Dedicado a Dolores Reyes, con admiración
En los veranos de infancia y sed, tu madre repetía: no dejes de asombrarte cada vez que abras el grifo.
El miedo es un espejo. Cumpleaños tras cumpleaños, tu hijo se acerca a la edad que tenías cuando todo empezó.
Todos somos extranjeros en la mayor parte del mundo, pero no vivimos esa extrañeza con igual intensidad.
Los adultos solían decirte: sé buena.