OTRAS VOCES

Joven estilista, Buenos Aires

“Yo nunca me drogo para tener sexo, pero sé que hay ciertas drogas que cuando las uso me ponen más caliente o más sensible. Alguna vez sí me pasó de fumar antes de ir a Zoom o a los fiesteros, pero no mucho más. Imagino que busco con alterar la percepción y hacer las cosas más intensas o novedosas. La última vez que fui con mi novio a un enfieste tomamos cocaína y hubo una serie de situaciones sórdidas que yo viví con mucha intensidad y que disfruté mucho. Pocas veces sentí que me ponía en riesgo por estar drogado. Nunca dejé de usar forro por estar drogado. Lo que sí aparece es una mayor avidez de carne y eso me llevó a ser más promiscuo en menos tiempo”.

Reconocido artista, Buenos Aires

“Yo identifico la movida del Chemsex con Londres, con el uso de Crystal Meth. Hay toda una escena alrededor de eso. Hace poco estuve en Barcelona parando en lo de un amigo y él tiene un roommate bastante activo en este tipo de temas, que se la pasa en saunas, etc. Un día a la tarde nos propuso fumar. Se fuma como se fuma el crack. O como uno ve en las películas que se fuma el crack.Nos quedamos viendo la tele un rato. A la noche me metí en Scruff todavía puesto y empecé a hablar con un actor porno (Barcelona está llena de actores porno). Quedamos en vernos y fui a la casa. Cuando llegué vi que tenía una pipa de Meth en el cenicero. Estuvo bueno pero fue tirando a normal. Hay gente que dice que puede estar días y días enteros sin parar de coger después de fumar. No fue mi experiencia la verdad”

Arquitecto, Nueva York

“Una cosa que siempre me impactó en relación con el Crystal Meth es algo que me dijo un amigo que usa bastante. La única vez que se asustó en relación con el consumo de Crystal fue una vuelta en la que tras pasar varios días en un cuarto sintió que el contraste entre el día y la noche era obra de que alguien encendía y apagaba la luz del cuarto, como si hubiera un interruptor que regulaba la luz de la ciudad. Ahí se dio cuenta de que había pasado muchas horas encerrado sin prestarle atención a datos básicos de la realidad”

Profesor de Literatura, Madrid

“Estocolmo. Pleno invierno. Cita en la periferia de la ciudad, en un barrio de monoblocks. Chileno hijo de exiliados. Nos recibe en su casa con vasos de GHB preparados. Mi pareja se lo toma y después se prepara más. Se duerme. Entra en estado de inconciencia. El chileno quería seguir cogiendo a pesar de que mi pareja estaba desvanecido. Y tuve que hacerlo a pesar de que quería ir al hospital. A la hora más o menos, mi pareja se despertó y nos fuimos. Y me echó en cara que él se había perdido toda la diversión. Y yo le expliqué que yo no había disfrutado nada la situación porque tenía un moribundo al lado que además era mi marido. Conclusión: atención a la dietética. Si no sabés drogarte, ni lo hagas”.