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Mariano Del Mazo

Escuela de samba

Carioca y cancionista elegante que representa la renovación del samba, es la elegida de Caetano Veloso para su nueva gira y la última de las favoritas del músico, a quien le gusta señalar cuáles son los artistas importantes de las nuevas generaciones. Teresa Cristina ha versionado a Cartola, Candeia, Paulinho da Viola y hasta a Roberto Carlos, cuyo repertorio resignificó en los bares de Lapa. En esta entrevista cuenta cómo empezó a investigar la tradición, por qué el samba es la música de los oprimidos de Brasil y, por supuesto, habla sobre su relación con Caetano.

Por Mariano Del Mazo

Los estados de Charly

Yo quería ser fascista, pero no me fue bien/ Después psicoanalista, pero ahí me asusté/ La medicina quiere otro, otro, otro/ Querían a otro en mi lugar. 

Por Mariano Del Mazo

Escúchame entre el ruido

A los 74 años, mientras pelea contra un cuadro complicado, por una salud frágil y cierto desgano, Moris tiene disco nuevo. Se llama Ayer hoy y siempre y su contenido responde a su título: incluye letras rescatadas de otra época con grabaciones perdidas y otras registradas apenas un par de años atrás. Editado por él mismo, Moris lo presenta diciendo que “cada disco es un testamento”.

Por Mariano Del Mazo

El fugitivo

En los años setenta huyó del clima opresivo de la dictadura rumbo a Europa, donde tuvo lugar su novela de aprendizaje signada por el punk, el contacto con las drogas duras y el nomadismo. A su regreso a la Argentina, Sergio Aisenstein se convertiría en la avanzada del under, primero con la creación del Café Einstein, inaugurado en plena guerra de Malvinas y cuna del incipiente y creciente rock nacional de los ’80, y más adelante, en los ’90, con Nave Jungla, una de las discotecas más radicalmente contraculturales que existieron en Buenos Aires. Ahora, Aisenstein ensaya un nuevo gesto extremista al dar a conocer Freakenstein, un libro de memorias impiadosas donde desfilan Omar Chabán, Luca Prodan, los Soda, Charly, Los Violadores, Diana Nylon, entre otros (algunos con los nombres cambiados, según dice) y mil historias de noche y reductos que sólo alguien armado de la lucidez de un samurai podría animarse a recordar bajo la consigna de haber vivido “una vida de novela”.

Por Mariano Del Mazo