta sobre el tema del fútbol ciego para ayudar y popularizar los Juegos Paralímpicos”, adelanta.

Todavía falta finalizar el proceso de las Eliminatorias pero, ¿qué selección piensa que será la campeona del Mundial de Rusia 2018?

–Esa pregunta es realmente difícil de contestar. Alemania o Brasil, capaz.

* La visita de Yoichi Takahashi será en el marco de Comicópolis, del 1º al 3 de septiembre en La Rural.