DEPORTES › ARGENTINA-PERU EN EL MUNDIAL 1978

La pista del posible arreglo del 6-0 llega hasta Lacoste

Lo señala un ex narco arrepentido, que asegura que el Cartel de Cali hizo de intermediario en el pago de sobornos por la dictadura.

La pista del presunto soborno a la Selección de Perú para el partido contra la Argentina en el Mundial 1978 llega, una vez más, hasta la nefasta figura del vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, el dueño del fútbol argentino durante la pasada dictadura militar y que fuera también vicepresidente de la FIFA durante la gestión del brasileño Joao Havelange. Esta vez, fue el colombiano Fernando Rodríguez Mondragón, que la semana pasada involucró al Cartel de Cali que manejaban su padre y su tío con el arreglo de ese partido, el que señaló a Lacoste como uno de los integrantes de la secreta delegación argentina que dos días antes del encuentro, disputado en Rosario el 21 de junio de 1978, habría concretado el soborno en las oficinas de la Federación Peruana de Fútbol, en Lima.

Siempre hubo sospechas sobre aquella goleada, nunca pudieron probarse fehacientemente. En 1999, en su libro Cómo nos robaron el juego, el escritor inglés David Yallop fue el primero en señalar a Lacoste como el autor material del soborno a la selección peruana. Rodríguez Mondragón afirmó lo mismo en una entrevista publicada esta semana en Terra Magazine.

La semana pasada, el colombiano fue citado afirmando que el Cartel mismo había aportado 300 mil dólares para el arreglo del partido, pero en esta entrevista asegura que fue malinterpretado, que lo que hicieron los narcos fue vincular a un emisario de la dictadura –al que identifica como el empresario futbolístico argentino Carlos Quieto– con el presidente de la Federación Peruana (FPF), a quien conocía su tío Miguel Rodríguez Orejuela, y que los jugadores argentinos “creo que no sabían de esto, creo que hubiesen hecho los cuatro goles sin necesidad de acuerdos extras”.

“El Cartel no puso dinero –aseguró Rodríguez Mondragón en la entrevista–-. El dinero fue todo argentino. Mi tío sólo hizo de nexo.” Según el colombiano, “dos días antes del partido se hizo la reunión en Lima. Participaron el presidente y el tesorero de la FPF. Y, por el lado argentino, Lacoste fue a esa reunión con otro militar socio de él y con una tercera persona que dijo ir en representación de la Asociación de Fútbol Argentino”.

La Argentina y Brasil habían igualado sin goles en Rosario el domingo 18 de junio, un día antes de esa presunta reunión en Lima. El miércoles 21, por la tarde, Brasil golea 3-1 a Polonia y coloca a la Argentina en la obligación de marcar cuatro goles en el partido de la noche contra Perú para poder acceder a la final del Mundial 1978. Dos meses antes del torneo, la Argentina había superado a los peruanos 4-1 en Lima.

“Tengo los montos totales de lo que se le dio a cada jugador”, afirmó el arrepentido colombiano, que publicará esos datos en el libro El Hijo del Ajedrecista 2, de próxima aparición. “En esa reunión también se resolvió lo de la donación de trigo del gobierno argentino al peruano, que estaba solicitada desde tiempo antes, pero que finalmente se decidió dar gratis. La FPF, que también recibió dinero, decidió ordenarles a cuatro jugadores claves, que eran la estructura del equipo, de experiencia y liderazgo” que entregaran el partido “aunque después todos los jugadores terminaron recibiendo un sobrepago de 50.000 dólares cada uno”.

Rodríguez Mondragón afirmó en la entrevista que su tío Miguel compró una casa quinta en la Argentina por recomendación de Lacoste. “Esa villa existe, hay fotos, y se llama Villa Cometa –dijo–. El nombre lo puso Carlos Quieto, que era el que ganaba todas las ‘cometas’ (comisiones ilegales) con los pases (de futbolistas) al América de Cali.”

Lacoste, fallecido en 2004, sostenía una estrecha relación con Emilio Eduardo Massera, integrante de la Junta Militar, postrado en estado vegetativo desde hace más de dos años. Fue vicepresidente del Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78), fugaz presidente de la Nación durante once días en diciembre de 1981, colocó en 1976 en el cargo de presidente de la AFA a Alfredo Cantilo y respaldó la candidatura de Julio Humberto Grondona, elegido en 1979 como sucesor de Cantilo, una posición que detenta hasta la actualidad.

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Lacoste, señalado como el pagador del soborno.
 
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