EL PAíS › CRITICO CON DUREZA LAS RECETAS DE AJUSTE FISCAL

Lula rompe lanzas con el FMI

Tras un año de regalarse flores mutuamente, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva salió por primera vez a criticar fuerte al Fondo Monetario. “El FMI tendrá que cambiar su comportamiento. No puede tener para el desarrollo de los países pobres una única receta, que es un ajuste fiscal duro que muchas veces no permite que los países crezcan”, dijo Lula durante una videoconferencia organizada por el Banco Mundial en París. Y aconsejó al organismo adoptar “un lenguaje de distribución de la renta”.
Durante los cruces verbales que en los últimos meses sostuvo la administración Kirchner con la cúpula del Fondo, Brasilia mantuvo un discreto silencio. Sin embargo, ayer el propio Lula pareció marcar un cambio de actitud frente a los burócratas de Washington comandados por Hoerst Köhler y Anne Krueger. “A veces el Banco Mundial anuncia una ayuda, pero no podemos gastarla porque tenemos que cumplir un superávit fiscal primario”, disparó.
No casualmente, esas declaraciones fueron vertidas mientras una misión del FMI se encuentra en Brasil con el objetivo de revisar el acuerdo por 14 mil millones de dólares firmado en noviembre pasado. Los analistas creen que la primera revisión técnica será aprobada debido a que Brasil viene cumpliendo todas las metas, entre ellas la de un superávit fiscal primario del 4,25 por ciento del PBI. Pero la administración Lula soporta críticas de distintos sectores internos que le reprochan no haberse plantado frente a Washington como lo hizo Kirchner en Argentina. Más aún, muchos consideran que el parate de la actividad económica ocurrido en Brasil durante el año pasado respondió en buena medida a la rígida política fiscal y monetaria dictada por el Fondo. Por eso, no es descabellado pensar que Lula busca ahora tomar distancia en su relación con el FMI y ganar así grados de libertar para fortalecer la reactivación de la economía.
El presidente del Banco Central brasileño, Henrique Meirelles, fue un paso más allá. Afirmó que su país ya piensa “en vivir sin el Fondo Monetario”. “En septiembre pasado fijamos un objetivo de 20.000 millones de dólares de reservas netas para diciembre de 2004 y en febrero estamos en 21.000 millones”, destacó Meirelles, en una entrevista publicada por el diario económico francés Les Echos. Meirelles, considerado un guardián de la ortodoxia económica, reconoció que las condiciones favorables en el mercado internacional de capitales –que permitieron a Brasil lanzar emisiones de deuda con tipos ventajosos– ayudaron a la recuperación de las reservas netas, que habían bajado en 2002. No obstante, el funcionario se preocupó por aclarar que prescindir del FMI no significaría modificar la actual política económica y aseguró que existen las condiciones necesarias para que Brasil crezca 3,5 por ciento este año.

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