Omitir para ir al contenido principal

Tizones de leñita mansa  

Levantó el teléfono en la despensa de Marlene. Escuchó una voz serena y cansina. Las frases le llegaron aisladas: “tu mamá”, “esta madrugada”, “mucha fuerza”, “seguir adelante”. Arturo no lloró.

(BILAWAL ARBAB/EFE)