EL PAíS › EL TRABAJO A FAVOR DE LOS REPRESORES DEL ASESOR EN JUSTICIA GUSTAVO GETTAR

Un gestor en el ministerio

Solícito por los casos “humanitarios”, el asesor del ministro Garavano los visita junto a sus abogados y escribe informes para que los manden a sus casas usando argumentos del lobby que los representa.

El lobby de los represores detenidos por causas de lesa humanidad logró perforar la Unidad Ministro del ministerio de Justicia. Además de llamados de alguna radio de Miami que cada tanto asalta hasta los nervios a funcionarios para preguntar por lo que llaman “detenidos políticos”, ahora reciben presiones por el correo de un asesor directo del ministro Germán Garavano. El hombre se llama Gustavo Gettar, es asesor en la Unidad y pide salidas extramuros para los detenidos de lesa humanidad. Como muestra la actuación 33738/16, intervino personalmente en la gestión de domiciliaria para el comisario retirado de la Dipba, delegación Bahía Blanca, Claudio Alejandro Kussman, detenido en la Unidad 31 de Ezeiza hasta abril de este año. También gestiona una salida urgente para el ex agente de la SIDE Miguel Angel Furci, detenido en Devoto.

En un correo “urgente” de Gettar al que accedió Página/12 se puede ver su lógica: “Estimados, les reenvío el correo por el que alertan de situación humanitaria extrema con peligro de vida en Unidad Carcelaria Federal, respecto al interno de lesa Miguel Angel Furci”, comienza el escrito. “Por favor tengan a bien constatar en la emergencia esta información y disponer –de ser confirmatoria– el urgente traslado extra-muro de la persona”. Con lo que puede tener de imperativo el tono de un asesor ministerial cobre el resto de los empleados, señala que antes de la evaluación de la Justicia deben priorizar la opinión de los médicos del Servicio Penitenciario Federal. Este es un grupo, vale recordar, ahora investigado por sospecha de falsificación de datos en un diagnóstico del ex comisario Miguel Etchecolatz.

“Ante la configuración del estado de necesidad y el deber de cuidado, esas connotaciones hacen impostergables el ejercicio de potestades inmediatas por parte del Servicio Penitenciario Federal”, señala Gettar. “Ello sin perjuicio de informar a la autoridad judicial los fundamentos de la toma de decisión de emergencia para no incurrir en responsabilidad por abandono y otras”. Y agrega: “Ante la verificación de estas circunstancias de excepción ha de otorgarse prioridad en la toma de decisión a la opinión de los médicos penitenciarios por sobre circuitos judiciales que de privilegiarse por sobre la atención que elocuentemente parece agravar el riesgo de vida del interno”. Y luego de algunas otras consideraciones, se despide: “Tengan a bien informar sobre el asunto a la brevedad previo a disponer diligentemente las medidas que la situación amerita. Gustavo Gettar”.

Gettar fue designado asesor de la Unidad a partir de la nueva gestión. En estos meses se convirtió en una presencia conocida y molesta para quienes trabajan en el ministerio los casos de lesa humanidad. Lo ven como una suerte de vocero o dedicado lobbysta que busca mandar los presos a sus casas. Hay funcionarios que dicen estar hartos de esta actividad y cuentan que aunque comenzaron a no responderlos, el mismo envío de mails obliga a establecer seguimientos.

El caso Furci

En sus gestiones por Furci, Gettar agregó a sus mails copia del mensaje de su fuente, Andrea Palomas Alarcón, abogada y una de las activistas más populares de la Asociación de Familiares y Amigos de Presos Políticos de Argentina. Palomas Alarcón integró la comitiva que se entrevistó en secreto con el ministro Garavano el 25 de abril, justo un día después de la salida del ex policía Kussman de la cárcel. También formó parte del grupo que viajó a homenajear a los represores cuando se leyó la sentencia del juicio de La Perla, y hace su propio lobby con cartas de lectores en La Nación.

“Estimado Dr. Gettar”, arranca la nota, “me comunico para hacerle llegar esta inquietud por un preso político del Penal Federal de Devoto, pabellón 51 de lesa. Su nombre es Miguel Angel Furci, civil, ex-SIDE, que está bastante grave”. La nota afirma que le dan “antibióticos mata-caballos pero el problema de fondo no lo solucionan” y que Furci “no tiene familia que se ocupe”, y el “juzgado no le da bolilla y pasan los días”.

Furci es uno de los agentes de la SIDE que actuó en el centro clandestino Automotores Orletti, base del Plan Cóndor en Buenos Aires. Es uno de los hombres sobre los que habló tempranamente el poeta Juan Gelman cuando buscaba a su nieta y anotó como propia a Mariana Zaffaroni Islas, secuestrada cuando tenía un año con su madre embarazada María Emilia Islas y su padre Jorge Zaffaroni, ambos uruguayos y desaparecidos. Furci se llevó a Mariana desde Orletti. Abuelas de Plaza de Mayo la localizó en 1983, pero Furci escapó con la niña, que sólo pudo ser ubicada nuevamente en 1991. En mayo de 2011 Furci fue condenado por el TOF 1° a 25 años de prisión en el marco del Juicio por el Plan Cóndor, por su responsabilidad en 67 secuestros y 62 casos de tormentos, más medio siglo de inhabilitación.

Gettar y Palomas Alarcón lo describen casi como abandonado en el penal de Devoto, pero el presidente del Tribunal Adrián Grünberg explicó a este diario que en las últimas semanas Furci tuvo un episodio de fiebre por una infección, que fue tratado en la unidad penal del Hospital Central de Devoto. De hecho, anteayer se autorizó una salida al Hospital Piñero para una intervención pre-quirúrgica y en el escrito repitieron, como suelen hacerlo, que no se pueden autorizar traslados “genéricos”, solo específicos.

Kussman

Desde el cambio de gobierno, los represores ensayaron estrategias como la presentación de habeas corpus colectivos para pedir domiciliarias y alentaron hasta huelgas de hambre en las cárceles para presionar a quienes tienen intervención en las causas. Los represores apelan razones humanitarias y a la Convención de las personas mayores de 2015 como si la condición de anciano fuera razón suficiente para acceder al beneficio de prisión domiciliaria.

Gettar se volvió una super estrella entre los represores el día en que visitó a Kussman en la cárcel de Ezeiza. “Claudio Alejandro Kussman pertenecía a la DIPBA delegación Bahía Blanca y ya en octubre de 1974 había sido denunciado como torturador de militantes del PRT”, recuerda el blog Bahía Gris de Diego Martínez. Como contó este diario el 22 de agosto, los represores publican desde 2014 una revista digital semanal desde la cárcel de Marcos Paz. Kussman subió un audio que puede escucharse en www.ar.prisioneroenargentina.com/gettar. El título es el de una noticia, “El hombre que llegó desde el ministerio de Justicia” y se afirma que Gettar “Tomó debida nota de todo lo que se le expuso y prometió imponer de todo al Sr. Ministro Germán GARAVANO a los efectos que desde esa cartera se puedan adoptar las medidas atinentes a su competencia”.

El relato del comisario detalla en primera persona el encuentro. “Llegó a la celda. Lo hizo acompañado por mi abogado defensor y su hija, es decir los dos abogados que tienen mi defensa. Pude saber que se había comunicado telefónicamente con mi hijo y él lo había contactado con mi abogado, Gerardo Ibáñez, y eso hizo que vinieran todos juntos hasta el lugar. El hombre se interesó por el tema. Después que se fue, no le pregunté su cargo, pero me dicen que es viceministro de Justicia de la Nación. El hombre con aspecto intelectual, muy calmo. Muy moderado. Y estuvo muy paciente, dos o más horas, en las cuales pude exponer todo el problema con el cual estamos. Y hablar de esto que esta ocurriendo en el país y en el gobierno que ahora ocupan y representan ellos”.

Parte de esto también quedó reflejado en otro texto, el expediente interno que Gettar escribió después de la visita, que revela el funcionamiento del lobby por los represores. Así se sabe que el 1º de abril, el funcionario vio una solicitada de la esposa de Kussman en La Nación y llamó al teléfono que se publicaba “para interiorizarme de la huelga de hambre. Aproximamente a las 11 de la mañana del día 1/04 procedí a tomar contacto con el número celular consignado en la referida solicitada –Sra Ferreyra, esposa de Kussman– para ser escuchada en el ámbito de este ministerio. Al lograrse la comunicación, fui atendido por el señor Fabián Kussman (hijo de la persona detenida) quien recepcionaba el llamado desde Estados Unidos, al que expresé el interés y preocupación del señor ministro sobre las circunstancias extremas –huelga de hambre– al que llegara su padre conforme la solicitada pública y su encomienda, de lograr interiorizarse sobre aquellos aspectos que provocaron su decisión”.

Gettar pidió tomar contacto con su madre para convocarla a una “audiencia en el ministerio”. Fabián Kussman le dijo que no iba a ser posible porque su madre residía en Pinamar y tenía problemas de salud, pero se encargaría de trasmitirle “la recepción que había tenido su solicitada en el gobierno nacional a través del señor ministro”. Gettar le adelantó que esa misma tarde iba a visitar a su padre a la cárcel y le pidió el contacto con el abogado Ibáñez para ampliar “cuestiones técnicas”.

“Así fue que a las 13.30 partí para cumplir con el compromiso humanitario e institucional que le comunicara al señor Kussman”, declara. El comisario retirado lo recibió en el hospital del penal y le entregó la revista Prisionero en Argentina. “Aquí está todo lo que hay que saber –dice Gettar que le dijo Kussman– y también en la página web creada, con cerca de cinco millones de visitas”. El relato explica que se quedó hasta las seis de la tarde y que quedó con Ibáñez para que le enviara de inmediato un escrito “técnico” por la urgencia de la “situación humanitaria”. Ibáñez mandó el texto esa misma noche y Gettar lo incorporó a su informe de la visita.

Tres días más tarde, el 4 de abril, y sin mencionar ninguna consulta con los fiscales o la parte acusadora, Gettar se comunicó con el responsable de derechos humanos y con la jueza subrogante del juzgado de Bahía Blanca, Mirta Filipuzzi. En su texto, el funcionario explica el apuro: “La modalidad extrema que tomó el detenido Kussman (huelga de hambre) no puede detenernos ni supeditarnos a un análisis –al menos en la emergencia– sobre la razón o sinrazón de aquel. Nos encontramos ahora con la razón intrínsecamente humanitaria de sanear el lugar de las respuestas que buscara, de las que solo percibiera existir el mero y cruel vacío de aquellas”. Y luego se pregunta: “¿Es razonable que Kussman haya percibido o perciba que tanto el poder Judicial como el poder Administrador en su rol vinculado a la Justicia hayan omitido brindarle respuesta?” Y propone adscribirlo al programa de pulsera domiciliaria con carácter “URGENTE”.

El 21 de abril de 2016 Kussman obtuvo la domiciliaria de parte de la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca.

Episodio III

En el sitio web de Kussman quedaron otros vestigios de la visita. En este caso, un relato en primera persona de su hijo. “El paisaje que bordea la ruta Interestatal 95 en su trayecto desde Virginia hacia North Carolina tiene una decoración de arboles completamente blancos tan impactantes que prometí descubrir su nombre algún día (…) Esta pasarela gris posee una amplia banquina haciéndome las veces de despacho para recibir una inesperada llamada. Desde las oficinas del Ministerio de Justicia una cálida voz femenina me informó que el doctor Gustavo E. Gettar quería interiorizarse sobre el caso de Claudio A. Kussman. El doctor Gettar es dueño de una cuidada oratoria y condujo su cuestionario con una inconfundible expresión de asombro y preocupación. Cordialmente, ofreció visitar al detenido en cuestión. Gerardo Ibáñez –uno de los representantes de Kussman– se movió rápidamente y ofreció recoger al magistrado para así ambos dirigirse al Hospital Penal Central”.

Quedó asentado que Gettar ganó el título de “magistrado” entre los represores.

El informe de Gettar a su jefe sobre la visita al ex comisario Kussman.

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