El 27 de septiembre, al final de la reciente cumbre presidencial de las Naciones Unidas, se concretó una de las más recientes iniciativas para promover el cese de fuego entre Ucrania y Rusia.
Réplicas. Represalias. Retaliaciones. Venganzas.
Hasta hace un año, la opinión consensuada en el aparato de seguridad israelí era que Hezbolá constituía una amenaza mucho mayor que Hamas.
Más allá de su aparente lejanía, el conflicto que hoy se vive en Ucrania entre Rusia y las potencias de la OTAN, influye en la realidad política, económica y social de nuestra región.
El modelo económico estadounidense y, especialmente, su moneda, el dólar, atraviesan en la actualidad un amplio rechazo por parte de un creciente número de gobiernos en todo el mundo.
Una invitación bastó para activar todas las alarmas y todos los focos rojos en los Estados Unidos.