DEPORTES › LOS RENDIMIENTOS DE LOS JUGADORES, DE MAYOR A MENOR

Fueron perdiendo altura

Las individualidades arrancaron en un nivel más que aceptable, pero terminaron decayendo por el cansancio y los efectos de los 2800 metros de Quito. El equipo finalizó sin aire ni ideas.

Una cosa fue lo que pasó en el primer tiempo y otra, muy diferente, lo que sucedió en el complementario, donde el equipo argentino sufrió una merma importante en sus energías y se quedó sin respuestas como para ponerle freno a la tenue, pero no por eso menos efectiva, iniciativa del conjunto local, que terminó aprovechando las fallas defensivas provocadas por el cansancio de los argentinos para llevarse un triunfo clave para sus aspiraciones de clasificarse al Mundial.

La mejor prueba de lo que fueron esos dos momentos diferenciados del conjunto nacional la dio Andújar. El arquero de Estudiantes, que en la primera parte se había mostrado seguro, había logrado muy buenas intervenciones y derrochaba confianza para el resto de sus compañeros, no tuvo respuestas ante los goles de los ecuatorianos. Si bien en el primer gol fue la exactitud del remate de Ayoví lo que lo descolocó –el delantero sacó un zurdazo cruzado y se la clavó en el ángulo–, en el segundo tanto se quedó parado y no pudo seguir el remate de Palacios, que se le metió sobre el primer palo.

En la línea defensiva, se alternaron buenas y malas. Más allá de los nervios que Otamendi mostró en los primeros minutos, para mejorar con el correr del partido, el trabajo de los defensores fue de mayor a menor. Era buena labor en las marcas, tanto de arriba como de abajo. En la primera parte prácticamente anularon todos los intentos de los locales y, en ataque, sorprendía sobre todo cuando se soltaba Heinze y lograba asociarse tanto con Tevez como con Messi. Como todos los argentinos, en el segundo tiempo acusaron el desgaste. Zanetti salió mal y le dejó servido el contraataque a Ecuador en la jugada que terminó en el gol de Ayoví, en el que Demichelis se puso de espaldas; luego, el jugador de Bayern Munich falló en la marca de Palacios y lo dejó libre para que éste sacara el remate que terminó sorprendiendo a Andújar.

El buen trabajo de Gago, Battaglia, Gutiérrez y Rodríguez de la primera mitad se fue desdibujando también con el correr de los minutos, pero más que nada cuando debido al cansancio retrocedieron en el campo de juego y así dejaron que los ecuatorianos se les vinieran encima. Gago, que por quite y juego se había destacado entre los volantes, desperdició una chance inmejorable de gol cuando el arquero Elizaga ofreció un rebote tras un centro de Heinze y el volante definió al bulto, sobre el cuerpo del ex Chicago. Agotado, Gago fue reemplazado por Verón, quien no pudo hacer mucho como para dar vuelta el trámite.

Como era previsible, fueron los delanteros los que más sufrieron la cuestión de la altura. Con el equipo parado para la contra, pero con las dos primeras líneas bastante juntas, las jugadas de ataque que comandaban tanto Messi como Tevez eran demasiado aislados. Todos esos metros que debían avanzar entre las marcas de los volantes y defensores locales les fueron paulatinamente comiendo las piernas. La combinaciones entre ambos que alimentaban el sueño de una posible victoria fueron mermando con el transcurrir del encuentro y, ya en la segunda parte, prácticamente desaparecieron. De lo mejor entre ambos nació la jugada del penal que Elizaga le cometió a Tevez y que el delantero del Manchester terminó fallando en la ejecución. Se perfiló tanto que terminó anunciándole al ex arquero de Chicago la dirección de su envío para que éste lo atajara. Los ingresos de Bergessio (por Tevez) y Milito (por Heinze) no brindaron frutos.

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Demichelis intenta detener a Valencia. El defensor arrancó bien, pero no estuvo acertado en los dos goles.
 
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