Omitir para ir al contenido principal

Eduardo Aliverti

Periodista, locutor y docente. 

Milei, casi todo de manual

El gobierno de Javier Milei, más allá de lo estimado por algunos o muchos como su asombroso nivel de improvisación ejecutiva, es tan de manual en sus consecuencias

Por Eduardo Aliverti

"Sí, juro"

Recuerdo haberme levantado casi de madrugada. Fui hasta la esquina de Scalabrini y Paraguay. Le pedí al kiosquero que me diera “Página/12”.

Por Eduardo Aliverti

El día después de mañana

En el fondo, bien en el fondo, casi lo único que hizo Javier Milei este mediodía fue reiterar las frases hechas, tecnocráticas y de aspiración filosófica, que vien

Por Eduardo Aliverti

¿Qué hay de nuevo, viejo?

A medida que el macrimileísmo ratifica sus grandes o

Por Eduardo Aliverti

¿A sus plantas rendido un león?

Javier Milei, ¿en qué es y en qué se hace?

Por Eduardo Aliverti
Vocación de cambio y gorilismo se juntaron en una alianza demoledora.

Se confirmó el salto al vacío 

Lo primero que resuena es la impresión de un resultado ca

Por Eduardo Aliverti

Debate con nocaut, pero todavía falta

La sensación extendida en la noche de este domingo (redes, foros y, notable, los propios medios de la oposición) es que

Por Eduardo Aliverti

Esto es voto por voto

Si es por Sergio Massa y Axel Kicillof, son meritorios principalísimos de una recuperación que quemó todos los manuales respecto de circunstancias como las que atravesaron y siguen sufriendo. Si es por Javier Milei, quien ni esperó de la noche a la mañana para mudarse de incendiar todo a plegarse a la casta, semejaría que esa actitud desvergonzada no tiene retorno. Mauricio Macri, su sponsor ahora desinhibido.

Por Eduardo Aliverti
Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y Sergio Massa, candidato a presidente. 

Sólo un principio de buena noticia

Debe repetirse que alivio no es igual a euforia. Ni siquiera a tranquilidad.

Por Eduardo Aliverti

Una realidad más compleja que el odio

Obviamente, se escribe esta columna bajo el impacto de una sorpresa que, al margen del resultado del balotaje, ya es gratificante: una parte significativa de la sociedad argentina resolvió dar p

Por Eduardo Aliverti