EL PAíS › LOS POLITICOS, EL BLANCO ELEGIDO

Otro que tire y pegue

La casa de Humberto Roggero en Río Cuarto fue atacada con piedras y bombas de alquitrán, mientras en su frente un grupo de manifestantes escribía “ladrón” con grandes letras negras. El escrache ocurrió al término de una protesta que reunió a más de dos mil personas. Después de pasar por la vivienda de Roggero, los cordobeses siguieron hasta la del legislador provincial y ex funcionario de Carlos Menem, Gumersindo Alonso. También hubo tres bancos con vidrios rotos y una violenta represión que terminó con siete policías heridos y catorce detenidos.
La marcha, que congregó a 2000 personas, fue convocada por el Centro Empresario que llamó a concentrarse frente al Concejo Deliberante por la reducción del gasto político y de la cantidad de ediles y asesores.
La protesta se tornó violenta cuando tras la entrega de un petitorio, comenzó una lluvia de piedras y huevos contra el edificio del Concejo. La policía tuvo que sacar a los ediles bajo su protección y comenzó la represión.
La casa de Roggero (quien atribuyó lo sucedido a una maniobra del presidente del Centro Empresario) estaba vacía cuando ocurrieron los incidentes y, aunque había custodia en la puerta, los efectivos quedaron superados por el número de manifestantes, que lograron saltar la verja y hacer las pintadas. Anoche, el cacerolazo se había trasladado a la capital de la provincia en reclamo de la renuncia de Germán Kammerath.
En Gualeguaychú, Entre Ríos, dos bombas molotov estallaron esta otro cacerolazo en el domicilio del vicegobernador Edelmiro Pauletti, donde sólo se encontraban su esposa e hija, que resultaron ilesas.

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