¿Qué es la Pic mentocracia?
Cartoneros del color en el camión “Orgullo en lucha”.
Imagen: Sebastián Freire

Este año el color elegido para nuestro camión, que no es carroza, fue el marrón. Optamos por jugar con los distintos tonos de marrón para ver a dónde nos conducían. ¿Por qué el marrón? Porque a casi nadie se le ocurre decir que ése es su color favorito. Tomamos posición por un color para no prendernos de “los colores de la diversidad”, o los colores que uno inmediatamente imagina cuando piensa en la diversidad, que son también los mismos colores de los que ha hecho uso el gobierno de la Ciudad. Quienes conformamos la columna Orgullo en lucha (Asamblea Lésbica Permanente, Asamblea de Maricas y Bisexuales, Columna Bisexuales, Cromoactivismo, Hiedrah, Tortas de Barrio - FOL en La Brecha, Varones Antipatriarcales, Serigrafistas Queer, CEADU, Confluencia Democracia Socialista-La Emergente-Cienfuegos, Frente Popular Darío Santillán, Manada - Juventud Guevarista, Seamos Libres) elegimos el marrón en un acto de decisión poética y contra la picmentocracia. Porque es el color de las pieles, lo curtido, lo abyecto, lo grasa, lo artesanal, la tierra. En él confluyen muchos de nuestros reclamos, por ejemplo, por la liberación de Milagro Sala, por los travesticidios, por Santiago Maldonado. Las luchas que nos atraviesan son muchas y trasversales. Queremos conectar, dejar ver que el racismo también está vinculado con las violencias contra la comunidad trans y con la violencia de la que fue objeto Higui. Decidimos usar el color para decir todo lo que no podemos decir de otra manera, para sentar una posición ante el actual estado de cosas, para incluir la coloración en el debate político, y en la lucha contra el hambre, el ajuste y la represión. 

Arriba del camión estaban solo los DJS, y todos los demás estábamos abajo bailando. En nuestro camión no había una división en la que las reinas bailan por arriba del resto de los mortales. La música de Hiedrah fue vital. Trabajan con electrónica, pop y música latina. Se apropian del reggaetón pero lo reescriben sin las partes machistas y violentas para poner en primer plano el ritmo y las mejores frases. La seguridad fue bailada, armamos un cordón coreográfico y fluido, de protección y cuidado. Íbamos al final porque no estábamos en la lista de carrozas, sino que intervenimos directamente. Como la marcha no tuvo escenario final, en el Congreso, las carrozas y camiones que iban adelante llegaban al Congreso y se iban. Así que finalmente quedamos nosotrxs. Leímos nuestros documentos y empezamos a repartir los cartones, cada unx se podía llevar lo que quisiera. Hicimos una fogata diciendo los nombres de nuestros distintos tipos de marrón: marrón de los placeres torcidos, marrón Riachuelo, marrón aquelarre. Unas chicas empezaron a bailar alrededor del fuego. Luego nos quedamos en silencio y nos fuimos con la sensación de que habíamos podido transformar algo de nuestras angustias y furias en encuentro y poesía.