El hecho “histórico” por el cual la “provincia vació de presos las comisarías de Rosario” la semana pasada, cinco días antes de las elecciones, fue deshistorizado el martes último por la realidad cuando las 43 mujeres alojadas en el penal de la comisaría 5ª de Rosario -donde hay lugar para 20- se amotinaron y quemaron colchones para reclamar por las condiciones de hacinamiento.
El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, admitió ayer que el anuncio de la semana anterior acerca de que “concluyó el vaciamiento de las comisarías de la Unidad Regional II” era relativo. “Seguramente ya en estos días terminaremos de cumplimentar con nuestros traslados al Servicio Penitenciario”, dijo durante una conferencia de prensa, para agregar que “a veces llevan varios días o varias semanas los procesos de vaciamiento de comisaría y de relocalización” de personas privadas de la libertad.
El martes 24 de junio el gobernador Maximiliano Pullaro supervisó en persona el traslado de 400 presos de comisarías a dependencias del Servicio Penitenciario, puntualmente el Complejo Penitenciario Rosario (CPR) ubicado en bulevar 27 de Febrero al 7800. Estuvo acompañado de la primera candidata a concejal de Unidos, la secretaria municipal Carolina Labayru. “Hasta hoy en Rosario quedaban 460 detenidos, de los cuales 60 son mujeres”, informó el mandatario provincial en esa ocasión, para explicar que en la nueva Subunidad del CPR “tenemos celdas para 320 detenidos y vamos a alojarlos en este lugar, por lo que en algunos lugares pondremos a tres en celdas que son para dos”.
El comunicado oficial del Gobierno de Santa Fe de ese día afirmó: “Histórico: Provincia vació de presos las comisarías de Rosario y los trasladó a la flamante Subunidad 4 del Complejo Penitenciario”.
Tres días después, el viernes 27 y ya en plena veda electoral por las elecciones de concejales del domingo, el ministro Cococcioni fue hasta Arroyo Seco a presenciar el traslado de otras 45 mujeres privadas de la libertad en la comisaría 27ª de esa ciudad, cuyo intendente Daniel Tonelli había pataleado por tener un mini penal en el medio de la localidad ubicada el sur de Rosario.
La información oficial fue, otra vez, taxativa: “Este viernes se trasladaron 45 internas alojadas en la Comisaría 27ª de Arroyo Seco, departamento Rosario. De este modo, concluyó el vaciamiento de las comisarías de la Unidad Regional II realizado durante esta semana”.
Llenado rápido
Sin embargo, el martes 1 de julio las mujeres detenidas en la comisaría 5ª de Rosario, ubicada en calle Italia al 2100, protagonizaron un motín con quema de colchones por las condiciones de hacinamiento en las que discurren sus días privadas de la libertad. Entonces se conoció que en penal de esa seccional, preparado para alojar a 20 personas, había algo más del doble: 43.
Al ser consultado ayer por ese hecho, el ministro Cococcioni debió relativizar los anuncios de la semana previa, cuando había dicho en Arroyo Seco que “esto es la culminación del proceso de traslado que iniciamos esta semana, a partir de la puesta en funcionamiento de un nuevo módulo en el Complejo Penitenciario de Rosario”.
Desde la sede local de Gobernación, donde encabezó el acto de apertura de sobres para la realización de un muro perimetral en la cárcel destinada a presos de alto perfil, el titular de la cartera de Justicia y Seguridad explicó que “seguramente ya en estos días terminaremos de cumplimentar con nuestros traslados al Servicio Penitenciario” lo que se había anunciado como un hecho consumado siete días antes.
Desde ahora, continuó, “la situación va a ser esta: van a quedar los cinco puntos de ingreso en la ciudad de Rosario, un módulo para alojamiento transitorio de baja peligrosidad, imputados por hechos de violencia de género, por agresiones sexuales, y después un lugar que seguramente será destinado a alojamiento transitorio de mujeres hasta que ingresen al Servicio Penitenciario”.
Cococcioni también sostuvo que el proceso aún no terminó, aunque casi. “Pero lo que es el grueso de la población masculina ya fue ingresada, ya prácticamente no hay más presos permanentes varones en Rosario”.
En relación a las mujeres detenidas, el ministro señaló: “Lo que es la población remanente femenina lo va a hacer luego de reacomodamientos internos”. Es que, explicó, “al poner en marcha un lugar de detención viene después un efecto cascada, que hay que hacer un reacomodamiento interno de la población penal en función de ese nuevo espacio disponible”.
En esa línea, Cococcioni recordó ante la prensa que ya en 2016 o 2017, cuando Pullaro era ministro de Seguridad del gobernador Miguel Lifschitz, se practicó la misma política de liberar edificios policiales mediante el traslado de presos al Servicio Penitenciario, y admitió que lleva tiempo. “Ustedes recordarán desde 2016, 2017, que a veces incluso llevaban varios días o varias semanas los procesos de vaciamiento de comisaría y de relocalización, porque esto implica redefinir perfiles criminológicos en cada uno de los pabellones”, dijo.
De todos modos, cree que el vaciamiento terminará pronto: “Nosotros estimamos que ya en los próximos días esto va a estar definitivamente solucionado”.