DIALOGOS › ¿POR QUé FANNY EDELMAN?

Una larga vida de convicciones

 Por V. E.

Dice que ser fiel a sus ideales y no cejar un sólo día en luchar por ellos es lo que la mantiene activa y alegre a sus 99 años. Fanny Edelman es presidenta del Partido Comunista de Argentina, al que se afilió en 1934, pocos años antes de partir hacia España como brigadista internacional para ayudar a los republicanos contra el asedio franquista. “Desde que ingresé al partido he pasado por grandes alegrías, grandes dolores, rupturas, pero el ideal revolucionario está acá”, sonríe tocándose el pecho, allí donde puede sentir el latido de su corazón.

El año pasado, poco antes de que naciera su noveno bisnieto, Edelman fue designada por la Legislatura porteña como Personalidad Destacada en el ámbito de la defensa de los derechos humanos. Es que ella transitó buena parte del siglo XX trabajando en movimientos de solidaridad con presos políticos y sociales, y ayudando en cuanto proceso revolucionario pudiera avistar: Cuba, Vietnam, Nicaragua y tantos otros. Sus experiencias de esos años se hayan cristalizadas en Banderas. Pasiones. Camaradas (Ediciones Dirple), una autobiografía llena de poesía.

Su militancia comunista la llevó a recorrer buena parte del planeta, y en cada uno de los lugares en los que estuvo, cuenta, las vivencias con luchadoras de aquí y de allá nutrieron su condición humana. Tina Modotti y Dolores Ibárruri (La Pasionaria) fueron dos de sus grandes camaradas en España.

Como integrante de la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA), de la cual fue una de sus fundadoras, estuvo al frente de numerosas luchas populares: en apoyo a los obreros metalúrgicos, a los trabajadores de los ingenios tucumanos, contra los atropellos policiales en las barriadas populares. Muchas veces terminó presa, otras tantas logró los objetivos propuestos, como cuando evitaron que durante el gobierno de Juan Domingo Perón se enviaran tropas argentinas para que se incorporaran con el ejército de Estados Unidos al combate contra Corea del Norte, que por entonces se había proclamado socialista. Fue la UMA la que la condujo a la Secretaría General de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (Fedim) en Berlín, desde la cual abogó, entre muchas otras cuestiones referentes a los derechos de las mujeres, para que se instaure el 8 de marzo como el Día de la Mujer.

Fue de las primeras en introducir las cuestiones de género y los planteos feministas en la discusión partidaria. Algunas de sus reflexiones sobre el tema pueden leerse en Marxismo y Feminismo (2001).

Está ofuscada por la batalla que se está librando en contra de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, porque le parece una medida correcta, que “no ha sido impuesta, es el resultado de un debate, con participación de gente capacitada. Esa ley puede permitir que haya programas que ayuden al desarrollo de la personalidad de la gente, que ayuden a su conciencia”, afirma y agrega: “Si nuestro partido tuviera un poquito nomás de acceso a los grandes medios de comunicación podría explicar más ampliamente al pueblo nuestros objetivos liberadores”.

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