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IG Metall, el mayor sindicato alemán, acordó reducir su semana laboral de 35 a 28 horas hasta por dos años para cuidar de sus familias. El acuerdo ampara a casi un millón de trabajadores en el estado de Baden-Württemberg y también incluye un aumento salarial del 4,3 por ciento. Según los analistas, el convenio refleja un cambio en la mentalidad de la clase obrera y los empleadores de Alemania y el reconocimiento de que hace falta un mayor equilibrio entre la carga laboral y la vida familiar. Se espera que las mismas condiciones se extiendan a los 3,9 millones de trabajadores del enorme sector industrial del país.

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