Polémica por el porcentaje de aumento que se aprobaron diputados y senadores

Una dieta que engordó mucho

Por resolución de los presidentes de ambas Cámaras, Gabriela Michetti y Emilio Monzó, los legisladores nacionales tuvieron un aumento bastante por encima de la paritaria promedio. Lo justificaron con los sueldos de los otros poderes.

En el Congreso no hubo tijeretazos, recortes ni menciones a la “pesada herencia”. Por resolución de los presidentes de ambas Cámaras legislativas, Gabriela Michetti por el Senado y Emilio Monzó por Diputados, los legisladores nacionales tuvieron su bono de fin de año por adelantado que llevó sus ingresos mensuales a 141 mil pesos de bolsillo. A la dieta de 107 mil pesos promedio (atada a la paritaria de los trabajadores legislativos del 31 por ciento) que con descuentos e Impuesto a las Ganancias se transforman en 83 mil de bolsillo, habrá que sumar ahora el aumento del ciento por ciento que la vicepresidenta y el diputado macrista otorgaron a los tramos de pasajes aéreos y terrestres y gastos de representación, además del porcentaje sobre “desarraigo” que perciben los diputados y senadores del interior. 
La reacción entre los legisladores ante el aumento fue dispar. Desde la alianza oficialista Cambiemos justificaron los incrementos en “acercar” la dieta de los legisladores a los sueldos en los otros dos poderes del Estado: Ejecutivo y Judicial. 
Los diputados del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) fueron quienes cruzaron más duro el incremento: Myriam Bregman (FIT-PTS) presentó un proyecto para su derogación e insistió en su propuesta de que los legisladores cobren una dieta “similar a un docente” con cierto grado de antigüedad. “Esta es nuestra forma de denunciar ante miles que existe un grupo especial de personas que viven llenas de privilegios a cambio de legislar y gestionar en favor de los capitalistas”, señaló Bregman. Mientras que Néstor Pitrola (FIT-PO) consideró el aumento como “obsceno y fuera de lugar”, donde la dieta de un legislador “supera 18 veces el sueldo promedio de 8 mil pesos que cobran la mitad de los trabajadores” registrados y propuso que la dieta sea equivalente a cuatro salarios mínimos vitales y móviles. 
Para el jefe de los diputados del Frente para la Victoria (FpV-PJ), Héctor Recalde, la dieta de “82 mil pesos de bolsillo está muy por debajo de los que 160 mil que cobran los ministros y los 250 mil de un juez de Cámara que no paga Ganancias”, además de considerar que el resto de los ingresos no remunerativos “no van a parar a nuestro patrimonio personal y son una forma transparente de financiar la actividad política por el Estado porque nosotros no tenemos, como otros, empresas y multinacionales que nos financien”. “El que lo considere excesivo que lo done”, dijo sobre quienes lo cuestionan. 
El empresario y diputado massista José Ignacio De Mendiguren, no se enteró del aumento por su paso por el cajero automático ni por revisar su recibo de sueldo. “Vamos a analizarlo, la verdad que es un porcentaje muy exagerado. Yo me enteré por los diarios. Sorprende e indigna cuando uno ve el aumento del resto de los salarios”, dijo De Mendiguren y volvió a pronunciarse por el gradualismo: “Queremos ver si el aumento que debería haber sido por etapas está bien”, agregó sin consultar a sus compañeros de bancada, que no comparten su opinión. 
El referente del Bloque Justicialista, Diego Bossio, en cambio lo asoció a la productividad legislativa: “Me sorprendí con el nivel de trabajo que hay en la Cámara de Diputados”, dijo el ex titular de la Anses antes de definir la tarea parlamentaria como “muy ardua y rigurosa”. “Entiendo el enojo de ciertos sectores en un año que fue muy difícil y hubo muchas dificultades económicas”, se justificó Bossio. 
Los legisladores nacionales cobraron en octubre la segunda parte del 31 por ciento de la paritaria del personal legislativo (18 en marzo y 13 en agosto) a la que están atadas desde 2011 sus dietas, con lo cual cobraron un promedio de 107 mil pesos brutos a lo que hay que sumar los gastos de representación que pasaron de 10 mil a 20 mil pesos. De esta manera, diputados y senadores, con los descuentos y Ganancias percibieron de bolsillo un promedio de 80 mil pesos.
Pero con la resolución de Michetti y Monzó también se incrementaron otros ingresos no remunerativos. Los 20 tramos aéreos que percibe cada legislador (de 690 a 1500 pesos cada uno) y los 20 terrestres (de 297 a 500 pesos), con lo cual suman 40 mil pesos mas, que se pueden canjear por dinero si no son utilizados. Así como el plus por desarraigo que cobran los legisladores del interior (menos CABA y Buenos Aires), un porcentaje directo sobre la dieta que pasó de 13 mil a 18 mil pesos. Por lo cual un legislador alcanzaría a percibir un total neto de 138 mil pesos mensuales promedio.

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