El reclamo por Maldonado llegó hasta Londres
También en el exterior
Como en otras ciudades del mundo, en la capital británica se recordó el mes de la desaparición forzada de Maldonado en coincidencia con el estreno de un documental sobre 2001.
Argentinos y brasileños reclamaron por Maldonado en San Pablo.Argentinos y brasileños reclamaron por Maldonado en San Pablo.Argentinos y brasileños reclamaron por Maldonado en San Pablo.Argentinos y brasileños reclamaron por Maldonado en San Pablo.Argentinos y brasileños reclamaron por Maldonado en San Pablo.
Argentinos y brasileños reclamaron por Maldonado en San Pablo. 

Desde Londres

A un mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, Londres añadió un efecto tridimensional a la campaña internacional con el estreno privado de 39, el documental sobre las víctimas de la represión del diciembre de 2001, en el legendario teatro Calder. La Argentina Solidarity Campaign, alma mater de la campaña en el Reino Unido, desplegó una bandera argentina con imágenes de Santiago Maldonado a la entrada del Calder en la zona de Waterloo, muy cerca del río Tamesis que divide en dos a la capital inglesa.

El secretario de la Argentina Solidarity Campaign, Daniel Ozarow, académico de la Universidad de Middlesex y compilador de “De la crisis de 2001 al Kirchnerismo”, indicó a PáginaI12 que el tema está ganando cada vez más visibilidad en el Reino Unido. “Sobre todo después de la intervención y repudio de la ONU y de Amnistía Internacional. La noticia fue cubierta por medios muy importantes como la BBC y The Guardian. Los británicos con que hablo no pueden creer que haya desapariciones forzadas hoy en Argentina ni que el estado se lave las manos. Pensaban que estas cosas solo pasaban durante la dictadura militar”, señaló.

La realidad es que el caso de Santiago Maldonado muestra una historia que no terminamos de superar. La proyección el jueves por la noche en el Calder del estremecedor documental “39”, que investiga los 39 muertos que dejó en 2001 un plan económico que puso al país al borde del abismo, puso de relieve el hilo conductor que une aquellos hechos y la desaparición de Maldonado. La directora del documental Ayelén Velázquez y la productora ejecutiva Celeste del Bianco resaltaron a PáginaI12 la importancia que tiene este rescate de la memoria reciente. “Nos sorprendió que mucha gente cuando habla del 2001 recuerda únicamente la crisis económica o el corralito, y, a lo sumo, los muertos en Buenos Aires. La realidad es que hubo 39 víctimas. En la Capital fueron cinco. En el resto del país murieron decenas de personas que la sociedad y la Nación todavía no han asumido y reconocidos. Hay casos de emboscadas deliberadas de las fuerzas policiales. Un mecanismo siniestro. Convocaban a gente a un determinado lugar porque se iban a repartir alimentos y cuando estaban congregados y a la espera irrumpía la policía para dispararles con balas de plomo. En el documental queremos darle voz a esas 39 víctimas y sus familiares”, indicaron a este diario.

Télam

Entre el desmadre policial e institucional de 2001 y el espoleo oficial de las fuerzas represivas que han pasado de la brutal dispersión de los despedidos de Cresta Roja en diciembre de 2015 a la desaparición de Maldonado, asoman los peligros de un programa económico para pocos y de una negación política del pasado como dejó en claro la triste controversia sobre si había habido 30 mil desaparecidos. La memoria puede –como dice Freud– ser un antídoto. “39” consigue serlo.

El debate posterior en el “Calder” dejó en claro este punteo entre pasado y presente que platea el documental y que hoy resulta crucial para definir qué futuro tendremos. Entre los espectadores había argentinos de las distintas oleadas migratorias que sufrió el país al ritmo de sus crisis políticas y económicas. El temor común entre los que se fueron con la dictadura y los que lo hicieron después con el menemismo o la crisis de 2001 era que el futuro esté prefigurado en las escenas de 39 y que la desaparición de Maldonado sea el primer gran salto a una espantosa repetición.

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ