SALUD
SIN EXCUSAS
La Educación Sexual Integral es un derecho de chicas y chicos que no se cumple. Tanto el Ministerio de Educación de la Nación como el de la Ciudad de Buenos Aires retrocedieron en las capacitaciones y presupuesto. A nivel federal hubo despidos y se retrajeron capacitaciones. El 61 por ciento del presupuesto actual no fue ejecutado. Para el año que viene se anuncia la formación de dos mil docentes, que es mucho menos de lo que se hacía en el 2012. En la Ciudad de Buenos Aires, el presupuesto se redujo en un 79 por ciento y, si bien ante el reclamo de los secundarios durante las tomas, el ministerio adujo el trabajo con ONG, en realidad, esos talleres solo llegaron a tres escuelas.

No hay vacunas, ni condenas, ni efectos milagrosos para detener y prevenir los abusos sexuales, los embarazos no buscados o la lesbofobia, entre otros dolores que acalambran el cuerpo y dejan a muchos chicos y chicas con la espalda doblada en el recreo, con los cortes como grito sangrante de su dolor o con la agresión como respuesta al maltrato que reciben en la escuela, en la calle o por sus propias familias. Pero la única herramienta viable, posible y efectiva es la implementación (real y masiva) de la Ley de Educación Sexual Integral (26.150) que establece que todos lxs alumnxs, desde el jardín de infantes, deben recibir información científica y válida -establecida en los lineamientos curriculares mínimos aprobados por el Consejo Federal de Educación y en los manuales de Educación Sexual para nivel inicial, primario y secundario (I y II) por el Ministerio de Educación de la Nación- en colegios públicos y privados, laicos y religiosos, de todo el país. La Ley de Educación Sexual Integral se aprobó en el 2006 y, once años después, todavía no se aplica como la ley manda. Tampoco la norma propia que tiene la Ciudad de Buenos Aires (2110, también del 2006) y que obliga al gobierno porteño a cumplir con la norma federal y local.

La información sobre anticoncepción, trata de persona, violencia familiar, noviazgos violentos, violencia sexual, diversidad sexual, estereotipos de género, prevención de infecciones de trasmisión sexual y HIV y el respeto al cuerpo (según establecen los manuales por edad y nivel educativo) deben darse obligatoriamente en todos los colegios. No es una opción, sino una obligación. No es una charla excepcional, sino un contenido indispensable y sistemático que debe ser transversal y permanente. No es un debate, sino un derecho de lxs alumnxs de acceder a conocer su derecho al deseo, al placer, a la salud, a la identidad de género y a la no violencia y no discriminación. La Red Nacional de Visibilización Contra el Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes enfatiza: “Deseamos la implementación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral por considerarla una de las pocas y más efectivas maneras de prevención del abuso sexual en la Infancia. La realidad en las aulas sigue vinculada a la buena voluntad de quien ocupa un cargo algo que es insuficiente”.  

El movimiento de estudiantes secundarios durante las tomas contra el proyecto de Secundarias del Futuro (que adelanta la reforma laboral a los adolescentes como primeros trabajadores flexibles) reclamó, puntualmente, la implementación efectiva (y no virtual o simbólica) de Educación Sexual Integral. En un diálogo, en la Defensoría del Pueblo, la Ministra de Educación porteña, Soledad Acuña respondió a los reclamos sobre ESI argumentando que había ONG´s feministas realizando la tarea y que se iban a llevar a cabo dos jornadas especiales. 

A nivel nacional, desde la aprobación de los lineamientos curriculares, en el Ministerio de Educación de la Nación se realizaron manuales para nivel inicial, primario y secundario, láminas, guías para educación de adultos y personas con discapacidad y capacitaciones masivas en las provincias. El presupuesto para ESI no estaba visibilizado por lo que no se puede comparar entre las distintas gestiones de gobierno. Pero Las/12 publicó, el 8 de noviembre del 2013, una nota que mostraba los datos requeridos sobre los fondos para que en las aulas sí se hablara de sexualidad. El Ministerio de Educación de la Nación informó, en ese momento, que 52.200 docentes participaron en acciones de sensibilización y capacitación provinciales y nacionales entre el 2008 y el 2001. Y que solo, en el 2012, se habían formado 12.000 docentes en 6.000 escuelas en Formosa, Salta, Chubut, La Pampa y provincia de Buenos Aires y 18.000 docentes fueron capacitados en 8500 escuelas de Río Negro, Tierra del Fuego, Mendoza, Misiones, Chaco, Jujuy, La Rioja, Entre Ríos y Córdoba, entre 2012 y 2013. Al 2016 se llegó con 24.000 docentes con formación institucional en ESI en todo el país. Las capacitaciones incluían el reparto de una caja de materiales, como mínimo, por escuela y la distribución de la revista “Educación Sexual para hablar en familia”, con una tirada de seis millones de ejemplares, para que los derechos traspasen cada puerta y nadie se pueda quedar afuera. En la gestión macrista se despidió a parte del equipo de ESI y no se realizaron capacitaciones masivas, no se fue a las provincias, ni se imprimieron ni repartieron materiales pedagógicos. Solo se lograron mantener algunos cursos virtuales y se respondió a la demanda directa. O sea: no se salió a capacitar, sino que se respondió a pedidos de interesados/as. Pero el espíritu de la ley no es que la ESI sea un delivery de consultas, ni apagar incendios cuando están desatados, sino prevenir los abusos sexuales, la violencia machista o los embarazos no buscados en la adolescencia. 

Por otra parte, el presupuesto en el que está incluida la ESI, todavía, casi a fin de año y a punto de colgar los guardapolvos para esperar la Navidad y las vacaciones, no se ejecutó el 60 por ciento del dinero destinado a “Mejoramiento de la calidad educativa”, según información publicada en una web para información ciudadana de Presidencia de la Nación y divulgada por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). Un paso adelante es que el presupuesto de ESI, de ahora en más, sería especificado para poder ser controlado y que se anuncia un proyecto de capacitación a dos mil docentes con 21 millones de pesos. De todas maneras, comparando las cifras a las que había accedido Las12 en el 2012, serían diez mil docentes menos que en ese año por lo que no implicaría un avance en términos históricos, pero sí en relación a los primeros dos años de gestión de Estebán Bullrich (hasta que renunció para postularse a Senador por la Provincia de Buenos Aires) y de Alejandro Finocchiaro en el Ministerio de Educación de la Nación.

Carmen Ryan, Coordinadora del Área Derechos Económicos, Sociales y Culturales de (ACIJ) detalla la letra chica del presupuesto para fomentar el uso de preservativo y decirle a las chicas que cuando dicen no, es no: “El proyecto de presupuesto público para 2018 por primera vez incluye de forma expresa y desagregada, en el programa 44 denominado “Mejoramiento de la calidad de educativa”, acciones específicas dirigidas a dar cumplimiento con la normativa vigente en materia de educación sexual integral. En detalle establece la actividad 40, dentro de dicho programa, que lleva el título “Fortalecimiento de la Educación Sexual Integral” cuya unidad ejecutora es la Secretaría de Innovación y Calidad Educativa. Para el 2018 se prevé en el proyecto una partida de $ 21.852.645, para cumplir las siguientes metas: capacitar 2.000 docentes y asistir técnicamente a diez provincias. La inclusión del detalle permitirá dar seguimiento a su implementación y en el futuro realizar análisis comparativos. Por su reciente desagregación, no resulta posible medir la información de forma comparativa de ESI con el año 2017. Se puede observar la evolución del programa 44 (Mejoramiento de calidad educativa) de forma global, que para 2017 cuenta con un presupuesto vigente de 469 millones de pesos, conforme la información disponible en el sitio del ciudadano (la web del Ministerio de Hacienda). A pesar de ello, su nivel de ejecución, al 14 de noviembre baja, ya que se ha devengado sólo el 39 por ciento de esos fondos, que están destinados a diversas actividades entre las que, para el año que viene, se incluye la ESI. El monto global del programa 44, en el proyecto de 2018 se incrementa a $ 530.428.587, lo que significa un aumento tanto respecto del presupuesto original como del vigente”.

Mientras que, el presupuesto para ESI, en el 2016, en la Ciudad de Buenos Aires, representó un 0,0034 por ciento del presupuesto total del Ministerio de Educación. No se avanzó, sino que se retrocedió, ya que, en 2014, esta asignación partidaria representaba un 0,006 por ciento, según datos de La Fábrica Porteña que denuncia que el presupuesto para frenar abusos sexuales o noviazgos violentos fue recortado, en el 2016, en un 79 por ciento ya que paso de $1.117.600 a $235.221 pesos. Y, encima, fue ejecutado, apenas en un 56 por ciento. Por lo que el monto final utilizado para la implementación de ESI en el 2016 en la Capital Federal fue de insignificantes $131.620 pesos. 

Geraldine Oniszczuk, Licenciada en Ciencias Políticas e integrante de La fábrica porteña señala: “Con los indicadores de embarazo no deseado que cuenta sobre todo la zona sur de la ciudad (que duplica el promedio porteño) es indispensable que se impulse una política seria de prevención y promoción de la educación sexual integral para niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, durante el año 2016 los fondos destinados a la ESI  fueron recortados en un 79 por ciento. Todo parece indicar que el presupuesto 2018 va a sostener la situación de desfinanciamiento”. 

Ante la consulta de Las12 el Ministerio de Educación Porteño designó como vocera a Sofía Torres Zavaleta, gerente operativa de equipos del apoyo del Ministerio de Educación de la Ciudad que no contaba con información respecto al presupuesto, pero aseguró: “La aplicación (de ESI) se trabaja en todos los niveles y se brindan cursos a los maestros para la formación y actualización. Las escuelas cuentan con programas para prevención del sida, de alumnas madres y chau tabú que brinda talleres en relación a la salud sexual y reproductiva.  Además, se complementa con el trabajo de las ong Asociación Argentina de Educadoras/es Sexuales (AAES), el Centro de Estudios Carolina Muzilli, Sexalud y Fundación Estudio e Investigación sobre las Mujeres (FEIM). También hicimos una campaña sobre noviazgos violentos. Sabemos que hay escuelas con mayor facilidad y otras que les cuesta más pero se implementa y se acompaña desde el Ministerio”. 

Uno de los problemas con la educación sexual es que no se puede decir que cualquier cosa es educación sexual o poner parches o solo palabras sueltas para cumplir con la ley. En la Ciudad de Buenos Aires uno de los argumentos es que la web “Chau Tabú” es una herramienta de ESI aun cuando no es difundida y (re) conocida por los adolescentes. Pero, además, entre sus contenidos, por ejemplo, se encuentra un relato de una situación de abuso sexual en donde un joven engaña a una chica diciéndole que la va a llevar a su casa y la traslada, con engaños y sin su consentimiento, hacía su casa como ejemplo de una “buena noche”. En el sitio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se resalta el testimonio de Juan, de 21 años, como un éxito nocturno: “Una vez me pasó que conocí a una mina en una fiesta, nos pusimos a hablar, chapamos, vino la gente de seguridad del boliche a decirnos que cerraba, así que tuvimos que salir. Ahí aproveché y le dije que la llevaba hasta la casa. También la dudaba, pero aceptó y yo a mitad de camino cambié el rumbo camino a mi casa. Me preguntó a dónde íbamos, le dije que me parecía mejor que vayamos a mi casa, se calentó porque no se lo consulté pero después se reía y me dijo que estaba todo bien. Llegamos a mi casa, tuvimos una previa, pasó lo que tenía que pasar”. Este relato, además con el argumento solo de quien reconoce haber llevado a una chica a su cama sin su consentimiento, no es chau tabú, sino chau consentimiento.

Otra de las respuestas del Ministerio de Educación porteño fue la realización de jornadas de ESI el 9 de octubre y el 9 de noviembre de este año (posteriores a las tomas y como respuesta a los reclamos estudiantiles). Alejandra Masgoret, Profesora de Biología y especialista en ESI resalta: “Las jornadas las avisaron con poca anticipación y, si bien, son mejor que nada, la ley hay que trabajarla todo el año y en cada una de las materias en forma transversal, no en un módulo de ochenta minutos tres veces por año”. 

Por otra parte, la ESI no puede tercerizarse ya que es una responsabilidad del Estado, aunque sí puede contar con el apoyo y la acción de ong´s especializadas que impulsen talleres con la garantía de una formación eficiente en género y en la escucha a chicos y chicas víctimas de abusos sexuales sin revictimización. Pero, a pesar del discurso de Acuña frente a los reclamos estudiantiles, las propias organizaciones informan que su tarea solo llego a tres escuelas. Silvia Kurlat, Presidenta de AAES, afirma: “Desde que el Ministerio de Educación fue el encargado de la implementación de la Educación Sexual Integral  en CABA se han ido reduciendo las acciones en los establecimientos educativos. Tanto en lo capacitación docente como al desarrollo de talleres para alumnxs. Entre el 2016 y 2017 sólo se trabajó desde la Asociación Argentina de Educadoras/es Sexuales, en una sola escuela: Manuel Belgrano de Barracas con solo once talleres realizados. Tenemos otros pedidos de escuelas, pero el Ministerio de Educación no los autoriza porque sostiene que enviaran equipos propios y hemos verificado que esto luego no ocurre”. Por su parte, Mabel Bianco, Presidenta de FEIM apunta: “El año pasado firmamos un convenio cuatro ong y, ante las demoras, solo quedamos dos. En el 2016 no realizamos ninguna actividad y, este año, ante nuestros reiterados pedidos, solo realizamos actividades en dos colegios que pidieron ampliar las acciones autorizadas y no recibieron respuestas”.