ECONOMíA › NICOLAS SARKOZY CRITICó EN PLENA CUMBRE A CRISTINA KIRCHNER

Un cruce inesperado

Kirchner comparó el ajuste que aplicó Argentina en los ’90 con lo que está haciendo Europa ahora. Eso molestó al mandatario francés, quien cuestionó a la Presidenta, motivando su reacción.

 Por David Cufré

Desde Toronto

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su par francés, Nicolas Sarkozy, les pusieron un condimento inesperado de polémica a las deliberaciones del Grupo de los 20. Fue un cruce en el que saltaron chispas, con recriminaciones cruzadas y pases de factura. Todo empezó, según contó la mandataria argentina, luego de una intervención suya, cuando hizo un repaso de las políticas de ajuste que aplicó al país el gobierno de la Alianza durante los ’90 y explicó cómo esas medidas llevaron al colapso de 2001, trazando un paralelismo con la situación de Europa en este momento. Cuando le tocó hablar a Sarkozy, se quejó por la comparación y criticó a América latina por no comprender el hostigamiento del que viene siendo víctima el euro. Pero el francés no terminó allí sino que hizo un cuestionamiento en términos personales a Cristina. “Como me nombró, me vi obligada a responder”, explicó la jefa de Estado, y fue entonces cuando subió la apuesta.

La pelea sorprendió al resto de los presidentes, más habituados a que las discusiones fuertes en el G-20 se den a nivel de ministros y equipos técnicos, pero no en plena cumbre de mandatarios. En esas sesiones se intentan resaltar los puntos de consenso para fortalecer el resultado de las acciones del grupo. Por esa misma razón, en los documentos con la declaración final de las cumbres se buscan formas diplomáticas para que todo parezca unificado, por más que existan diferencias de criterio profundas.

“En mi respuesta, primero le dije que no me parecía de buenos modales interpelar personalmente a otro presidente, porque hubiera dado una idea con la cual no estaba de acuerdo. Le dije que eso no lo vi en ningún encuentro multilateral por parte de nadie. Al contrario, lo que se acostumbra es citar a alguien para marcar coincidencias, pero no para criticarlo”, reprochó Cristina. “Hay un montón de gente que dice cosas con las cuales no estoy de acuerdo y no los interpelo”, agregó.

Ya tranquila, pero dejando en claro que la situación le había parecido desagradable, la Presidenta continuó con su relato de la discusión: “En segundo lugar, le dije que a mí me importa muchísimo lo que pasa con el euro, porque una parte de las reservas del Banco Central de la República Argentina está en euros. Somos los más interesados en que el euro se estabilice. Yo estoy segura de que el Banco Central francés no tiene ningún peso argentino en sus reservas y no le interesa la estabilidad argentina. A mí sí me interesa la estabilidad de Francia porque es la estabilidad de parte de lo que yo tengo en reservas”, se despachó. En la misma línea dijo que, con un euro más apreciado, la Argentina gana competitividad en términos cambiarios. “A nosotros lo que más nos conviene es que el euro vuelva al nivel en que estaba antes”, insistió.

Sin embargo, lo más pesado quedó para el final: “También le dije que en América latina tenemos una larga experiencia en materia de hostigamiento contra la moneda y que en la Argentina, en particular, podemos dar cátedra”, recriminó. “Nos han embargado desde edificios hasta fondos para pagar sueldos en embajadas”, citó, haciendo mención a fallos de la Justicia francesa luego del default, aunque luego esas medidas quedaron revocadas en segunda instancia. “Nosotros de hostigamiento sabemos mucho, podemos dar cuenta de ello y sabemos lo difícil que es la situación por la que está atravesando Europa. Pero creemos que la forma de mejorar es con otra política económica. Cada país tiene libertad para optar por su propia política. No hacemos como hicieron con nosotros cuando intentaban imponernos políticas, porque creemos firmemente en la libertad de cada país para desarrollar su proyecto político y económico”, terminó. Cuando se le pidieron precisiones sobre cuál había sido la respuesta de Sarkozy a sus palabras, prefirió no seguir dando vueltas a la cuestión. Pero en el G-20 la discusión será recordada por largo tiempo.

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“Le dije que no me parecía de buenos modales interpelar personalmente a otro presidente”, dijo Cristina.
 
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