ECONOMíA › CONDICIONES PARA UN ACUERDO

Las metas sensibles

El 15 de noviembre próximo es la fecha asignada en el directorio del Fondo Monetario para tratar el acuerdo con Argentina, que deberá terminar de cerrarse técnicamente bastante antes. Hoy, apenas aterrice en Buenos Aires, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, se reunirá con el ministro Roberto Lavagna para conversar algunos aspectos clave de la carta de intención, de alta sensibilidad política. Por ejemplo, los plazos para cumplir metas como el ajuste de tarifas públicas, que exige el Fondo como condición sine qua non del acuerdo.
Nielsen ya acordó en Washington el cronograma del acuerdo, con revisiones bimestrales. La primera evaluación de metas sería a mediados de enero, mientras que la segunda caería después de las elecciones del 30 de marzo, de modo tal que también pudieran participar de las negociaciones los cuadros técnicos del nuevo gobierno. Por primera vez en mucho tiempo, el entusiasmo que exhiben en público los funcionarios es percibido también en privado. Más aún, las declaraciones de ayer de la número dos del Fondo Monetario, Anne Krueger, no sorprendieron a los integrantes del equipo de Lavagna. Krueger afirmó que antes de cerrarse un acuerdo el Gobierno debía empezar a renegociar la deuda en default con los privados.
“Nos plantearon ese tema desde el primero momento. Ellos llaman negociar a enviarles una carta, y empezar a hablar con los distintos fondos de inversión, cosa que Nielsen ya empezó a hacer”, explicó a Página/12 un estrecho colaborador del ministro. “No pretenden que haya un resultado concreto. Además, esto es algo que le conviene hacer también al gobierno argentino, porque muchos tenedores de bonos están empezando a hacer juicios individuales o a través de grandes fondos. Por eso, en la medida de que Argentina avance en las conversaciones con los tenedores institucionales, hay posibilidad de frenar la andanada de juicios”, agregó la fuente.
Por otra parte, para limar eventuales asperezas, ayer el Ministerio de Economía difundió la posición del FMI con respecto a las versiones periodísticas de la jornada. “Debería estar claro que las declaraciones de la señora Krueger en Madrid no están relacionadas con las actuales negociaciones con las autoridades argentinas, que están avanzando en forma constructiva”, reprodujo el Palacio de Hacienda.
Los espacios todavía vacíos en el borrador de carta de intención que hoy Nielsen le mostrará a Lavagna tienen que ver, fundamentalmente, con lo siguiente:
u Se debe establecer el plazo para los aumentos de tarifas de servicios públicos. En Economía dicen que, inevitablemente, los ajustes deberían aplicarse antes de fin de año.
u Habría metas cuantitativas para la salida de fondos vía amparos, de modo tal que si no fueran alcanzadas gatillarían otras medidas monetarias para limitar la emisión de pesos.
u Reestructuración de la banca pública: la principal condición de corto plazo sería que una consultora internacional examine en detalle las cuentas del Banco Nación y sugiera un plan de ajuste de costos. A mediano plazo, entre las metas para el año próximo podría figurar su conversión en sociedad anónima, con una participación minoritaria de capital privado.
u Saneamiento del sistema financiero: habría un criterio muy estricto para el otorgamiento de redescuentos, estableciendo parámetros objetivos para su asignación.
u Liberación cambiaria: la idea es que, una vez aprobado el plan, el Gobierno adopte paulatinamente una serie de medidas que apunten hacia esa meta. En Economía afirman que la enunciación será muy global y ambigua, con lo cual el Gobierno podría regular los tiempos y formas de preservar la estabilidad cambiaria.

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