Bill Wyman festejó sus 80 años con un desfile de músicos en Londres

Ese Stone que dio un paso al costado

El legendario bajista decidió celebrar su cumpleaños con un concierto en el O2 en el que participaron personajes como Robert Plant, Mark Knopfler, Bob Geldof y Van Morrison. La noche incluyó un saludo especial de sus ex compañeros.

PáginaI12 En Gran Bretaña


Desde Londres

Su historia en el mundo de la música se escribió entre el anonimato, la confusión  y el bajo perfil, dos nombres en una misma persona con una sola forma de ser. William George Perks nació en Penge el 24 de octubre de 1936, se casó a fines de los 50 y fruto de ese matrimonio nació su hijo Stephen en 1962. Sus empleos apenas le permitieron pagar las cuentas y mantener a su familia; de a poco la música se transformó en su leit motiv cuando Bill, con veinticinco años, dejó de ser músico amateur para ganar al menos unas libras por show tocando el bajo en The Cliftons. Jamás imaginó que aquella invitación de su amigo y baterista Tony Chapman a una prueba en The Rolling Stones iba a cambiar su vida por completo. Pero ese ingreso y la decisión de modificar su apellido por Wyman (tomado de un compañero del ejército, Lee Whyman, al cual admiraba) empezaron a cristalizar la historia grande. 
Más tarde, el manager Andrew Loog Oldham cambió su fecha de nacimiento y ocultó su estado civil. Con los años todo se descubrió y formó parte de la historia del hombre de las cuatro cuerdas en vertical, con un sonido inconfundible y gesto adusto que inspiró a miles de bajistas en todo el mundo. Retirado de los Stones hace más de veinte años, Wyman fundó los Rhythm Kings con músicos excelsos, con los que editó una decena de discos. Se casó por tercera vez; padre de tres hijas adolescentes, se le diagnosticó cáncer de próstata hace pocos meses.  Sentenció el avión (como dijo a PáginaI12 en 2014: “Me gustaría ir a la Argentina, pero ya no vuelvo a volar”), y así fue que llegó por tierra desde el sur de Francia a Londres, donde el fin de semana festejó sus 80 años, junto a músicos amigos en un show para 3500 personas en el marco del Blues Fest 2016 en el Indigo O2.
La pantalla gigante detrás del escenario proyectó un video con imágenes desde su niñez hasta la actualidad, un repaso minucioso con fondo de “I’m Going Home” de Aftermath: el epílogo fue el mismo Bill, caminando en medio de una ovación, elegante y sencillo con zapatos y pantalón negro, camisa bordó y una chaqueta celeste con bordados negros. Solo junto al micrófono en el medio de la escena, como nunca en su carrera musical, saludó emocionado y agradeció el cariño recibido estos años: no llegó a hablar dos minutos y el “Happy Birthday” que brotó de las primeras filas, contagió al teatro completo. 
El festejo-tributo vino en forma de desfile de amigos: primero el legendario cantante británico Joe Brown, que con mandolina en mano hizo una maravillosa versión de “Ruby Tuesday”. El mismo se encargó de llamar a la rubia Mollie Marriott (hija de Steve, integrante de Small Faces y Humble Pie) quien hizo el country “Tulsa Time” con una calidad vocal admirable. Le siguió el fundador de Dire Straits, Mark Knopfler, con un homenaje para Eddie Cochran y su “Summertime Blues”,  bloque que dedicaron entre risas a “los pelados Teddy Boys”. El escocés cerró con un título de su álbum solista de 2004 “A Song for Sonny Liston”, en homenaje al boxeador Inglés. El Reino Unido musical convivió perfectamente con el norirlandés Van Morrison y “Mule Skinner Blues” a puro ritmo Skiffle en la guitarra; luego el saxo para homenajear a Ray Charles interpretando “I Believe To My Soul”. A esa altura, la presencia vocal de la entrañable Beverley Skeet se hacía notar en los coros: Wyman la presentó como “la reina del ritmo” como introducción a “Harlem Shuffle”, clásico Stone con la marca de Bill en el bajo. 
Andy Fairweather Low no dejó de destacarse en la guitarra ni siquiera cuando cantó “I Shall Not Be Moved”, un antiguo tema negro spiritual que en la década del 80 los hinchas del Leicester adoptaron como propio. La noche tomó un ritmo cautivante, una cátedra de géneros y estilos musicales en un ambiente familiar y emotivo, a tal punto de que el viejo bajista rockeó y cantó  “You Never Can Tell” su tema favorito de Chuck Berry, con un retrato de back stage juntos en los sesenta ilustrando el momento. 
El agasajado cerró el primer set de noventa minutos e invitó a relajarse y beber algunas cervezas, dejó su instrumento y enfiló hacia el borde del escenario donde firmó y saludó durante quince minutos. Dos señoras septuagenarias le prometieron una torta personalizada con un muñeco idéntico a él, y un productor le avisó que la noche incluía regalos argentinos: un libro con fotos de Buenos Aires, un cabernet y una camiseta retro de Boca con cordones en el cuello, al estilo 1930. Sólo su hija Katherine, de 19 años, logró rescatarlo y llevarlo a los camarines.
El intervalo tuvo imágenes del Billy de los 80 en programas de humor de la BBC, un repaso de fotos de su propio archivo con “In Another Land” de fondo (único tema que cantó con los Stones, en Their satanic majesties request). Y fueron sus ex compañeros, precisamente, los encargados de uno de los saludos más celebrados, un video grabado en Las Vegas en el que a puro humor, ironía y sentimiento lo saludaron y le pidieron volver a tocar juntos en algún show. 
Wyman regresó de la pausa con un escueto “gracias muchachos”, antes de sentarse en una banqueta y presentar al prestigioso guitarrista de jazz local Martin Taylor, con dos instrumentales de excelencia. Volvió la formación completa y fue el momento de convocar a la joven años Hollie Stephenson, quien recreó con sensualidad “Beast Of Burden” de Some Girls y un clásico de clásicos, “Time Is On My Side”. Una notoria influencia de Amy Winehouse, a quien admira, aunque aseguró que su inspiradora fue Billie Holliday, escuchada desde pequeña en las colecciones de su abuela.  
El ex Stone tomó el micrófono una vez  más: “Hoy es todo para mí”, remató sin preámbulos y dio la bienvenida a Bob Geldof. El desgarbado ex cantante de The Boomtown Rats elogió sin miramientos al cumpleañero: “El no era un Stone, es una persona normal, adorable y gran amigo”. De inmediato el protagonista de The Wall y productor de Live Aid anunció a Steven Van Zandt, guitarrista de la E Street Band de Bruce Springsteen, quien en nombre de Blues Fest le entregó al homenajeado el Premio Award. Fotos, aplausos y emoción, que rompió el hombre de la bandana alrededor de la cabeza con los acordes bluseros de “Little Red Rooster”, pegado al contrapunto “Route 66”. 
Otro reconociemiento generalizado se vivió con la presencia de Mick Hucknall, vocalista de Simply Red, quien metió tres homenajes en rápida sucesión: “I’m A King Bee”, de Slim Harpo, que grabaron Muddy Waters y los Stones;  “Reconsider Baby” de Elvis y “634–5789”, gran versión que popularizó Wilson Pickett.  El soul tuvo su emotivo momento cuando Skeet se emocionó hasta las lágrimas: “Bill me dio la gran oportunidad cuando yo era muy joven y confió en mí”, lanzó antes de un tributo a James Brown con “It’s a man´s man´s world”. Otro habitual vocalista de los Rhythm Kings es el anglohispano Mike Sánchez, quien desde el piano invocó al Boogie Woogie con “Tell You a Secret”, y para “Let The Good Times Roll”  sumó a la genial cantante Imelda May, que cerró su primera entrada con una tormentosa versión de “I´m Crying” de The Animals. Sobre el final, uno de esos invitados que levantan a toda la platea: Robert Plant confirmó que los años se notan en su rostro pero no en su voz, con versiones de “Let That Boogie Woogie Roll” y “I Feel So Bad” que lo mostraron intacto. 
En la andanada final, “I Need Your Lovin’ Every Day”, antes que el ex Zeppelin llamara al octagenario hombre de las cuatro cuerdas que encabezó una larga fila junto al resto de los invitados, esta vez con las maracas en una mano y su mujer del brazo. El escenario quedó plagado de figuras repitiendo una y otra vez la frase de la última canción. Bill intentó las palabras finales pero la canción de cumpleaños, ahora tocada por la banda, no lo dejó terminar. Repleto de cariño y con el corazón lleno de musica dejó su fiesta pública: sencillo y caballero, sarcástico y simpático, grande arriba y abajo del escenario, William Perks cumplió 80. Y Bill Wyman lo celebró.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ