¿Cambia la sociedad o cambia la política?
Imagen: Rafael Yohai

El gobierno del presidente Mauricio Macri ha planteado desde su inicio una serie de cambios en la concepción que “baja” desde el Estado en torno a ciertas dinámicas sociales, difundiendo a su vez un conjunto de ideas que influyen en el debate público. Muchos de estos mensajes y políticas implican modificaciones profundas no sólo con respecto a épocas recientes, sino que en algunos aspectos significan reestructuraciones de más largo alcance en la dinámica social y su relación con la política.

Así, por ejemplo, la forma en que se concibe la protesta social desde el Gobierno ha cambiado con respecto a la que había primado en la década pasada, junto con una noción distinta de la idea de “orden”, así como una visión distinta con respecto al significado de una ciudadanía centrada en el ejercicio de ciertos derechos que el Estado el que debe impulsar y garantizar. Algunas modalidades de conformación y circulación de las elites, así como la forma en que se ejercen relaciones de poder al interior y entre distintos estratos sociales podrían estar también experimentando modificaciones relevantes.

Como en todo gobierno, la forma de concebir cuáles son las cuestiones socialmente problematizadas y, al mismo tiempo, el menú de opciones que se ponen sobre la mesa para su posible resolución desde las políticas públicas se ven acotados a un cierto esquema conceptual. A una cierta idea de, por ejemplo, mediante qué modalidades el Estado debe intervenir en el territorio y actuar en función de ciertos conflictos sociales. En el caso de la gestión de Macri, se trata de un enfoque con rasgos que pueden rastrearse a otras experiencias políticas de la historia argentina que han buscado plantear como bandera y horizonte principal la cuestión de la “modernización”.

Estos cambios impactan en la sociedad, pero ¿con qué profundidad y a qué ritmo? ¿En qué medida los mecanismos por los que se conforma un cierto “sentido común” están sufriendo a su vez modificaciones?

Desde el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM) hemos venido trabajando sobre algunos de estos temas en lo que hace a la ciudadanía, las identidades políticas y las creencias colectivas en un territorio específico que es el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Una encuesta desarrollada junto con Opina Argentina en septiembre pasado ratificó la preponderancia que los ciudadanos le dan al Estado tanto en la responsabilidad de impulsar el desarrollo económico como en la cuestión de la disminución de la pobreza. También reveló que la actividad política es seguida con interés por una porción importante de ciudadanos. Y que la cuestión “social” tiene vínculos con el ideal de sociedad que tienen los habitantes del AMBA.

Mientras que seis de cada diez consultados evalúan que el Estado es el principal actor social en esas materias, menos de dos le asignan ese rol a las empresas. En cuanto al combate a la pobreza, apenas el 5 por ciento de los consultados o menos apuntaron a la tarea que realiza la Iglesia y ONG. Esta centralidad del Estado es ciertamente incorporada en el discurso de los funcionarios del Gobierno nacional, del porteño y del de la provincia de Buenos Aires. El jefe de Estado repite desde el inicio de su gestión que uno de sus objetivos principales es lograr la “pobreza cero” y que los ciudadanos deberán evaluarlo en base a su nivel de éxito en torno a esta cuestión. Pero ¿en qué medida y a través de qué modalidades el Estado efectivamente se coloca en función del debate contra la pobreza y el impulso al desarrollo? 

Además, cuando se indaga a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires sobre el significado de “un país mejor”, la mayor proporción de consultados se inclina por la idea de “un país sin pobreza” (35 por ciento). También alude al ejercicio pleno de derechos la idea de un país donde haya “plena igualdad”, a la que adhieren un 16 por ciento de quienes participaron del sondeo. De igual modo, a la idea de “orden”, al igual que en otros estudios que hemos realizado aparece como una noción donde “lo social” tiene un lugar relevante. La mayor cantidad de menciones (28,3 por ciento) la vinculan con la necesidad de una situación con “mayor bienestar social” y si bien aparece la idea más habitual del enfoque mediático o de algunos sectores políticos en torno a una sociedad “donde se pueda circular libremente –un cuarto de los consultados se expresan de esa forma– y “una sociedad más segura” (13,2 por ciento) o “más represiva (3,7 por ciento), también la idea de “una sociedad más justa” (12 por ciento) surge entre las respuestas con más menciones.

En cuanto los aspectos más importantes para el desarrollo y el bienestar de la sociedad, en primer lugar, apareció la idea de justicia (37,1 por ciento), seguida por la igualdad (29,1 por ciento). En un estudio similar realizado para el CEM en marzo de 2017 las preferencias aparecían invertidas: en primer lugar, los consultados se inclinaban por la igualdad (32 por ciento) y la justicia recibía el 28 por ciento de menciones. Las ideas de “orden” y “libertad” le siguen en cantidad de preferencias a las dos anteriores en ambos estudios. 

En este sentido, es necesario continuar indagando sobre “el cambio que propone Cambiemos”, su impacto en la sociedad y cómo se retroalimentan o se modifican estas visiones que no son inocuas a la hora de pensar y poner en marcha políticas públicas.

* Coordinador-Area Gobierno-CEM.

** Area Gobierno-CEM.