EL MUNDO › UN ESPIA SUPLANTA A DONALD RUMSFELD

De la CIA a Defensa

El nuevo hombre al frente del Pentágono será un ex espía de la Guerra Fría. Robert Gates, el reemplazo de Donald Rumsfeld si el Senado lo aprueba, es una persona muy cercana a la familia Bush. Con sus 63 años, fue parte de cinco gobiernos diferentes, ayudó a organizar la primera guerra del Golfo y participó en uno de los escándalos más importantes de los últimos años, Irán-Contras. Sin embargo, en los últimos tiempos no ha estado siempre en un ciento por ciento de acuerdo con la actual administración. Rechazó el puesto de John Negroponte, como coordinador de todas las agencias de inteligencia, por considerar que el cargo no sería efectivo. Además, está participado de la comisión bipartidaria que analiza la situación en Irak y apoya la creación de un plan de retirada gradual.

Los pasos más importantes de su larga carrera los dio dentro de la CIA. Es uno de los pocos hombres, sino el único, que logró escalar desde los cargos más bajos hasta la dirección misma del organismo de inteligencia. Sus principales éxitos fueron la primera guerra del Golfo y el apoyo a la resistencia islámica contra la invasión soviética en Afganistán. En su libro Desde las sombras aseguró que fueron los miles de millones de dólares que la CIA transfirió a las guerrillas de los muyahidín (combatientes islámicos) y sus misiones encubiertas las que permitieron que los soviéticos, el entonces gran rival de Washington, se retirara.

Estas victorias lo llevaron al Consejo de Seguridad Nacional y su desempeño allí le permitió alcanzar la cima de la CIA en 1991, bajo el gobierno de George Bush padre. El posible reemplazante de Rumsfeld ya había sido nominado para presidir la CIA, pero su elección había sido trabada por los demócratas. En aquel entonces, la oposición consideró que no quedaba claro su papel en el escándalo por el financiamiento de la guerrilla contrarrevolucionaria contra el régimen sandinista en Nicaragua, con dinero de la venta ilegal de armas a Irán. Gates nunca quiso hablar sobre su participación en este caso, conocido como Irán-Contras, a pesar de que era el subdirector de la CIA en ese momento.

Esta mancha en el currículum de Gates no está tan fresca hoy como lo estaba a fines de los ochenta, por lo que no se sabe todavía que efecto tendrá en los demócratas a la hora de aprobar su designación. Bush todavía no ha decidido si será este Senado, controlado por los republicanos, o el próximo, con posible mayoría demócrata, el que tome la decisión. Desde que dejó la CIA en 1993, Gates se ha dedicado a la actividad académica, como presidente en la reconocida Universidad A y M en Texas y mantenido buenas relaciones con los Bush. Pero también se ha acercado a los demócratas a través de la comisión bipartidaria que analiza la situación en Irak y que desde hace tiempo viene proponiendo una salida gradual de las tropas.

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