EL MUNDO › JOSE MARIA VAZQUEZ OCAMPO, EMBAJADOR ARGENTINO EN HAITI

“Se necesita poner énfasis en el desarrollo”

 Por Fernando Krakowiak

El embajador argentino en Haití, José María Vázquez Ocampo, señaló que la misión de la ONU debió haberse adaptado a la nueva etapa política que atraviesa el país.

–¿Es necesario que la Minustah permanezca en Haití?

–Entramos en otra etapa respecto de la seguridad y no ha habido una reacción rápida de las Naciones Unidas para adaptarse a la nueva situación. La estructura de la Minustah es exactamente la misma de 2004. El problema de Naciones Unidas es que tiene muy armado el sistema de operaciones de paz, pero no tiene estructurado un sistema para el posconflicto. Mi opinión es que se debió haber pasado del énfasis de la seguridad al desarrollo porque no hay seguridad autosustentable si no se empiezan a resolver la desigualdad y la pobreza.

–¿Eso supone el retiro de las tropas?

–No. Hay que adecuar el aparato militar en cantidad, origen y perfil. Desde el año pasado se podrían haber ido disminuyendo gradualmente las tropas. El origen latinoamericano de la Minustah es lo que está garantizando el resultado de esta operación de paz porque han mostrado profesionalidad militar y respeto por el ser humano. Por eso, las tropas de Nigeria, Paquistán, Sri Lanka, Filipinas, Senegal, Jordán y Nepal deberían ir volviendo a sus regiones y reestructurar la responsabilidad regional en favor de las tropas latinoamericanas. En cuanto al perfil de la Minustah, creo que debe variar hacia un sistema que incorpore otras capacidades para acompañar el proceso de desarrollo que se inicia. Por ejemplo, en Gonaives las tropas argentinas están ofertando a la población agua que se potabiliza en el batallón y allí empezó hace cuatro años el programa Pro-Huerta que ya abarca a más de 60 mil personas. Es una respuesta para que las familias pobres logren por lo menos la soberanía alimentaria de manera razonable.

–¿Hay posibilidades de que Naciones Unidas avale un cambio de esas características?

–La intención del gobierno de Bush, a través de su influencia en Naciones Unidas, era generar condiciones de cambio sólo aparentes en Haití. El jefe de la Minustah, Hédi Annabi, decía que mientras la policía haitiana no garantizara la seguridad pública en todo el territorio las tropas de la Minustah deberían permanecer. El proceso de reformas de la policía haitiana tenía gravísimas falencias. Por lo tanto, la policía no iba a poder garantizar la seguridad nunca y las tropas se tendrían que quedar indefinidamente. ¿Cuál es la diferencia entre eso y un protectorado de Naciones Unidas? Esa era la política de Bush. Entonces Argentina, Chile y Brasil iniciamos un conjunto de acciones para fortalecer la policía haitiana.

–¿Y qué cambió con Obama?

–En los últimos meses estuvieron la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el Consejo de Seguridad en pleno, el ex presidente Bill Clinton, que fue nombrado enviado especial del secretario general de la ONU, y los economistas Jeffrey Sachs y Paul Collier. Me parece que estamos pasando de una política de camuflaje a una de desarrollo. Podemos discutir el modelo porque está claro que con maquilas no se resuelven los problemas de Haití, pero estamos viendo una evidente presencia de recursos políticos. De hecho, hasta hace pocos meses Annabi argumentaba que a la Minustah no le correspondía la cuestión del desarrollo, pero ahora no dice lo mismo.

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