EL PAíS

Ibarra dijo que no renuncia y que fue una “revancha” del macrismo

 Por Carlos Rodríguez

La derrota política le pesaba en el rostro, pero el suspendido jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, se paró frente a un Salón Blanco lleno de periodistas, funcionarios y seguidores para expresar lo único que podía arrancar el aplauso de los más fieles: “Yo no voy a renunciar”, dijo. Lo de Ibarra en el Palacio Municipal se anunció como conferencia de prensa, pero fue un discurso, por el tono y porque no hubo lugar a las preguntas. “Esto es la apertura del juicio político, no es destitución”, aclaró Ibarra previo al anuncio de su decisión de no presentar la renuncia. A su derecha, sin declaraciones a la prensa, su reemplazante, el peronista Jorge Telerman, se aprestaba a seguir “la misma huella, el mismo gobierno, como si el jefe estuviera de viaje, sin cambios en el gabinete, sin viraje político”, aseguraron a Página/12 los voceros del hasta ayer vicejefe de Gobierno. La única modificación prevista, por el momento, es el reemplazo del propio Telerman en la Secretaría de Promoción Social. Allí iría el subsecretario de Gestión Social y Comunitaria, Sergio Beros.
La suspensión de Ibarra fue el tema central de la reunión de gabinete convocada de urgencia ayer a las 14.30, cuando ya se sabía que el “arreglo musical” –como lo definió un empleado de la Jefatura de Gobierno– del Chango Farías Gómez se llevó la música a otra parte. El encuentro comenzó pasadas las 15 y el único ausente fue el secretario de Descentralización, Héctor Capaccioli, alineado con el kirchnerismo. El jefe de Gabinete, Raúl Fernández, bajó la información dura, los lineamientos básicos: “Se viene una etapa de transición en la cual todo tiene que seguir igual, como hasta ahora, mientras se aceleran los plazos para que la definición del tema de fondo (la suspensión de Ibarra) se resuelva antes del 10 de diciembre”. La secretaria de Educación, Roxana Perazza, se abrazó con Ibarra. Minutos después, en la Legislatura, el marido de la funcionaria, el legislador del ARI Fernando Melillo, votó a favor del juicio político.
En el primer piso del Palacio Municipal, funcionarios y empleados siguieron paso a paso la sesión, por la TV, sin sonido, como para amortiguar el impacto. Cuando se confirmó que había 30 votos “en contra de Ibarra”, la preocupación ganó los rostros, pero no hubo palabras que lo expresaran. Apenas se escuchó el clásico “estamos en el horno”. El hervidero silencioso se trasladó al Salón Blanco y rodeó el cuadro que ocupa la pared principal, el que recrea la fundación de la ciudad de Buenos Aires. El suspendido jefe de Gobierno se hizo esperar largos minutos y cuando entró lo consoló el “No se va, Aníbal no se va”.
En su discurso –cuando terminó se retiró sin dar tiempo a la ronda de preguntas que algunos optimistas esperaban–, Ibarra reiteró que desde el llano político obligado seguirá “buscando junto con toda la sociedad la verdad y la justicia sobre la terrible tragedia que nos afecta a todos”. Ni siquiera nombró a República Cromañón. Insistió en que “no se puede alcanzar la justicia sobre la revancha política” y volvió a cargar contra sus opositores, al asegurar que el actual es “una parodia de juicio político”. Mencionó, de manera especial, a Mauricio Macri.
Ibarra se comprometió ante los suyos a “seguir trabajando en medio de la crisis política, porque ésa es la obligación, dando el debate que sea necesario dar”. Otro aplauso y una ovación cuando se retiró, en forma rauda, seguido por los miembros de su gabinete. Anoche, al cierre de esta edición, el suspendido jefe de Gobierno no había recibido la notificación oficial de lo decidido en la Legislatura, de manera que Telerman seguía siendo vicejefe, aunque se preparaba para el cambio de función.
El 29 de este mes Telerman cumplirá sus 50 años, como “vicejefe de Gobierno a cargo del Ejecutivo”, según se empeñaron en aclarar sus allegados. “Esto es lo mismo que ocurría cuando Ibarra se iba de viaje, con la diferencia de que ahora va a tener que firmar decretos. La tarea es la de siempre: seguir acompañando al jefe de Gobierno, esperando que todo termine pronto, antes del 10 de diciembre”. Más allá de las palabras para la ocasión, Telerman podría seguir en el cargo los dos años que restan de gestión y que “no van a ser fáciles, si las cosas siguen como hasta hoy”, reconocieron en su entorno.
Licenciado en Comunicación Social, Telerman acompañó a distintas figuras del peronismo, desde Antonio Cafiero hasta Eduardo Duhalde, cumplió funciones diplomáticas en Cuba y en Francia designado por el ex canciller Guido Di Tella. “Nunca le tocó bailar con una fea, tan fea”, suspiró una allegada al vicejefe convertido en jefe, dando a entender que muchos temen que la tarea puede prolongarse y que será complicada. “Todos los que acompañamos a Ibarra y a Telerman esperamos que el juicio político se decida en forma rápida, antes del 10 de diciembre, salga pato o gallareta”. La frase fue un hit entre todos los que siguieron, hasta la medianoche, en el Palacio Municipal, analizando lo que vendrá.
“No va a haber cambios en el gabinete, salvo el reemplazo de Telerman como secretario de Promoción Social; no se va a realizar ningún cambio en la gestión; van a seguir en marcha todos los planes; acá todos esperamos que el ‘viaje’ de Ibarra dure poco tiempo y que él pueda retomar la conducción, como hasta ahora”, insistieron los voceros. Nadie piensa que la definición del juicio político se va a producir “por cuestiones jurídicas, razonadas; la acusación contra Ibarra no es racional ni fundada; todo fue, es y será una pulseada política que hay que salir a ganar, aunque no se puede adelantar un resultado: hoy (por ayer) en la Legislatura algunos votaron por miedo, otros por oportunismo y otros fueron saltimbanquis. Nadie sabe qué puede pasar de ahora en más”.

Compartir: 

Twitter
 

Aníbal Ibarra se presentó ante la prensa con su gabinete una hora después de la votación.
 
EL PAíS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.